Cannabis en España: El beneficioso proceso de legalización (I)

Pablo Torres Almunia //

En la actualidad existen más de 1.400 Asociaciones Cannábicas en España, además de una prohibición que recae sobre la planta, lo que ha producido tradicionalmente un desconocimiento generalizado que ha llegado incluso a la demonización. El uso del Cannabis es universal, sin embargo, la prohibición y el rechazo que se han promovido desde de los gobiernos ejercen una gran presión. La evolución del panorama internacional actual presenta una serie de cambios recientes en cuanto a la legalización del Cannabis. Entre la sociedad de a pie cada día es menos tabú, y ahora ha llegado el momento para el gobierno español.

En total, la legalización de la marihuana con un fin terapéutico ha llegado a 29 de los 50 estados del gigante americano. Las problemáticas y las dificultades para los consumidores llegan a la hora de conseguir los permisos y las licencias, tanto para el cultivo como para la distribución o la tenencia. Las grandes empresas se llevan el mayor trozo del pastel en el marco económico, pero la cultura cannábica ha conseguido que se visibilice la hierba a nivel mundial. La revolución ha sido tal que hasta la plataforma Netflix ha ilustrado una serie de entretenimiento basada en hechos reales sobre la comunidad de Humboldt (California) y su tradición del cultivo de la marihuana y la autosuficiencia  desde finales del siglo XX.

En resumen, podemos constatar que existe un ambiente global reciente que se identifica a favor de la marihuana. Dentro de él, Uruguay presenta unas características en su modelo de legalización muy atractivas desde el punto de vista humanista. El conocimiento, la educación y el consumo responsable son las bases de un proyecto innovador uruguayo que pretende desligar definitivamente el cannabis de su criminalización y del narcotráfico; y visibilizar a su vezlos riesgos y los beneficios de la planta.

Uruguay: un caso ejemplar

¿Cómo fue el proceso de legalización íntegra de la planta y de regulación por parte del Estado? En el año 2004 las leyes uruguayas en relación a las drogas se endurecieron debido a su pasta base (un derivado de la cocaína). La marihuana estaba agrupada en el mismo saco de ilegalidad y sufrió las mismas penalizaciones. Sin embargo, las movilizaciones sociales a favor de la legalización de la marihuana fueron un hecho relevante que fortaleció las alternativas. En el año 2007, más de 7.000 personas se sumaron a la marcha mundial de la marihuana en la capital Montevideo. 

Tres años más tarde se creó el Debate Nacional de Drogas, que pretendía aportar conocimiento a la cuestión del cannabis en lugar de promover su invisibilidad. Lo lograron. En julio de 2013 el gobierno aprobó el Proyecto de Ley que establecía la legalización del cannabis y su regulación mediante tres modalidades para su consumo: el autocultivo, las asociaciones privadas, y la comercialización en farmacias.  La primera Marcha por la Marihuana Regulada en Montevideo tuvo lugar en mayo de 2014. 

De esta manera el estado asume la responsabilidad total, desestimando la liberalización ante un mercado que se entiende como irresponsable. Al no reflejarse la comercialización desde entidades privadas, el marco de consumo y su horizontalidad están muy claros: la sociedad de consumidores puede crear sus propio cultivos de manera individual para su autosuficiencia o agruparse en colectivos más eficientes. La venta en farmacias supondrá un coste mayor del producto, pero asegurará controles de calidad permanentes. Además, el gobierno ha creado específicamente el Instituto de Regulación y Control, desde el que se han tomado medidas innovadoras y resolutivas como la posibilidad de cuantificar el nivel de THC al volante. 

La iniciativa que ha desarrollado el gobierno del presidente José Mujica se apoya además en la creación de actividades educativas enfocadas al conocimiento de la planta y al consumo responsable. La campaña: Regular es ser responsable es una de ellas. Esta corriente de pensamiento defiende los derechos y libertades de cada individuo; priorizando las virtudes de la planta desde una perspectiva reguladora ante la demonización de la marihuana y el temor social a ella causado por la falta de información. Con ello Mujica también prevé la  reducción del narcotráfico, convencido de que las posibilidades de cultivo, tenencia y consumo ofrecidas  disiparán la demanda ilegal.

El panorama español esconde una realidad que le desborda

El modelo legal que sigue el país para regular el consumo de marihuana es prohibicionista con cualquier atisbo de THC. La apertura hacia la legalización es una oportunidad, no sólo para el capital del mercado sino también para los  derechos del individuo coartados por el momento

La Ley Mordaza, instaurada por el gobierno del Partido Popular en el año 2015, supuso un aumento de la criminalización de la planta. El artículo 36.16 considera una infracción grave el «consumo o tenencia» de cualquier tipo de estupefacientes o sustancias psicotrópicas, aunque no estén destinadas al tráfico. La persecución está instaurada en las calles por parte de los cuerpos de seguridad. Un informe del Ministerio del Interior de 2016  permite conocer que el Estado interpuso un total de 189.947 multas a los ciudadanos en 18 meses de Ley Mordaza por tenencia de drogas, especialmente marihuana y hachís.  A comienzos de 2019 están registradas más de 300.000 multas. 

España puede ser líder en Europa si legaliza el cannabis tituló El País el 16 de febrero del pasado año en una entrevista al Jefe de Política de Drogas de EEUU. No es un caso insólito, varios periódicos ensalzan en sus titulares la legalización y, con ella, el cultivo de cannabis. En especial de marihuana como un punto de inflexión hacia el «negocio del siglo para el país».

El economista Iván Ayala asegura, en el programa La fiebre verde, de Equipo de Investigación de La Sexta, que la cultura cannábica y todo lo que le rodea supondría entre 1% y 2% del PIB.  Un dato que supone la equiparación  económica y cultural con lo que mueve actualmente, por ejemplo, el sector vinícola. Se trata de un camino alternativo a la prohibición actual,  que podría suponer para el Estado alrededor de 2.000 millones de euros, según apunta el economista. Incluso los amantes de la liberalización total por el interés capital que genera la industria del cannabis hablan utópicamente de que «las minas abandonadas podrían ser el futuro del cultivo de marihuana a gran escala «.

La realidad soñada dista en la gran mayoría de ocasiones de la realidad que vivimos. Pese a ello, España guarda una serie de ventajas (vacíos legales) en el consumo, respecto a otros países con grados más altos de prohibicionismo. Por un lado, existen las asociaciones o clubes privados (al  estilo coffee-shops pero con una entrada regulada por los propios miembros). Las asociaciones distribuyen el producto a precios elevados y poseen claros tintes elitistas en su modelo. Por otro lado, la Feria Nacional del Cannabis que se celebra en Barcelona, la Spannabis, recibe cada año a miles de interesados por la cultura cannábica y difunde informaciones pertinentes en relación al avance hacia la legalización.

Desde una perspectiva individual de consumidor responsable, una persona española puede únicamente de manera legal obtener semillas en una GrowShop y autocultivar como máximo dos plantas de cannabis. Esta será la única manera de poder obtener legalmente marihuana en España. La regulación tan restrictiva tiene como resultado la escasez para el consumidor. Además, cualquier ápice de cannabis en la vía pública o visto desde ella conlleva desde sanciones administrativas hasta penales.

El ocultismo en torno a la marihuana

El desarrollo de la segunda mitad del siglo XX y la primera década del XXI han desembocado en políticas prohibicionistas que a su vez han conllevado un desconocimiento generalizado. En ocasiones con ápices de demonización de la planta.  Desde los puntos de vista médico, histórico, económico, político, sociológico y también personal; el capitalismo y la ignorancia ligados a la ilegalización han frenado la evolución natural de la planta de Cannabis Sativa. Un elemento común que ha acompañado al ser humano  durante el transcurso de la historia. Afortunadamente para la cultura cannábica este paradigma está actualmente en vías de desarrollo.  

La educación y el control específicos son aspectos fundamentales, que vienen de la mano con un proyecto del calibre del modelo de Mujica.  La legalización no busca un resultado elitista, sino que persigue la horizontalidad entendiendo a todos los ciudadanos como iguales en acceso a este nuevo derecho. Mientras, la desaparición del mercado negro está por ver. El resultado a largo plazo debe sentar las premisas para acercar la legalización del cannabis en su total integridad y alejarla de la capitalización y la fiscalización con unos precios desorbitados, cargados de impuestos y de intereses económicos que buscan las grandes empresas. 

Por su parte, gobiernos como el español parecen estancados en el pasado. Se encuentran distraídos con asuntos que banalizan el tema y no van al núcleo de la cuestión.  Las administraciones están esperando el momento, un momento que empieza a pasar delante suyo. El Parlamento Europeo reclama simplemente el uso medicinal del cannabis. La resolución aprobada es la versión menos ambiciosa de la iniciativa por la legalización. En la otra cara de la moneda se encuentra una gran parte de la ciudadanía, que vive y evoluciona a escondidas de la ley. España, por sus condiciones climáticas y la extendida presencia de la cultura cannábica, se ha convertido en el invernadero de Europa.

Nuestro país es el mayor exportador de marihuana a nivel europeo, en el mercado negro, por supuesto. Los cultivos han evolucionado mucho, tanto que se esconden eficazmente incluso en el interior de las casas. Una corriente y unas dinámicas que no parece que vayan a cambiar antes de que lo haga la ley. Tal y como indica la eurodiputada Estefanía Torres: «Es necesario un enfoque integral sobre su cultivo. Estoy convencida de la necesidad de ir más allá de la legalización por prescripción médica. El cannabis podría suponer un impulso económico para el mundo rural en términos de producción ecológica, comercialización y consumo de proximidad».

Las elecciones nacionales de abril de 2019 pueden acelerar el cambio

El gobierno nacional está inmovilizado en el asunto del cannabis, mientras la sociedad está a la espera de que en abril haya elecciones generales y el resultado acelere o ralentice aún más el proceso de cambio. La política de los partidos clásicos (PP y PSOE) resulta vieja e inadaptada a los nuevos tiempos. Una perspectiva de rechazo total que, sin mirar hacia delante ni hacia detrás,  queda totalmente opaca ante una sociedad que conoce de primera mano lo que demanda. Sin embargo, la nueva política asegura otros caminos.

El partido político Ciudadanos (acorde con su línea política neoliberal), propone una legalización exclusivamente del uso medicinal y una liberalización relativa en lo recreativo, que está cargada de exclusividad, elitismo e intereses empresariales. La otra proposición nace del partido Unidas Podemos que mediante una regularización  íntegra propone permitir hasta un máximo de 20 plantas por persona. Las asociaciones de cultivadores tendrían según este modelo unas obligaciones tributarias. Del mismo modo, existirían licencias para las posibles empresas que se quisieran introducir en el sector.

Los resultados del cambio

Suena utópico para más de uno pero no parece un cambio tan lejano si se priorizase la visibilización del conocimiento acerca del Cannabis Sativa y se regulara íntegramente el autocultivo y todo lo que implica (asociacionismo, tenencia, intercambio… ), junto con una educación de consumo responsable y de responsabilidad social. El mayor logro de alternativas como la que se ha presentado promueve el aumento de los derechos sociales e individuales. La corriente Pro-Marihuana que se defiende en este ensayo pretende poner encima de la mesa una realidad que afecta a muchos colectivos (relacionados directa o indirectamente con la cultura canábica) y que supone una oportunidad a la vez que un reto para el grueso de la población.  Con la legalización 4,5 millones de personas lograrían respirar más aliviadas y tranquilas.

La propuesta de legalización

La propuesta llegará y se consolidará, más tarde o más temprano dependiendo de cómo se gestione la regulación y la intromisión de empresas multinacionales en los cultivos, algo que está ya más que anunciado. La aplicación de la legalidad sobre el cannabis y su resultado, en un proyecto nacional de España, debería tener más en común con el humanismo del proyecto uruguayo que con la mercantilización del estadounidense. La legalización debe ser un paso intermedio que aporte la horizontalidad necesaria para alcanzar la normalización íntegra y consciente sobre el Cannabis Sativa.

 

 

Visita la segunda parte de este reportaje sobre el cannabis:

No te pierdas en nuestra sección ‘Narrativas’ más ensayos como este.

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