La traición está de moda
Julia Til @its.lia_tl//
“Entonces Judas Iscariote, que era uno de los doce, fue a ver a los principales sacerdotes, y les dijo: “¿Cuánto me darían, si yo les entrego a Jesús?” Y ellos le asignaron treinta piezas de plata. Desde entonces Judas buscaba el mejor momento de entregar a Jesús”. La traición humana comienza con Judas Iscariote. Hoy se ven modelos similares en productos culturales como series, películas o libros, incluso pensadores.
Nicolás Maquiavelo sostuvo que la crueldad y la traición, así como el asesinato, sirven de camino para lograr unos beneficios. Aunque esos actos no lleven a la alegría. Parece que mucha gente en la sociedad del siglo XXI piensa igual que el florentino del siglo XV.
En la literatura, la televisión y el cine aparece el tema de la traición de forma recurrente. La traición es un mecanismo y una estrategia de supervivencia. Es un impulso que surge cuando las personas se ven obligadas a elegir entre ellas mismas y su lealtad hacia otros. Este mecanismo de supervivencia se puede ver en series como El juego del calamar. La filosofía que el líder quiere probar es que la gente es egoísta por naturaleza. Se ven situaciones de traición cuando, en el juego de las canicas, Seong Gi-hun aprovecha la supuesta demencia de Oh Il-nam y hace trampas para salvarse. Otro ejemplo en el mismo juego es cuando Cho Sang-woo traiciona a Ali cambiando sus canicas por piedras. Esas acciones reflejan la desesperación de los protagonistas por su vida y por conseguir el dinero del premio.
¿Hasta qué punto se puede justificar la traición cuando nuestras vidas están en juego?
La traición es un reflejo de la corrupción humana. Algunos de los grandes catalizadores que ocasionan la traición en las relaciones interpersonales son el dinero, el poder, la ambición y la fama. En la serie House of Cards, el personaje de Frank Underwood tiene una estrategia política basada en manipular y traicionar a sus aliados. El ascenso político de Underwood se encuentra marcado por una serie de traiciones hacia su círculo más cercano. La serie Breaking Bad es similar en este aspecto: al inicio, Walter White traiciona a su socio Jessie Pinkman y se justifica diciendo que lo hace para salvar a su familia. Conforme la serie avanza, White vive un proceso de deshumanización y se vuelve un reflejo de absoluta corrupción moral. Es decir, no le importa sacrificar a quién sea con tal de salvaguardar su imperio de las drogas.
La amistad y el amor son los dos ámbitos de las relaciones interpersonales donde se cometen más traiciones y su impacto emocional es catastrófico. En la sociedad actual, las relaciones son muy superficiales; la gente busca aspectos concretos en una persona y finge ser lo que no son, sobre todo en las apps de citas como Tinder. En los inicios de una relación, la gente suele mentir y aparentar ser lo que no es; muchas veces hay parejas que están juntas porque no saben estar solos y eso les lleva a mentiras, traiciones, incomodidades, entre otras cosas. La televisión cuenta con una variedad de series y realitys de ámbito amoroso.
Un gran ejemplo es La Isla de las Tentaciones, de Tele5, que es un programa donde cinco parejas viajan a una isla en República Dominicana. Hombres y mujeres se separan en dos villas diferentes con 10 solteros del sexo opuesto en cada villa para ver si son capaces de respetar a sus parejas. El reality contiene traiciones e infidelidades de todo tipo: desde hablar mal de la pareja, incluso de un compañero de la villa, hasta tener relaciones íntimas con uno de los solteros. Al final del programa, las parejas se enfrentan cara a cara en la hoguera final para darse las explicaciones que crean convenientes y decidir si se van de la isla juntos, solos, o con un nuevo amor.
El cine también cuenta con películas que exploran la traición en las relaciones. En El caballero oscuro, Harvey Dent siente que Batman y Gordon lo han traicionado, por lo que se convierte en un villano llamado Dos Caras.
La traición es resultado de un fuerte individualismo. A día de hoy, la mayoría de la población se ha criado con la mentalidad de sobrevivir y conseguir lo que desea por sus propios medios. Es un constante “yo, yo, yo, yo” que debilita los lazos de solidaridad y empatía. Priman más los intereses propios que el bienestar colectivo y la confianza mutua. Hay una competencia desmedida en los ámbitos laborales, sociales e incluso el familiar. Esa carrera lleva a que valores como la solidaridad, la responsabilidad emocional o la lealtad se dejen de lado. Tanta competición lleva a la ruptura de los lazos interpersonales y el aislamiento.
La desigualdad social influye mucho a la hora de caer o no una traición. Volviendo a El juego del calamar, los participantes de los juegos están desesperados por su situación económica. La situación precaria de los jugadores los obliga a traicionar al otro para sobrevivir; esto refuerza la idea de que la desigualdad social genera un ambiente de dudosa moralidad. En la película coreana Parasite se puede ver una situación parecida: la familia de Kim decide manipular y mentir para conseguir infiltrarse en la casa de una familia rica. La traición hacia la familia de Park no es por ser malvados, sino por la necesidad de la familia de salir de la pobreza. En Parasite se plantea un dilema moral: ¿el acto de traición es individual o es un síntoma de una sociedad corrompida por la desigualdad?
A través del arte, la lectura y el cine podemos expresar sentimientos y emociones, podemos proyectar impulsos que fuera de la pantalla no deberíamos, como sucede con la traición. Esa expresión de emociones la podemos ver en novelas y series como El juego del Calamar, Alice in Borderland, El círculo o As the God´s will. Series en las que las personas se ven sometidas a participar en juegos macabros que, aunque parecen para niños, suponen un peligro, y necesitan crear estrategias; entre ellas, traicionar a otros para sobrevivir.
¿Por qué la sociedad se siente atraída por series con este tipo de juegos macabros?
La sociedad actual siente atracción por las series de juegos macabros donde la traición está a la orden del día y donde se cuestiona la moral. Una razón es el reflejo de las tensiones por la competencia extrema y la precariedad de la sociedad real. Muchos se identifican con los protagonistas de estas series porque viven muchas injusticias. La segunda razón es que estas narraciones presentan dilemas éticos y morales. Esas situaciones hacen que la audiencia piense hasta dónde serían capaces de llegar. Se crea morbo. Y la tercera razón es que estas series exploran temas como la traición y la lucha por la supervivencia como miedo colectivo.
Muchas personas se ven reflejadas en los personajes porque viven sus emociones al poder hacer lo que a ellos les gustaría hacer; se expresan a través de la obra. El éxito de estas series es gracias al suspense y a la adrenalina que provocan en el espectador; destacando por el dramatismo y los plot twist.
La traición no es solo un fenómeno histórico recurrente, sino que refleja las tensiones, desigualdades y problemas morales de la sociedad actual. Es una acción que deja ver qué tan frágiles son los lazos interpersonales y los valores morales de cada uno. El arte y la cultura popular evidencian que la traición es un tema que sigue fascinando y generando reflexiones sobre las personas y sus límites morales. Nunca sabremos hasta dónde es capaz de llegar alguien para conseguir su propio beneficio.
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