Delitos y cine: programación de la Filmoteca para la próxima quincena

Jorge Marco, Pablo Gracia y Julio Beltrán//

Selección de la programación cinematográfica gratuita para la próxima quincena disponible en la Filmoteca de Zaragoza
Cerca de tu casa (Eduard Cortés, 2016)

Un joven matrimonio con una hija de 10 años no puede hacer frente a las deudas y todo se complica hasta que llega el desahucio. La mudanza a la casa de los padres tampoco se verá exenta de peligros, pues esta misma vivienda está bajo la sombra del desahucio por haber servido como aval para la hipoteca de su hija.

Con este film Eduard Cortés apuesta por la temática social y la presenta a través de un género bastante inesperado, el musical, obteniendo varios premios a mejor banda sonora. Sin embargo, como espectadores a veces se tiene la sensación de que no hay cabida para la sorpresa o el giro inesperado en un film claramente marcado desde el principio.

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Lugar: Filmoteca de Zaragoza

Proyección: 27 de febrero a las 20:15 horas

2046 (Wong Kar-Wai, 2004)

Esta maravillosa película -que de alguna forma continúa la preciosa historia que ya conocimos en Deseando amar-, rescata a Chow Mo-wan, que trabaja ahora como periodista autónomo en la habitación 2046 de un modesto hotel. Allí comenzará a escribir un libro de ciencia-ficc2046 portadaión donde cuenta la historia de un tren que parte a un lugar llamado 2046 al que la gente acude para recuperar sus recuerdos. Conforme avanza su libro, Chow descubre que su pasado es imborrable y que no va  a poder deshacerse de él.

De nuevo el director hongkonés consigue mostrar en imágenes un sentimiento: la melancolía. La imposibilidad de superar algo que una vez nos hizo felices jamás se había representado tan bien como en esta película. Lugares apagados, silencios y el humo de los cigarrillos maquillan las almas rotas que vagan por la noche de los cabarets o de los restaurantes intentando recomponerse mientras de fondo suena una música que nos vuelve a traer el aroma que desprendía Deseando amar, y es que la comparación es inevitable. Cierto es que 2046 no es tan sutil como su predecesora, pero no por ello tiene menos valor. Por último habría que resaltar su facilidad para unir dos géneros -el drama y la ciencia-ficción- de una manera brillante.

Lugar: Filmoteca de Zaragoza

Proyección: días 28 de febrero y 1 de marzo, a las 18:00 y a las 20:00 horas, respectivamente

El ojo del diablo (Ingmar Bergman, 1960)

Cinco años después de Sonrisas de una noche de verano Bergman vuelve al terreno de la comedia con esta divertida cinta que recupera su puesta en escena más teatral. La presentación de la trama corre a cargo del siempre genial Gunnar Björnstrand, que en esta ocasión interpreta a un elegante personaje que hace el papel de narrador. De esta manera nos encontramos con que al diablo le ha salido un orzuelo en un ojo debido a la castidad de una joven, por lo que convence a Don Juan de que acuda a la  tierra para corromperla a cambio de reducir su condena en el Infierno. El conocido personaje literario aceptará el acuerdo y, acompañado de su criado Pablo, conseguirá rápidamente enamorar a la joven -interpretada por la radiante Bibi Andersson-.

El ojo del diablo

Con esta película, el aclamado director sueco  vuelve a conseguir lo que nadie se esperaba: hacer reír. Como siempre, su manejo tras la cámara, unido a esa puesta en escena con un sabor tan dramaturgo y a unas interpretaciones excelentes, consigue transmitir a la perfección el ambiente de fábula mágica y ligera. De lo que no hay duda es que Ingmar Bergman es uno de los directores más grandes de la historia del cine y demuestra un talento y una visión cinematográfica excelentes en todas y cada una de sus películas. Si el Bergman serio y trágico es inigualable, el cómico y distendido no se queda atrás.

Lugar: Filmoteca de Zaragoza

Proyección: días 1 y 2 de marzo, a las 18:00 y a las 20:00 horas, respectivamente

El manantial de la doncella (Ingmar Bergman, 1960)

Una tierra fría, sucia y antigua habitada por hombres que temen la ira de un dios mudo cuando deberían temer la de los otros hombres. La más terrible y brutal fábula de princesas. Este es el escenario en el que Bergman construye una de sus más emblemáticas obras. Duramente criticada por unos y elevada a los altares del cine por otros, El manantial de la doncella es sin duda uno de los films claves del director.

A la llegada del verano, un rey encomienda a su princesa la misión de realizar la ofrenda de velas en el altar de la Virgen. Para ello, deberá atravesar el bosque, donde las bestias aguardan a su presa. La princesa no gozará de la vuelta al hogar: en su camino tendrá la desgracia de cruzarse con el rostro más miserable y primario del hombre. Un rostro que barre la inocencia, la vida y la esperanza.

El manatial de la doncella

Bergman plantea, sin ninguna delicadeza y mediante un extremado drama, el horror y la barbarie humana, cómo la muerte trae muerte y cómo las leyes de dios no rigen ni al hombre que busca venganza ni a los hombres que lo agraviaron, pese a que la deidad esté constantemente en boca de todos ellos. Un ensayo también sobre la culpa y la ausencia de compasión, sobre el deseo del mal ajeno. Sobre la falta de castigo y sobre la muerte y el nacimiento.

Técnicamente no hay nada reprochable: fotografía, actuaciones y puesta en escena son, en general, más que correctas. Las actuaciones, mención especial al gran Max von Sydow y Birgitta Valberg, son brillantes y pasionales, tal y como el espíritu argumental requiere.

No queda nada más que se pueda comentar sin destripar algunas escenas que encontrarán verdaderamente alucinantes. Escenas rebosantes de belleza y dureza a partes iguales. Una oferta inmensa para una hora y media de proyección.

Lugar: Filmoteca de Zaragoza

Proyección: días 28 de febrero y 2 de marzo, a las 20:15 y a las 18:00 horas, respectivamente

El rostro (Ingmar Bergman, 1958)

En este film asistimos a la dialéctica sempiterna del misterio frente a la razón. La razón, es decir, el consejero médico Vergerus interpretado por un pétreo Gunnar Björnstrand, odia lo incomprensible, lo que no se deja explicar en términos lógicos. Frente a él, Albert Emanuel Vogler, el director de la compañía ambulante al que da vida Max von Sydow, se compromete a provocarle visiones.  Si el truco final que no vamos a desvelar aquí ha sido ilusión o pura magia lo dejamos a la interpretación de cada espectador. Lo que no se puede dudar, sin embargo, es el origen mágico del cine y por ende de la propia película.

Todo empieza con la llegada de la compañía ambulante a la ciudad. Esto nos puede resultar familiar si recordamos los carromatos de Noche de circo o el teatro ambulante de El séptimo sello. Sin embargo, aquí se incide con más atención en el carácter fantástico de su profesión. Ya desde los primeros minutos aparecen laEl-rostro portadas visiones y los fantasmas, y aparece el personaje de Granny Volger, como la abuela que vende pociones y sabe más que nadie de asuntos sobrenaturales. Cuando el grupo llega a la ciudad es conducido a la casa del cónsul Egerman donde los esperan también el comisario de policía y Vergerus. Allí acceden a pasar la noche y a ofrecer un espectáculo privado el día siguiente. En esa noche, mientras planea de fondo el inevitable enfrentamiento entre la fe y la razón, ocurren una serie de enredos y escapadas amorosas que aportan un sabor agradable y divertido que, pese a todo lo que se diga del director, nunca falta en sus películas. El más memorable de todos para nosotros es el de Bibi Andersson y Lars Ekborg,  donde este último se hace pasar por un galán experimentado a través de sus viajes en la compañía. Esta atmósfera risueña es interrumpida de vez en cuando por elementos tenebrosos, como la tormenta, los comentarios de la abuela o el personaje borracho que creíamos muerto y que expresa con sus frases lapidarias el miedo más horrible frente a la muerte.

Por otra parte, sabemos que Albert Vogler ganó suficiente dinero para comprarse una casa en Francia junto a su mujer y luego lo vendió todo, compró los carromatos y se hizo pasar por mudo. Odia la estúpida suficiencia de los demás pero también tiene miedo. Después del truco final, da un giro radical en el aspecto de su personaje -no se puede ponderar aquí la calidad artística desplegada por el actor-, abandona el silencio y se muestra pobre e inseguro. Para acabar, cuando todos esperamos que lo detengan por unos delitos pasados a los que solo se ha aludido de soslayo, resulta que el rey mismo ordena que le organicen una función privada. Entonces, nosotros los incrédulos, los mismos que le hemos visto hacer magia en la pantalla, nos hacemos la misma pregunta que el comisario: ¿Quién es realmente Albert Emmanuel Volger?

Lugar: Filmoteca de Zaragoza

Proyección: días 7 y 9 de marzo, a las 18:00 y a las 20:00 horas, respectivamente

Eros (Wong Kar-Wai, Steven Soderbergh, Michelangelo , 2004)

Tres cortos, tres directores y un tema común: el sexo. Eros es una obra colaborativa dirigida por Wong Kar-Wai, Steven Soderbergh y Michelangelo Antonioni. El resultado es, por lo tanto, digamos que heterogéneo.

Es cierto, las comparaciones son odiosas, pero en cierto sentido las criticas cinematográficas también, así que allá vamos. Steven y Michelangelo no consiguen ser más que un austero aperitivo, los presentadores de la auténtica estrella invitada, Wong Kar-Wai. Y es que mientras los dos primeros solo raspan en su narración las cuestiones planteadas, Wong Kar-Wai va más allá. Sin llegar a la maestría de Deseando Amar, vuelve a plantear ese amor imposible que tantas veces encontramos en su filmografía, pero esta vez desde un tono más sexy y menos dramático, construyendo un resultado que eclipsa por mucho a sus dos compañeros, que quedan reducidos a meros teloneros del director chino.

Eros

En resumidas cuentas, quien asista a la proyección de Eros recibirá como recompensa una pareja de historietas entretenidas y otra mucho más soberana y meditativa. Un entretenimiento completo.

Lugar: Filmoteca de Zaragoza

Proyección: días 7 y 8 de marzo, a las 20:00 y a las 18:00 horas, respectivamente

Como en un espejo (Ingmar Bergman, 1961)

Con este film Bergman da inicio a la trilogía conocida como El silencio de Dios, y lo hace con una marcada depuración respecto a sus obras anteriores. En esta ocasión solo hay cuatro personajes -tres masculinos y uno femenino, interpretado por una maravillosa Harriet Andersson- y un espacio, una casa de verano en una isla.

Al principio el ritmo es ameno y alegre en superficie. Poco a poco, las relaciones humanas se van tensando y alcanzando esa profundidad que solo ha sabido filmar Bergman. Así, David (Gunnar Björnstrand) es un escritor famoso que casi no ve a su familia y que ahora ha vuelto para estar unos días antes de volver a marcharse. Sus dos hijos son Minus y Karin (Harriet Andersson), esta última padece una enfermedad psiquiátrica que sufrirá una recaída durante la visita del padre. Martin (Max von Sydow) es un médico que acompaña a Karin y está pendiente de su progresión.

Con escasos personajes, escasa acción, y la exclusiva música de Bach, penetra Bergman en los abismos de la angustia humana. En nuestra opinión, hay tres momentos por los que se debería asistir a la proyección del film, y después recordarla. Primero, cuando Karin se cuela en la habitación de su padre y lee su diario sin permiso. El shock ante la frialdad casi patológica en la concepción que tiene David sobre su enfermedad abre un silencio en la pantalla, Karin cierra el diario, y la emoción flota casi como la consecuencia segura de una fuerza natural cuando se escucha el chelo de la Suite nº 2 de Bach. Si alguien ha visto la película, aunque fuera hace veinte años, sabe de lo que estamos hablando.

Como en un espejo fotograma

Después, se da otro gran momento cuando el ritmo del film cambia hacia el final. Karin sube a la habitación porque espera ver a Dios en sus visiones. Todos los personajes se precipitan a la habitación, el movimiento se acelera, y entonces Karin estalla en gritos de pánico. Ha visto el horror. En vez de Dios, ha visto una araña que ha intentado penetrarla, aunque no ha podido. El tercer momento es la conversación final entre David y Minus. Ambos se encuentran totalmente distantes entre sí, totalmente incomprensibles el uno para el otro. Sin embargo, en el último diálogo, después del paroxismo de la enfermedad de Karin, David se abre con Minus y ya no le trata como a un niño sino que le confiesa su pensamiento más íntimo: “No sé si el amor es la prueba de Dios o Dios mismo”. Entonces Minus siente por fin una alegría sin límites: “Me ha hablado, mi padre me ha hablado”.

Lugar: Filmoteca de Zaragoza

Proyección: días 8 y 9 de marzo, a las 20:00 y a las 18:00 horas, respectivamente

 

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