Los escollos en el derecho a la identidad de género

Miriam Najibi//

Ya son varias las comunidades autónomas que han aprobado Leyes de Identidad de Género como Andalucía, Navarra o Madrid en las que se recogen derechos de las personas transexuales e intergénero. La última en sumarse a la lista ha sido la Comunidad Valenciana. La Consejería de Educación de la Generalitat aprobó el pasado 27 de diciembre un protocolo en el que se reconoce la libre elección de género en la documentación pública así como el  uso de aseos e indumentaria.  Sin duda, las diversas disposiciones, aprobadas o propuestas a nivel autonómico, suponen un avance en el reconocimiento de la igualdad de aquellas personas que no se identifican con el género al que se les ha asociado. A pesar de que esto signifique un paso, son muchas y variadas las trabas que los transexuales, transgénero y personas de géneros no binarios han tenido y tienen que superar.

Leo es un joven zaragozano de 23 años al que el hecho de ver la película británica La chica danesa, en cierta forma, puso punto y final a la relación con su cuerpo. Tras verla, supo que su género no había de estar supeditado a lo que marcaban sus genitales y, en definitiva, a sus características físicas. Por ello, eligió someterse a un proceso de reasignación de sexo. Durante estos meses,  sus caderas han menguado, su espalda se ha ensanchado, ha crecido 3 cm de altura, ha ganado 6 kilos -sobre todo, en masa muscular-, sus manos y orejas se han engrandado y sus ovarios han dejado de sangrar cada mes.  Ahora físicamente es un chaval con escasa barba. Los cambios producidos en su cuerpo son el resultado de un tratamiento hormonal de cinco meses y con el que habrá de continuar de por vida, independientemente de que decida operarse o no.  Pero el pasado mes de septiembre su tratamiento estuvo a punto de interrumpirse. El de él y el de todas las personas trans, mujeres y hombres, en el Estado español.

El desabastecimiento de fármacos

A partir de septiembre de este año, se hizo muy difícil encontrar alguna farmacia que vendiera Testex Prolongatum 250 mg/ 2 ml, medicamento que se recetaba de forma mayoritaria a los hombres transexuales. No obstante, la situación no solo se encrudeció para los hombres.  A la falta del Testex, se sumó la de Meriestra 2 mg y 1 mg, el fármaco casi paradigmático recetado a las mujeres trans como fuente de estrógenos. “Me recorrí trece farmacias de Zaragoza y en ninguna vendían ya”, señala Leo.

Como ya se ha mencionado, estos dos medicamentos se obtenían mediante prescripción médica de un endocrino. Es decir, ambos entraban dentro del Sistema Nacional de Salud. Pero la razón de la desaparición de estos no concierne al sistema sanitario, sino a los laboratorios que los realizaban.

Meriestra 2mg/2 ml

En el caso de las mujeres trans, la situación es crítica. Novartis Farmacéutica S.A, el laboratorio que fabricaba estos comprimidos, ha suspendido su venta de forma definitiva tanto  de la dosis de 1 mg como de 2 mg ¿Los motivos? A priori, son confusos. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publicó, el pasado 24 de noviembre — casi un mes y medio después de que no quedaran existencias en las farmacias —, un comunicado en el que  atribuía el cese a  “la finalización del acuerdo comercial que tenía (Novartis Farmacéutica) con una segunda compañía, Shire, propietaria del dossier a nivel global”.  En cambio, cinco días antes de la publicación, los informativos de laSexta emitían una noticia en la que el laboratorio esgrimía que el tratamiento estaba destinado a paliar los achaques de la menopausia y no podían permitir su uso fuera de estas indicaciones.

Si bien en el prospecto se menciona que es una terapia de sustitución hormonal, las indicaciones están destinadas a mujeres cis en el período de la menopausia y con la condición sine qua non de que se hayan sometido a una histerectomía, es decir, no conserven la matriz.

En cualquier caso, estos comprimidos contienen estradiol, una hormona perteneciente al grupo de los estrógenos.  Esta hormona predomina durante la etapa reproductiva de la mujer cis—forma en la que se denomina a las mujeres con genitales femeninos desde su nacimiento—. Se trata de la principal impulsora del desarrollo de las características sexuales secundarias —senos más desarrollados, caderas más anchas o la voz más aguda—. Por lo que la carencia del estradiol la sufren tanto las mujeres cis, como las mujeres transexuales. Los efectos de la suspensión del tratamiento se traducen en sofocos, desequilibrios emocionales y un posible retroceso en el desarrollo de las características físicas.

La Doctora en ginecología del Servicio de Atención a la Salud Sexual Reproductiva del Instituto Catalán de Salud, Rosa Almirall, ha elaborado una lista de fármacos análogos a la Meriestra. Muchos de ellos no están financiados por el Servicio Nacional de Salud y su precio es bastante mayor. Asimismo, el Colegio de Farmacéuticos de Zaragoza advierte que “el problema es que las alternativas, principalmente los parches transdérmicos que contienen estradiol, también tienen problemas de suministro”.  Y, es que, la falta de Meriestra ha provocado un efecto dominó en los posibles medicamentos sustitutivos.

Testex Prolongatum 250 mg/ 2 ml
transexual transgénero medicamentos
Ilustración de Flickr

En cuanto a los hombres transexuales, el cese de la venta de su medicación tiene fecha de caducidad. Desma Laboratorio Farmacéutico anunció que el Testex Prolongatum 250 mg/2 ml volvería a la venta el próximo 15 de enero. El motivo que la farmacéutica aportó fue el agotamiento de los stocks de este producto. De hecho, cualquier persona que llame al servicio de atención al cliente de Desma escuchará una grabación que repite lo anterior. Sin embargo, la presidenta de la Plataforma por los Derechos Trans, Mar Cambrollé, afirma que “no estamos ante una respuesta contundente, sino con ambigüedades”.

Quizá se entienda la inquietud de Cambrollé si se conoce que no es la primera vez que hay falta de suministro en un medicamento destinado a los hombres trans. En agosto de 2014, Bayer suspendió la comercialización de Reandron 1 g/ 4 ml, solución inyectable cuyo principal componente es el undecanoato de testosterona, dirigido a hombres en proceso de sustitución hormonal y enfermos de cáncer de testículos.  Cada ampolla rondaba los 5 euros y solo era necesario administrarla cada ocho o  diez semanas. Pero el Ministerio de Sanidad obligó a la farmacéutica a reducir un 35% el precio de venta, algo a lo que Bayer se negó.  Tras un período sin presencia en el mercado, Reandron volvió a aparecer en abril de 2015 sin apoyo público y con un coste de 128 euros.

Ante la falta del Testex, Reandron ha supuesto una solución intermedia para muchos hombres en tratamiento ¿Por qué intermedia? El Testex de 250 mg era el fármaco usado por los hombres trans en una fase avanzada de tratamiento cuya administración era necesaria cada 21 días. También existía una versión del mismo fármaco de 100 mg, recetado a aquellos que iniciaban el proceso. Por lo tanto, el hecho de volver a inyectarse 100 mg podría suponer un retroceso en el avance del tratamiento, además de que este producto también acabó por agotarse en las farmacias. Así que, como Leo, aquellos que han podido permitírselo han utilizado Reandron. Ahora bien, más allá del escollo económico, el problema se halla en la dosis: pasar de 250 mg a 1 g de testosterona, “una bomba de hormonas en tu cuerpo”, reconoce el joven.

Según Cambrollé, la carencia del Testex de 250 mg ha producido diversos efectos: “los chicos que no tenían practicada una histerectomía -conservaban la matriz-, han vuelto al período menstrual; mientras que aquellos que la tenían practicada han comenzado a sufrir osteoporosis”.

Reacciones

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) publicó el pasado 23 diciembre un comunicado en el que anunciaba la importación de medicamentos procedentes de Italia, Suiza y Holanda para paliar el desabastecimiento. En el caso de Meriestra, se sustituirá por comprimidos de 2 mg que contengan el mismo principio activo que esta.  Noticia que ha sido celebrada entre las plataformas, asociaciones y colectivos trans.

A pesar de que la competencia penda del Estado, desde el Departamento de Sanidad, Bienestar Social y Familia del Gobierno de Aragón se desconoce la fecha en la que se comenzarán a comercializar estos fármacos. Tan solo recalcan que estos medicamentos se dispensarán desde los servicios de farmacia de los hospitales.

No obstante, para la Plataforma por los Derechos Trans, esta situación de desabastecimiento ha  reflejado cómo los fármacos, aún incluso los que están subvencionados, se encuentran sujetos al juego de la oferta y la demanda del mercado. Una afirmación que, en cierto modo, induce a pensar de qué forma la salud está capitalizada.  Más allá de la noticia de la importación, Cambrollé acusa al Ministerio de Sanidad de cometer “un atentado grave a la salud de las personas trans y romper con el principio de igualdad”.  Una sentencia basada en  la falta de respuestas por parte del Ministerio durante estos meses. Debido a su silencio, el pasado 17 de diciembre, la Plataforma por los Derechos Trans organizó una protesta frente a este órgano. Además, esta Plataforma señala que inició una movilización con el objetivo de recabar apoyos y pedir respuestas a la que se sumaron 85 organizaciones de carácter político, social y sindical con la gran ausencia del Partido Socialista Obrero Español —PSOE—.

La transexualidad, un trastorno

Puede que, hoy en día, si alguien relaciona la homosexualidad con una enfermedad suene a retrógrado. Y, con toda la razón. Sin embargo, la transexualidad ha sido -y es- considerada clínicamente como un trastorno.  Algo que ha empezado a cambiar gracias a las leyes autonómicas sobre identidad de género.

El proceso de reasignación de sexo está financiado en el Estado español. Pero ¿cuál es la puerta de entrada para cualquier persona que decida someterse a este? En primer lugar, se debe ir al médico de cabecera, el cual derivará al paciente a un psicólogo. Tras una entrevista personal y, a veces varios tests, el psicólogo diagnostica un Trastorno de Identidad de Género. En psiquiatría la mayoría de entidades como la fobia social o el insomnio no son categorizadas como enfermedades, pero sí como trastornos. En términos médicos, la transexualidad se traduce como “disforia de género”, es decir, un conflicto entre el género físico de una persona y el género con el que se identifica. Sin este diagnóstico, el paciente no puede acceder a la atención de un endocrino, que será quien recete y realice un seguimiento clínico del tratamiento hormonal.

A pesar de que en la edición  de 2012 del manual de la Asociación Americana de Psiquiatría, lo que viene a ser la Biblia de los psiquiatras, ya no queda reflejada la transexualidad como un trastorno, en diversas comunidades autónomas se ha continuado refiriéndose a ella como una patología.  De hecho, las unidades hospitalarias encargadas de la atención a la población trans eran denominadas como Unidades de Trastorno de Identidad de Género.

La denuncia contra el trato hacia la población transexual ha llegado hasta la Comisión Europea. El pasado mes de noviembre, Marina Albiol, portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento Europeo, reclamó la puesta en marcha de medidas para que la transexualidad deje de ser una enfermedad en la Unión Europea. Asimismo, señaló cómo variaba el trato a los transexuales dentro de los propios Estados, como en España.

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