La gestión del trauma heredado en el Chile del post estallido social

Lucía Bespín y Camila Porras//

La exploración de las narrativas transicionales y los relatos híbridos del post estallido social en Chile fue el eje sobre el que se articuló la visita de la chilena Lorena Amaro el pasado 28 de febrero, en la primera sesión del Seminario Permanente de Transficción que acogió el Salón de Actos de la Biblioteca María Moliner.

Lorena Amaro es filósofa, crítica cultural y docente. También es chilena, pero no solo porque lo pone en su documento de identidad. Su conexión con Chile va más allá de la geografía: está arraigada en su identidad, en las memorias colectivas de su nación y en el legado cultural que ha heredado. Amaro lleva consigo los sentimientos, las historias y las tradiciones de su pueblo y así nos transmitió con ímpetu su conocimiento a lo largo de la ponencia.

El Grupo de Transficción de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza acaba de generar un espacio centrado en la exploración de las narrativas transicionales y los relatos híbridos que han surgido en los diversos contextos de transición democrática en países de Europa y América Latina, en especial en el último tercio del siglo XX. Un lugar interdisciplinario que permite reflexionar y debatir sobre la intersección entre ficción y no ficción en la construcción de la memoria colectiva.

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Seminario Permanente de Transficción impartido por Lorena Amaro/ Forografía de Aitana Rodríguez de Toro

La doctora Amaro, emocionada por la amplia asistencia en un país tan distante de su tierra natal, comenzó su intervención con varias pinceladas sobre la compleja situación política y social de Chile. ¿Su objetivo? Desafiar a la audiencia a “volver a pensar lo que ya se ha pensado”, una práctica habitual en su carrera. Es decir, explorar las narrativas establecidas sobre la transición democrática chilena y cómo pueden ofrecer perspectivas de pasado y presente. 

“Se han escuchado diálogos de defensa de que las personas torturadas lo merecían, o que los desaparecidos no fueron tantos”. Hoy siguen siendo más de 1.100. Un valiente argumento de la doctora para contextualizar la represión durante la dictadura de Pinochet y el negacionismo experimentado en la actualidad en torno a los abusos de derechos humanos. El estallido social chileno tuvo lugar entre octubre de 2019 y marzo de 2020, aunque con la pandemia cesaron las manifestaciones. En respuesta a las demandas populares, se llamó a un plebiscito y ganó la opción de crear una nueva constitución, proceso que finalmente fracasó. Comprender el ambiente de desinformación e incluso de justificación de la violencia por mantener la paz social es fundamental para la gestión de relatos sobre la transición democrática en el país. Lorena acompañó sus ideas con varias citas que la respaldan: “El que está condenado a repetir el pasado no es quien no lo recuerda, sino quien no lo comprende” (Daniele Giglioli).

2023: nace una nueva corriente

El post estallido social en Chile ha dejado al descubierto las duras grietas que aún persisten. Lorena expone la existencia de una nueva categoría crítica generada a raíz del conflicto: La literatura de los hijos, movimiento basado en la post memoria. Este término, es para la autora uno de sus preferidos por su hondo significado y cita textualmente: “la posmemoria ha sido definida como memoria de recuerdos ajenos, pero nuestra memoria individual siempre está entrelazada con memorias ajenas, porque todos estamos hechos de recuerdos de otros que nos llegaron a través de sus palabras, sus narraciones, sus textos y documentos”. La doctora ofrece en este punto una de las claves de su ponencia: la importancia de “no usurpar el dolor de los demás, en concreto, de nuestros padres”.

Los relatos de los hijos de las víctimas, quienes vivieron situaciones de silencio, son hoy día la voz que lleva consigo los espectros del conflicto. Amaro argumentó que estas narrativas ofrecen una forma de abordar la opacidad del trauma en el ámbito autobiográfico. Sin embargo, la importancia de gestionar narrativamente el trauma heredado es fundamental para evitar caer en la trampa de convertirse en impostores del sufrimiento de los padres. 

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Seminario Permanente de Transficción impartido por Lorena Amaro/Aitana Rodríguez de Toro 

Otro de los conceptos que quiso poner al alza la investigadora fue el de desobediencia, presente en la obra de Verónica Estay Stange, La resaca de la memoria. La desobediencia, en este contexto, cuestiona las representaciones de género, en la medida en que, transgrediendo los límites entre lo privado y lo público, quebranta el concepto mismo de filiación”. Esta obra de Estay Stange, “no tuvo la relevancia que debía en Chile”, destacó la doctora. Sin embargo, resulta interesante la experiencia de su autora, quien se sentía “tan atravesada por las historias, que las vomitaba”. Un sentimiento que es preciso comprender en la construcción de relatos sobre memoria democrática. ¿Hasta qué punto debemos involucrarnos?

Antes de despedirse, Amaro recordó quelo que ocurre en un país puede suceder perfectamente en otro”. Despertó así la inquietud en los oyentes y subrayó la relevancia universal de las narrativas transicionales. Por último, se abrió un espacio para atender dudas del público presente en el salón de actos. Unos cuantos minutos fueron necesarios para dar paso a lo que sería una pequeña mesa redonda, llena de preguntas, réplicas y comentarios sobre el tema. 

Para Amaro, “ser víctima es algo tan poderoso que ya no eres nada más que eso, una víctima». Bajo este rol, se olvida la capacidad de agencia, la historia, las vivencias, los éxitos y los logros. Sólo eres víctima y todo lo demás queda relegado a segundo plano. Por ello, en una llamada a gestionar de forma correcta los traumas heredados, se precisa conciencia para valorar las circunstancias y los contextos en su justa medida. No debemos caer en la trampa de convertirnos en “carroñeros” que buscan usurpar el dolor ajeno para transformarlo en propio. Esta reflexión resonó en la audiencia de futuros periodistas, presentes en un contexto de desprestigio del cuarto poder.

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