Las ciudades inteligentes de Luisa Miñana

María Gregorio González//

“Este es el árbol de la ciudad. Su corazón es este que flota a la altura de mis ojos, mis pies y mis manos. Este no es el árbol del Paraíso. No el árbol de la ciencia, tampoco el árbol de los zuecos. Es el árbol siempre verde de Apollinaire. Giro en torno a él, y cuelgan de sus ramas pantallas brillantes de plasma que alimentan mis arterias. Este es el árbol milenario de la ciudad. Brilla en mí mucho antes de que yo habitara la casa que crece bajo su sombra”.

Luisa Miñana. “El Árbol” Ciudades inteligentes

 

La escritora Luisa Miñana ofreció una charla en la facultad de Filosofía y Letras de Zaragoza sobre ciudades inteligentes y literaturas conectadas, dentro del ciclo de “Lecturas urbanas y pasajes de la ciudad”, organizado por la profesora de la Universidad de Zaragoza María Ángeles Naval. Las nuevas tecnologías y su influencia son dos elementos decisivos en el desarrollo de la literatura transmedia en la actualidad.

Luisa Miñana es una mujer menuda, sí. Pero menuda mujer. Esta escritora ha publicado poesía y narrativa así como diversos artículos de investigación sobre la historia y cultura aragonesas. Se interesa de manera directa por la narrativa transmedia así como por la relación entre la escritura y las tecnologías de la información. Además, es autora de la novela Pan de Oro (Mira, 2006), y de los poemarios Las esquinas de la Luna (Eclipsados, 2009), Literaturame.net (Sabara, 2012) y Ciudades Inteligentes (Olifante, 2014).

En su nuevo libro, Territorio Pop-pins, hace una introspección por su vida desde muy joven, con la gracia de mezclar elementos ficticios y otros reales. También analiza el transcurso de la historia de España y cómo esta ha influido en su educación sentimental. Se trata de un libro creado con capítulos que pueden ser entendidos por sí mismos e independientes entre sí. Una obra un tanto personal en el que habla de los elementos que aparecen en su página web, en marcha desde el año 2012, y su posterior desarrollo.

Pero en la Universidad de Zaragoza, Luisa está hoy, sobre todo, por Ciudades inteligentes. En el poema con el que se inicia este artículo y con el que comenzó su charla Miñana, la autora refleja a la perfección el sentido de nuestra vida actual, como un árbol que crece junto a las nuevas tecnologías, que suponen una revolución en el mundo y en la propia ciudad. Así lo contaba Luisa en la Universidad de Zaragoza: “Esta imagen de la construcción y destrucción de la realidad está vinculada a la reflexión sobre lo moderno en el arte y las sociedades industriales pero, sobre todo, a la era de Internet”.

Desde el nacimiento de la ciudad moderna hasta la actualidad, Luisa transita y explica cómo se han llevado a cabo diversas transformaciones en el ámbito de la producción. “Estamos en unas ciudades distintas, que pronto serán completamente inteligentes, y ya empiezan a serlo. De hecho, existe un concepto que se ha vuelto imprescindible: la conectografía”. Las fronteras en el mapa se diluyen por debajo de las redes de cables y zonas de comunicación. Actualmente, vivimos en un mundo interconectado, en el que la geografía funcional triunfa sobre la geografía política y las redes de comunicación son más importantes que las fronteras. Asimismo, el lugar que los seres humanos tenemos en el mundo ya no está definido por la distancia a los grandes centros sino por las redes que nos guían hasta ellos.

Y es que según su visión particular, el mundo está conectado entre sí e influye en nuestra forma de expresión. Y este es el mundo en el que vivimos, aunque no seamos del todo conscientes de la cantidad de elementos comunicativos que existen a nuestro alrededor.

La conectividad ha desencadenado una reacción positiva en la cual llegamos a apreciar la globalidad como un nuevo estado básico. Existe, por tanto, una dimensión global en todas las cosas. Las ciudades de nuestro siglo son la infraestructura más profunda e importante de la humanidad. “En el futuro nos vamos a seguir desenvolviendo en un mundo dirigido casi por completo por la tecnología, por la inteligencia de las máquinas, que contribuirán a hacernos la vida más fácil”, subraya la escritora, enamorada de las nuevas tecnologías.

Algunas máquinas ya empezaron a ser inteligentes en el siglo XV, como es el caso de la imprenta. Es a partir de entonces cuando comienzan a originarse una serie de cambios culturales y de pensamiento en el ámbito de la literatura. A raíz de esta época, se crea un espacio centralizado que irradia poder y fuente de conocimiento. El libro impreso sirve de difusión a ese conocimiento. “Sin embargo en la actualidad, con los cambios que se están produciendo, se ha hecho trizas esta estructura de conocimiento y es algo definitivo”.

Es en la ciudad del Renacimiento, con una estructura jerarquizada, donde nace el libro. Y de la misma manera que existe esta estructura, el conocimiento del libro también es conocimiento de la ciudad. El libro es un objeto “tecnológico” muy bien pensado, y va a seguir incidiendo sobre nosotros hasta que en algún momento determinado —aunque es improbable— nos deje de ser útil.

Estos caminos culturales se han ido quedando paralizados a lo largo del tiempo, señala Miñana, por diversas causas e intereses. Los detuvieron las grandes guerras, la evolución de otras corrientes. Sin embargo, la tecnología ha conseguido prosperar hasta el punto de existir ciudades inteligentes. Se colocan sensores en distintos puntos de la ciudad que monitorizan nuestras vidas: qué hacemos y adónde vamos en cada momento.

Aún queda mucho recorrido para conseguir que estos avances sirvan para la mejora social de los ciudadanos, pero se van incorporando logros que facilitarán la vida de todos.La conexión está generando historias que estarán acompañándonos constantemente en el futuro. A día de hoy, podemos denominarlo como el Internet de las cosas”.

La literatura transmedia y sus características principales propician el cierre de la ponencia. Luisa Miñana comienza con una sencilla definición del fenómeno: “La literatura transmedia es aquella que transita por distintos medios, que cuenta una historia a través de diferentes soportes. Todos esos soportes cuentan historias que van variando y aportando nuevas formas de enfoque, estructuras que van completando una narración radial y en mosaico”.

Es una literatura en expansión que contiene mundos narrativos con enfoques y multiplicidad de historias. Permite al lector sumergirse en una lectura que rompe barreras y cuestiona los límites entre la realidad y la ficción, que emplea medios interactivos y que piensa en una participación lúdica del “acto de lectura”.

Miñana recalca que existe una rama de la literatura denominada literatura digital que apela a la tecnología como medio de comunicación: “La hipertextualidad y la capacidad de programación son dos características fundamentales de la literatura digital. Existen una implicación de elementos virtuales con elementos físicos. Este tipo de literatura no puede existir fuera del ámbito digital”.

En la actualidad, podemos acceder a enciclopedias digitales y autores de referencia que han creado páginas web literarias, como 5000 palabras, una ficción hipermedia que combina relatos y poesía generada por ordenador, creada por Isaías Herrero, o Hermeneia.net, un grupo de investigación dirigido por Laura Borrás.

En definitiva, la literatura tal y como la conocemos hoy en día se ve subordinada al poder tecnológico que dirige casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Y no solo eso, sino que con el desarrollo de estas nuevas tecnologías, ese árbol en el que habitamos cada uno de nosotros no dejará de crecer y de sorprendernos con comunicaciones cada vez más complejas y completas.

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