Delitos y cine: entrevista al equipo de Soy Nevenka
Jorge Marco, Julio Beltrán y Pablo Gracia//
Continuamos nuestra sección de entrevistas con una de las películas más esperadas del año: Soy Nevenka (Icíar Bollaín, 2024). La velocidad a la que una sociedad olvida los sucesos que la marcaron resulta asombrosa. Icíar Bollaín ha emprendido un camino de vuelta, rememorando algunos de los episodios más interesantes de este país.
Comenzó con Maixabel (2021), también estrenada en San Sebastián, donde hurga en las heridas abiertas por el terrorismo de ETA. Ahora continúa con Soy Nevenka, film donde aborda el caso real de Nevenka Fernández, primera mujer en acusar a un político español de acoso sexual y laboral.
Se trata de una corriente que por fortuna se contagia a todas las artes, si consideramos, entre otros muchos casos, el premio nacional de literatura dramática este año a Primera sangre, obra que recuerda la noticia de la violación y asesinato de una niña en Burgos en los años noventa.
Esta ficcionalización, que roza el documental, despierta una cercanía en el espectador como pocas historias pueden conseguir hoy día. Así, Soy Nevenka, combina una dramaturgia diseñada al milímetro para que todo funcione junto con imágenes de archivo, como las noticias o manifestaciones de la época, en sintonía con una cultura machista que apoyaba al político bajo una nula empatía con la realidad de Nevenka. Sin duda, cuesta aceptar que esto pasara en nuestro país y, por desgracia, siga pasando.
A medida que avanza el film, Bollaín emplea recursos técnicos muy expresivos para reflejar la caída en desgracia de Nevenka, su desesperación, confusión y dolor, como pueden ser la desestabilización de los planos, la fotografía de claroscuros y los espacios cerrados y opresivos donde transcurre su infierno.
Mireia Oriol en el papel de Nevenka sostiene con talento la enorme carga dramática que tiene prácticamente en cada escena, y dibuja las etapas de autorrealización del personaje. Pero la interpretación que más destaca es la de Urko Orazabal como Ismael Álvarez, el político, que muestra todo el horror de su persona desde la naturalidad más creíble y, por ello, más terrorífica.
Ganadora del Premio Agenda 2030 Euskadi Basque Country, la película cuenta con un guión de progresión dramática perfecta, coescrito entre Bollaín e Isa Campo, coescritora también en Maixabel.
Isa Campo es también guionista habitual de Isaki Lacuesta y hemos tenido el honor de entrevistarla junto a Ricardo Gómez, que interpreta al polifacético personaje del novio de Nevenka.
Ambos nos cuentan sus opiniones sobre la película, cómo fue su trabajo y otras experiencias personales. ¡Esperamos que lo disfrutéis!

Pregunta: Nuestra primera pregunta es para ti, Isa. Nos causa mucha curiosidad saber cómo se trabaja un guión de ficción que proviene de unos sucesos reales super mediáticos, con personajes que han sido muy públicos, y cómo se traslada al plano del cine, a tratar de contarlo todo en dos horas. ¿Cómo es ese proceso?
Isa Campo: Pues con mucha documentación y mucha investigación. Hablamos mucho con Nevenka, pero también con su abogado, con su psicoanalista, con Lucas —la pareja de Nevenka—… y con el entorno de Ponferrada, tanto empresarios como gente de la calle, del ayuntamiento… todo para poder configurar al personaje de Nevenka, no la que conocíamos nosotros, sino la que se encuentra en ese momento vital.
P: En ese sentido, ¿pudiste hablar con Lucas también para construir el personaje?
Ricardo Gómez: Sí, sí, tuve la oportunidad de hablar con él y la verdad que fue una pasada porque yo le llamé muy tímidamente como: oye, te quiero robar cinco minutos y a él le pareció estupendo y estuvimos como dos horas hablando largo y tendido de toda la historia. Me interesaba mucho. Yo no tenía intención de copiarle su punto de vista, pero sí que tenía intención de empaparme de él, le preguntaba mucho por situaciones muy concretas de la historia: ¿pero tú en este momento qué hacías? ¿Y qué pensabas? Luego nosotros, con Icíar en el set, teníamos la intención de crear nuestro propio Lucas porque no queríamos sentirnos como constreñidos por la realidad, pero bueno, creo que una vez rodada la película muchas cosas han encontrado su parecer con cómo se dieron los hechos de una manera bastante natural.
P: Sí, siguiendo esto, nos parece muy interesante porque Lucas parece casi la única figura masculina que tiene Nevenka a su lado, con la que se siente arropada y apoyada, pero aun así hay momentos en los que duda, en los que le dice que no denuncie. Y, claro, visto ahora, choca un poco ¿cómo es el proceso de trasladar esa situación a la pantalla?
R.G.: La verdad es que creo que Isa e Icíar me hicieron un regalo muy bonito con ese personaje dentro de una historia tan compleja, donde hay dos protagonistas que, de alguna manera, están extremadamente marcados como son el personaje que interpreta Urko —Ismael en la película— y el que interpreta Mireia —Nevenka—. Tengo la sensación de que el personaje de Lucas tiene una serie de matices grises muy interesantes porque es un hombre, y todos los hombres que rodean a Nevenka de alguna manera están suponiendo en ese momento una amenaza para ella.
Él llega como un oasis a decirle yo te creo y yo te quiero ayudar. Pero a la vez no es solo de una cara, tiene aristas, porque de pronto tiene mucho miedo y le dice que no cree que tenga que denunciar. Es un personaje que era muy rico en matices de cara a interpretarlo, aunque evidentemente la película no se detiene a mirar el conflicto de Lucas, porque la película es sobre Nevenka, pero la situación de Lucas presenta conflicto muy interesante sobre cómo abordarías que a tu pareja le estuviese pasando esto y cómo lo sufres y cómo lo vives. Entonces esas pequeñas pátinas de su lucha interna creo que sí que están en la película. y al fin y al cabo fue el bastón de ella, de Nevenka.
I.C.: Totalmente, sí, sí. Es que fue el que detonó el cambio de pensamiento de Nevenka, el que la hizo darse cuenta de que la estaba tratando como si fuera su amo. Y luego, la duda que tenía acerca de no denunciar, es comprensible también, porque buscaba su protección, como una forma de decirle: sálvate, por favor.
P: Si lo sabéis y no es una invasión de su intimidad, ¿Qué impresión les ha causado a los protagonistas reales la película una vez terminada?
I.C.: Sí, a Ricardo le comentó Lucas directamente, pero Nevenka estaba emocionadisima. Claro, el primer pase lo miró así como tapándose los ojos de vez en cuando, pero ya la ha visto muchísimas veces para llegar al festival más calmada, sin tener la emoción tan a flor de piel.
R.G.: A mí me dijo Lucas que seis veces había visto la película.
I.C.: No, sin duda, y porque el link debía caducar. Que, si no, cien.

P: Respecto a lo de adaptar una historia real al cine, teníamos curiosidad, por ejemplo, por las escenas del juicio. Los diálogos, sobre todo algunos muy emblemáticos, como ese alegato final que hace el fiscal, ¿están sacados realmente de las actas?
I.C.: Sí, hay muchas cosas sacadas de la sentencia y bueno, se transmitió en parte por cómo reaccionó el fiscal. De repente todas las cámaras estaban ahí, fue un momento emblemático, así que hay muchas cosas que están tal cual, también para que se reconozca cada uno en cómo recibió en ese momento esas palabras.
P: Creo que una de las cosas que más nos chocaron ayer, que lo comentábamos al salir, era no sólo el proceso del abuso sexual en sí que sufre Nevenka, sino cómo impactan luego las imágenes reales de los noticiarios de la época, de la gente en la calle. Y sobre todo la reacción de las mujeres, algunas del entorno de Nevenka, y mujeres su pueblo, que la descalifican de formas muy graves, ¿Cómo es enfrentarse también a revisar todo esto desde la actualidad?
I.C.: Sí, la manifestación, esa manifestación en Ponferrada con una señora que dice ¡a mí no me acosan si no me dejo! Imagina el impacto sobre Nevenka, que la gente de tu pueblo está haciendo eso teniendo una sentencia favorable a ti. Si no la tuvieras imagina el linchamiento… Es que la reconstrucción que nos llegó fue la de los medios, totalmente.
P: La película parte de material documental, pero tiene una estructura clásica muy bien construida. No sé si pensasteis desde un primer momento contar esta historia haciendo uso de una estructura de guión como esta o valorasteis otras aproximaciones. ¿Cómo fue ese proceso?
I.C: Probamos varias estructuras, si, con la estructura estuvimos trabajando bastante tiempo. Porque claro, teníamos por un lado a la Nevenka del pasado y por otro a la de Irlanda… Al final decidimos que esta estructura, que era un poquito más lineal, permitía empatizar más con ella, en lugar de hacer muchos saltos temporales, que no te permitirían seguirla tanto emocionalmente. ¡Estuvimos mucho tiempo con esto!
P: Al final para mostrar estos hechos tienes que mostrarlo como fueron, ¿no? Para mantener ese compromiso con la realidad que creo que tiene la película.
I.C: Claro, al final la estructura es sencilla para que el espectador la acompañe emocionalmente y no desconecte.
P: ¿Cómo se construye un personaje tan terrorífico como Ismael? Las escenas en las que aparece, especialmente en aquellas en las que está a solas con Nevenka, parecen sacadas de una película de terror. ¿Cómo es el proceso de escritura en el guión de un personaje de estas características?
I.C: Cuando fui al rodaje me dio un poco de pena. Porque claro, una está en su casa escribiendo y luego te encuentras con que alguien tiene que interpretar aquello. Me daba penita Urko, la verdad. Bueno, hablamos con mucha gente de su entorno – del de Ismael – que nos explicaba cómo era él en aquel momento. Esa fascinación que generaba nos la contaban. Era súper carismático, te llamaba por el nombre, te preguntaba por el nieto, te hacía favores personales… Una fachada muy querible. Aún hoy en día hay quien le revindica por ahí y dice ay, es que hizo muchas cosas por Ponferrada.
P: ¿Cómo era el ambiente en el rodaje después de escenas tan duras como las que aparecen en esta película?
R.G: No ha sido el rodaje más divertido de mi carrera, la verdad. Ha sido un rodaje en el que se trataban temas muy jodidos y Mireia tenía una carga interpretativa altísima en todas las secuencias. Hubo algo que se impregnó en el set de rodaje. No sé si tú, Isa, lo percibías así, pero había algo en el set que era como llevar la historia a cuestas. Es decir, esta historia no se ha afrontado o atravesado, se ha arrastrado. Había como una carga de responsabilidad por contarla que impedía que hubiera un ambiente lúdico o festivo. Que no pasa nada, no se va al set de fiesta, pero mientras que en otras ocasiones el ambiente ha sido más distendido esta vez parecía un lugar de conciencia.
I.C: Claro, en mi caso además coincidió que fui al rodaje los mismos días que Nevenka.
P: Ese ambiente de terror que genera la película da mucho miedo, entre otras cosas, por saberse que es una historia real. Queríamos preguntar por la valentía de contar una historia con personajes reales y concretos, con nombres y apellidos, con partidos políticos y alcaldías incluidas. Un tema que ya escuece cuando se aborda desde la ficción, aquí que se hace desde un caso particular y localizable…
I.C: Claro, con el alcalde, al existir una sentencia condenatoria estábamos protegidos. El resto de miembros del gobierno si tienen el nombre cambiado. El partido es un marco indisociable, hay cosas que pasan cuando el PP gana las elecciones, pero no es algo característico y exclusivo del Partido Popular. Está extendidísimo en todos los ámbitos sociales.

