Brilla, loco diamante

Laura Latorre//

No hay genio sin un gramo de locura, decía Aristóteles, y SydBarrett encarna bien estas palabras. Una leyenda de la música, padre de la psicodelia en la escena underground del Londres de los 60. Un hombre transgresor que, rápidamente, se convirtió en su propio fantasma, sumido en una nube de locura y LSD. Syd Barrett puso nombre a Pink Floyd y sentó las bases que caracterizarían los inicios del grupo, cuando él todavía brillaba como el sol

The Wall, The dark side of the moon, Wish you were here, Atom heart mother, Animals... Cada cual recordará a Pink Floyd por distintos álbumes, acordes, melodías, letras y por los sentimientos que estas les han despertado. Roger Waters, David Gilmour, Richard Wright y Nick Mason han sido la cara visible del grupo desde finales de los 60. Pero en los inicios de la banda, en sus pilares fundacionales, se encuentra Syd Barrett.

Nacido en Cambridge el 6 de junio de 1946, Roger Keith Syd Barrett mostró desde joven inquietud y un talento natural para la creatividad, la música, el arte y las palabras. Aunque coincidió con Roger Waters en el colegio, no fue hasta la adolescencia cuando desarrollaron una amistad más estrecha, en la que fantaseaban con montar un grupo. La novia de Barrett de la juventud, LibbyGausden-Chisman, decía de él que era un ser adorable y que escribía cartas a todo el mundo.

La muerte de su padre por un cáncer dejó gravemente afectado a Syd Barrett, que con 16 años se sumergió en la música, llegando incluso a fabricar su propio amplificador para su guitarra eléctrica Futurama II. En 1962 estudió arte en el Cambridge Technical College, donde llegó a ser conocido como Syd The Beat por sus pantalones ajustados y sus botines Chelsea. Por entonces conoció a David Gilmour, un chaval con quien tocaba la guitarra y fumaba hachís y, si bien Gilmour era mejor guitarrista que Barrett, este compensaba la carencia de técnica con su inteligencia y su asombroso talento para las palabras.

syd-barrett_zerogrados-3Barrett se mudó a Londres en 1964 para ir al Camberwell College of Art y se instaló en una casa en Tottenham Court Road. Casualmente, Roger Waters vivía también en la ciudad y había montado un grupo de rhythm and blues americano junto a Nick Mason, Richard Wright y Keith Noble, que había pasado por diversos nombres: Sigma 6, The Abdabs y The Screaming Abdabs. Barrett comenzó a ir a los ensayos donde poco a poco empezó a aportar temas como Butterfly, Remembermeo Let’s roll another one, esta última sobre la diversidad cultural que reinaba en aquella época en Londres. Sin embargo, y a pesar de su potencial creativo, Barrett no acababa de entender qué podía ofrecer a la banda, en parte porque su estilo chocaba con el de Klose, algo más convencional.

Las actuaciones se fueron sucediendo y hasta llegaron a grabar una maqueta con varios temas -casi todos escritos por Barrett-. A mediados de 1965, Syd Barrett cambió el nombre de la banda a Pink Floyd, tomando los nombres de dos bluesmen prácticamente desconocidos para el gran público: Pink Anderson y Floyd Council. Aunque al principio se llamaban The Pink Floyd Blues Band, con la salida de Klose del grupo desapareció la influencia blues por lo que el nombre quedó tal y como lo conocemos hoy en día. A partir de entonces, el grupo estuvo formado por Mason, Waters, Wright y Barrett.

Entre 1965 y 1966, el número de conciertos de los Pink Floyd aumentó, como también lo hizo su experimentación, no solo musical sino también en la puesta de escena. Por ejemplo, Barrett jugaba con el acople conectando su guitarra a una unidad de eco con diferentes ajustes que permitían retrasar el sonido. También proyectaban imágenes vanguardistas y, con la ayuda de un soplete de pequeñas dimensiones y un secador de pelo, crearon efectos de ameba que se proyectaban en el escenario mientras ellos tocaban.

I know a mouse, and he hasn’t got a house

I don’t know why I call him Gerald

He’s getting rather old, but he’s a good mouse”

Bike, Pink Floyd

En el verano de 1965 un amigo grabó a Syd Barrett durante el que fue su primer viaje con setas alucinógenas que décadas más tarde aparecería en DVD bajo el nombre de SydBarrett’sFirstTrip. El guitarrista tomó por primera vez LSD al año siguiente, en Cambridge,y la experiencia tuvo para él más transcendencia que para el resto del grupo. Se había mudado cerca de Covent Garden con algunos amigos y allí escribió varios de los temas que marcarían los inicios de Pink Floyd, con un innegable carácter psicodélico y rompedor y con letras extravagantes, como InterstellarOverdrive, Pow R Toch H, Mathilda Mothero Lucifer Sam. Otra de las curiosas canciones que escribió fue Arnold Layne, la extraña-pero cierta- historia de un hombre que tenía por costumbre robar ropa interior femenina de las cuerdas de tender en Cambridge y al que se le conocía por ese nombre.

Tal y como admitían miembros y allegados de la banda, ninguno de los componentes hacía sombra a Barrett ni en creatividad ni en consumo de drogas. En su piso siempre había hachís y LSD, que tomaba con la intención de inspirarse. Por aquel entonces, Pink Floyd era una de las bandas más icónicas de la escena underground londinense y su profesionalización no se detenía.

Relación oscilante con la realidad

Finalmente, entre varias discográficas fue EMI quien hizo una oferta mejor y en marzo de 1967 Pink Floyd lanzó su primer single: ArnoldLayne/Candy and a currantbun, ambos temas de la autoría de Barrett. En mayo presentaron su propio espectáculo de luces, música y proyectores, llamado Gamesformay. Fue en esa época cuando el estado mental de Barrett comenzó a ser, como mínimo, preocupante. Mostraba un comportamiento impredecible, parecía ajeno a lo que le rodeaba y en el escenario estaba abstraído, alucinado, ausente. El productor de Pink Floyd, Norman Smith, de EMI, explicaba años después que Barrett cambiaba de opinión cada cinco minutos. Su amigo David Gilmour lo notó diferente cuando volvió a verlo, como si fuera alguien distinto, como si no le reconociera. Gilmour siempre tuvo un buen recuerdo de la persona que fue Barrett antes de que la drogas le consumieran y le describía como “una luz brillante en la escena, divertido e ingenioso”. Además destacaba su carisma y su magnetismo.

syd-barrett_zerogrados-4

Gilmour, Waters y otros allegados de Barrett coincidían años después en que el cambio que estaba produciéndose en Barrett se notaba porque sus ojos habían perdido el brillo que les caracterizaba. El ascenso de la banda era paralelo a la decadencia de Barrett, pero a pesar del deterioro mental de Barrett y de sus constantes crisis nerviosas, el resto de miembros de Pink Floyd tenía miedo de prescindir de él puesto que, aunque cada vez su relación laboral se volvía más tortuosa, seguía siendo necesaria.

syd-barrett_zerogrados-1Hasta nuestros días dura el debate de hasta qué punto su relación oscilante con la realidad se debía a las drogas diversas y hasta qué punto estaba determinado por una depresión nerviosa. Como sintetizaba Hugh Felder en su libro Pink Floyd, tras el muro, se ha especulado siempre con la salud mental de Barrett pero nunca se diagnosticó si padecía esquizofrenia. En lo que todos los que le rodeaban estaban de acuerdo era en que se convirtió en una persona extraña y distinta y con la que resultaba infernal trabajar. Al final, su situación siempre es resumida de una forma: locura.

En agosto de 1967 se publicó el primer álbum del grupo, The piper at the gates of dawn, que fue recibido como un icono de la psicodelia inglesa y llegó a ocupar el número 6 del Top 10. Una vez de vuelta al trabajo, Barrett compuso varios temas entre ellos Jugband Blues, cuya letra resultaba inquietante por su carácter profético ya que Barret admitía: “ya no estoy aquí”. También Vegetable man era una especie de retrato de sí mismo.

It’s awfully considerate of you to think of me here

And I’m much obliged to you for making it clear

That I’m not here”

Jugband Blues, Pink Floyd

En Los Ángeles, durante su primera gira por Estados Unidos, Barrett se puso sedantes en el pelo que, con el calor de los focos, se derritieron haciendo que el líquido resultante se le corriera por la cara mientras tocaba su guitarra desafinada. A pesar de que cada vez Barrett mostraba una conducta más errática, los Floyd salieron de gira por Reino Unido durante tres semanas con músicos como The Move o Jimi Hendrix. Barrett tuvo que ser sustituido alguna noche ya que trataba de huir y no era tarea fácil conseguir que se subiera al escenario.

syd-barrett_zerogrados-2

Pink Floyd llegó a un punto de inflexión: no podían continuar con Syd entre ellos, pero tampoco podían prescindir de él y de su creatividad, ya que era el encargado de escribir casi todas las letras. Antes de Navidad, Waters, Wright y Mason se pusieron en contacto con David Gilmour, talentoso guitarrista, que se unió a la banda. La idea era mantener también a Syd, una situación, según admitió Gilmour, extraña y difícil. Sin embargo esta nueva formación no duró mucho ya que una noche decidieron no pasar a recoger a Syd antes de un concierto. Esa fue su forma de echarlo del grupo.

Aunque los representantes no aceptaron al principio esta decisión de excluir a Barrett del grupo, Pink Floyd estaba destinado a hacer historia en la música en una nueva etapa sin Syd Barrett, quien llegó a ir de público a algún concierto y permaneció mirando al escenario fijamente.

I’ve been looking all over the place for a place for me,

But it ain’t anywhere, it just ain’t anywhere.

Vegetable man, vegetable man,

He’s the kind of person, you just gonna see him if you can,

Vegetable man”

Vegetable man, Syd Barrett

El estado mental de Barrett siguió deteriorándose por el consumo de drogas, pero también por su carácter nervioso. Fue animado a emprender una carrera en solitario, primero por su representante Peter Jennery por Malcolm Jones, del sello de rock alternativo Harvest (de EMI), después. También Gilmour y Waters le apoyaron y colaboraron con él. En enero de 1970 lanzó The Madcap Laughs y en noviembre del mismo año Barrett. La primera actuación de Syd tras dejar Pink Floyd finalizó cuando se fue del escenario tras tocar cuatro canciones.

En 1975 se presentó de nuevo en los estudios de Abbey Road, donde Pink Floyd estaba trabajando en Shineonyoucrazydiamond, una canción que Waters compuso pensando precisamente en Barrett. Y es que Syd ya no seguía en la banda, pero su legado marcó al grupo y siguió inspirando algunas letras. Waters contaba en un documental que, cada vez que interpreta Shineonyoucrazydiamond, “Syd está ahí porque la canción trata exclusivamente de él y de la forma en la que Waters experimentó su desintegración. Waters aseguraba querer honrar a Barrett y a su talento, así como “expresar el amor que sentía por él”. Lo cierto es que a los miembros de Pink Floyd les costó reconocer a su antiguo compañero cuando lo vieron en el estudio por su evidente deterioro físico.

Remember when you were young, you shone like the sun

Shine on you crazy diamond

Now there’s a look in your eyes, like black holes in the sky”

Shine on you crazy diamond, Pink Floyd

Hasta 1988 Barrett no lanzó otro álbum, Opel, en el que quedaba patente que ya no era capaz de componer y grabar temas con calidad. Pasó el resto de su vida teniendo una existencia tranquila en Cambridge, donde se dedicó a la pintura y a la jardinería. Los miembros de Pink Floyd se encargaban de que no tuviera problemas económicos, ya que le seguían ingresando su parte correspondiente de los derechos de autor. Vivió de forma discreta y según explicó su hermana Rosemary, en los últimos años había dejado de usar el apodo Syd para volver a ser Roger Barrett: la época de Pink Floyd había quedado atrás para siempre, en su vieja vida. Algunos de sus vecinos decían que se escuchaban gritos demenciales en medio de la noche procedentes de la casa de Barrett mientras que otros le escuchaban ladrar como un perro.

A pesar de su corta carrera, Barrett sigue despertando la fascinación de los amantes de la música y de artistas de la talla de David Bowie, REM o Blur, que han reconocido su influencia. El grupo Sidonie también destaca a Syd Barrett como una de sus primeras influencias. Hasta la fecha se ha editado una gran cantidad de material -tanto audiovisual, como en papel- acerca de esta figura de los sesenta y sus discos han sido reeditados.

Syd Barrett murió en Cambridge el 7 de julio de 2006, a los sesenta años. Al homenaje que le hicieron en Londres, que llevaba por título Gamesformay, acudieron los cuatro miembros de Pink Floyd, Robyn Hitchcock, Captain Sensible y Damon Albarn, entre otros. La diabetes y un cáncer de páncreas contra el que no pudo luchar acabaron con lo que quedaba de aquel Syd Barrett, que brilló un día como el sol y que ahora no era más que una sombra de sí mismo.

Autora:
Laura Latorre foto firma Laura Latorre nombre firma

linea decorativa

Intentando buscar mi sitio desde 1993 (de momento Error 404 Not Found). Los Beatles son mi religión. De pequeña nunca me gustaron las princesas de cuentos, pasaba el día leyendo y escribiendo y así llegué a estudiar periodismo, aunque siempre he querido ser escritora. Reivindico la importancia de la empatía en un mundo gris. La vida es mejor con café, ironía y música. Al final lo que importan son las personas, por eso busco historias que me hagan creer en el ser humano.

Twitter Blanca Uson


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *