AMOR Y TSUNAMI
@cualquiera48//
Suena el teléfono….
– ¿Qué tal cariño? ¿Cómo ha ido el día?
Al otro lado de la línea….
TSUNAMI
– Mal, muy mal, estoy agotado, han acabado conmigo, me han cortado las alas, han tirado mi trabajo de meses a la basura. Tendré que presentar la dimisión. No puedo más, es el final.
De este lado de la línea
AMOR
– ¿Estás en la carretera de vuelta?, ¿por qué no vienes y lo hablamos tomando algo tranquilos?
– Bueno, si quieres voy.
– Bien, te espero.
TSUNAMI DE NUEVO
– Horrible, ha sido horrible, me he tenido que salir porque si no, mataba a alguien, no puedo, no puedo.
Estoy en el foso, y si me despiden a ver cómo pago lo que tengo encima. Bueno… pues iré a la cárcel.
AMOR NUEVAMENTE
– Pues sí, mejor, las cosas tienen que ponerse feas para sanar después.
Del otro lado de la línea
Silencio y escucha. Mucho silencio y mucha escucha.
***
Esa noche empleamos, al menos, tres estrategias paliativas:
Primera.- Rogativa a la Virgen de los Nudos para que nos los desate.
Segunda.- Cóctel (no apto para novatos) de una botella de benjamín (da lo mismo el tipo de cava) mezclado con un Lexatín de 1,5 miligramos.
Tercera.- Magnesio mucho mucho mucho magnesio.
Neutralidad amorosa
Vamos a dormir, no podemos hacer más por hoy.
FUNDIDO EN NEGRO
Por la mañana, temprano, cafecito, cariño y un rayito de luz en el horizonte.
– Voy a ir a por todas, tengo que darle la vuelta a este caos.
– Adelante, cariño.
Dentro de mí resuena el poema de Walt Whitman: “No te detengas”

