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Wonka está de vuelta

Jorge Solanas (@jorgesolanas_)//

El pasado sábado el plan de la tarde no fue otro que el conocido “cine en pareja”. Se me convenció para ir a ver Wonka, una película que yo había considerado “infantil” tras ver el trailer para dos personas que ya hace años rebasaron la barrera de la niñez. Además, temía encontrarme una historia que no tuviera nada que ver con aquella que me enamoró cuando era un crío y no respetara el fantástico papel del ya  legendario Johnny Depp. Una vez más, los prejuicios me jugaron una mala pasada.

Wonka es la nueva película de Paul King (“Paddington”), interpretada por el mediático Timothée Chalamet, que narra la historia de los primeros pasos del famoso Willy Wonka mucho antes de que creara la mayor fábrica de chocolate del mundo y el joven Charlie apareciera en su vida. Crear una nueva versión de una historia infantil exitosa es difícil, pero desarrollar un universo nuevo más allá del cuento de Roald Dahl parece una tarea casi imposible. Paul King ha sido el director que se ha atrevido a adentrarse en el mundo del chocolate para crear una nueva historia que consigue esquivar las críticas del público. 

Una nueva historia

Esta nueva versión cambia varios detalles de la historia original, pero la magia, el color y el chocolate siguen siendo el núcleo en Wonka. El joven chocolatero se presenta en una ciudad europea desconocida sin dinero pero con un enorme talento. Su objetivo no es otro que convencer a la gente que transita cada día las Galerías Gourmet de que sus dulces son únicos (y tanto que lo son). Para ello, quiere abrir una tienda en estas galerías y convertirse en el mejor chocolatero del mundo. El joven Willy Wonka no tardará en darse cuenta que su sueño no está exento de dificultades. Deberá hacer frente al monopolio chocolatero que domina la ciudad y a una estafa por parte de la señora Scrubbit y su socio, la dueña del hostal donde se hospeda hasta poder adquirir una propiedad.

Aunque en la promoción del film se intentó ocultar, la realidad es que se trata de una comedia-musical en toda regla con canciones pegadizas pero que no terminan de ser memorables. La película presenta a un Willy Wonka que rebosa alegría y optimismo, en ocasiones excesivo. Pese a todas las dificultades que se le presentan, el chocolatero no pierde la sonrisa y consigue encontrar una solución a los problemas en gran parte gracias a la ayuda de la adorable Noodle. Aunque hay a quien la historia le pueda parecer un tanto empalagosa, considero que no se supera el límite y la película goza de varios momentos que generan distintas emociones en el público: rabia, alegría, diversión… La fotografía roza el sobresaliente con imágenes llenas de color que impactan al espectador que está sentado en su butaca. 

El papel de Timothée Chalamet es muy correcto, y más teniendo en cuenta que los personajes que hasta ahora había interpretado (“Dune”, “Mujercitas”, “Call me be your name”…) están muy alejados de lo que le pide Paul King en esta entrega. Incluso alguien como yo, fan absoluto de Johnny Depp y de “su” Willy Wonka, debe admitir que Chalamet está a la altura del papel. Le ha aportado nuevas características al personaje pero manteniendo su esencia de inocente, alegre y cariñoso. Sin duda, una notable película para ver en familia (no solo para niños) y que no me extraña que fuera la más aclamada de la gran pantalla las pasadas navidades.

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