Delitos y Cine. Entrevista con el equipo de «Her Heart Beats in Its Cage»
Jorge Marco, Julio Beltrán y Pablo Gracia//
Durante la pasada gala de premios de la 73 edición del Festival del Cine de San Sebastián la sorpresa inundó el Kursaal cuando el jurado anunció que el galardón a mejor interpretación iba a ser compartido entre José Ramón Soroiz —intérprete principal de Maspalomas— y Xiaohong Zhao, actriz novel que había debutado en el festival con Her Heart Beats in Its Cage, un film autobiográfico que narra sus intentos por rehacer su vida tras salir de la cárcel.
La película, dirigida y escrita por el cineasta chino Xiaoyu Qin, abre con un rótulo que explica que está basada en la vida real de Zhao, quien además se interpreta a sí misma. Es una obra a medio camino entre el drama realista y el documental, donde la protagonista pasa sus últimos días entre rejas antes de ser liberada —tras diez años de condena por matar accidentalmente a su marido maltratador—.
A pesar de su libertad, Zhao enfrenta un nuevo desafío: recuperar el vínculo con su hijo, que apenas la conoce tras años viviendo con su abuela paterna.
El estilo de la película recuerda al de Jia Zhangke, por su búsqueda del realismo en las interpretaciones y los escenarios. Así, el espectador obtiene una visión profunda de la sociedad china actual. A través del viaje físico y espiritual de Zhao, se muestra la lucha de una mujer estigmatizada que intenta ser una “ciudadana de bien” y recuperar a su hijo, quien ni la reconoce como madre.
Uno de los grandes aciertos del film es su capacidad para sugerir sin explicitar, dejando que el espectador complete el sentido. Her Heart Beats in Its Cage impacta por su realismo y su humanidad, mostrando también la falta de apoyo social hacia las mujeres víctimas de maltrato.
Sin embargo, es una película optimista, que muestra a una mujer decidida a superar las dificultades para conseguir una vida tranquila junto a su hijo.
Pregunta: Qin Xiaoyu visitó la cárcel con la idea de hacer un documental y ahí se encontró con la actriz principal, Zhao Xiaohong. ¿Qué idea tenía planteada para ese documental y cómo derivó en una ficción sobre ella donde ella misma es la actriz protagonista?
Qin Xiaoyu: La vida en la cárcel es muy monótona. Para el documental habría que estar seis meses grabando dentro de la cárcel y básicamente sería lo mismo todos los días. Habría muy poco espacio para la creatividad y la variedad. Además, grabar en la cárcel es difícil por las limitaciones legales. Por tanto, tanto ella como yo nos sentíamos en una jaula y queríamos ver el mundo exterior y hacer cosas nuevas. Esa creatividad no la podíamos haber expresado con un documental.
Por ejemplo, una de las cosas que no pasó en la vida real, es que ella no vivía con su hijo tras salir de la cárcel. Pero yo quería que en la película se plasmara esa realidad. Entonces, de haber sido un documental, no habría sido posible. Por un lado, está mi elección y mi voluntad de crear unas situaciones concretas y, por otro lado, la limitación del documental.

P: Zhao no había actuado anteriormente, ¿Cómo fue por tanto revivir estos procesos traumáticos a través de la interpretación? ¿Y cómo espera que sea recibida esta película en China?
Zhao Xiaohong: La interpretación por mi parte es distinta a la de un profesional. No he estudiado para ser actriz. Lo que hacía era recordar lo que había sucedido y remover esas heridas del pasado. Había temas que antes no quería tocar, o sentimientos de los que no quería hablar por el dolor que me suponía. Por ejemplo, cómo le iba a decir a mi hijo lo que había pasado, o cómo se lo iba a contar a su abuela. A veces tenía una idea de lo que yo era y cuando me pasaron ciertas cosas me di cuenta de que era muy distinta. Pensaba emborracharme para mitigar el dolor y descubrí que soy intolerante al alcohol y no puedo beber. Este miedo me provocaba rechazos y emociones muy complicadas.
Así, como no soy actriz profesional, muchas escenas tuve que repetirlas muchas veces y el director tuvo mucha paciencia conmigo. Tuve también que regular mis sentimientos y en muchos momentos no pude continuar las escenas. Todo esto fue una metamorfosis, descubrí otro yo que tenía capacidades que nunca me había planteado.
Respecto a la segunda pregunta, quizá las mujeres en China entiendan más esta película y la acepten mejor, porque comprenden las dificultades por las que pasa la mujer. No sé qué decir en cuanto a los hombres, quizá reaccionen de forma distinta. La prisión para mí no es el mayor castigo. Para mí, como mujer, el mayor sufrimiento fue separarme de mi hijo y mi familia, y qué iban a pensar o sentir de mí mis seres cercanos. Si tienes a alguien querido al lado, quizá te pueda ayudar, pero yo no tenía a nadie. Para los hombres, como siempre están fuera y demás, es muy duro no poder salir ni tener libertad. Pero para la mujer es más bien un tema de sentimientos y sensaciones, más que de no tener libertad. Fueron diez años de no poder salir, pero lo más doloroso fue el tema emocional.

P: En la película se plantea el uso de las redes sociales como una alternativa laboral. ¿La problemática de las redes sociales es similar a Occidente? ¿Constituye una salida laboral real?
Q: Zhao es cantante profesional y también toca la flauta y el piano. En China ahora hay mucha gente que utiliza los directos para ganar dinero, dependiendo del número de fans, si alguien de dona… Su trabajo es realmente como el de la película. Trabaja en una banda de música china y al mismo tiempo hace directos. Es fácil de compaginarlo con el trabajo y aporta a la economía familiar. Esta forma de trabajo nuevo representa una forma de vida nueva. A veces la gente que está metida en ese mundo exagera su personalidad.
En Occidente le dais mucha importancia a la privacidad. En el círculo de las redes sociales estás expuesto a las críticas y otros comentarios negativos, y es una realidad que tienes que aceptar. En la película hemos mostrado una protagonista muy valiente, que se expone a estos comentarios por su hijo. De hecho, hay una escena en la película en la que la insultan en un directo. En lugar de encerrarse y negarse a hacer más directos, al día siguiente le pide el móvil a su hijo porque tiene que grabar.
P: Al final de la película, el hijo se sincera completamente con su madre. Esta escena se lleva a cabo en un tren, pasando por un túnel que sume la secuencia en una oscuridad total. ¿Cómo y por qué tomó la decisión de rodar así este momento, dejando a un lado el aparato visual y confiándolo todo al texto?
Q: En las películas se da mucha importancia a lo visual, parece que es lo único que importa. Pero a veces hay que dejar el lado visual a un lado. ¿Conocéis el libro del Tao, de Lao-Tse? Es la obra fundacional del taoísmo. Pues bien, ahí se narra cómo, para ver el tao, hay que cerrar los ojos. Y solamente de esa manera podrías entender la realidad. En la oscuridad de esa escena, yo buscaba que la gente se centrase en la conversación. Que dejasen de lado el vagón, el paisaje… todo. A veces solo ves la claridad de las cosas al fijarte en la oscuridad.

P: ¿Qué cineastas te han influido a la hora de rodar esta película en particular y en tu carrera en general?
Q: No se puede responder a esta pregunta. Tengo tantas influencias que no te podría decir quién te ha influido más. Me ha influido Cervantes. Un autor que usa el humor y lo ridículo y lo exagerado para crear una obra distinta. La poesía también es una manera de expresar la realidad. Hay tantos libros, tantas películas, tantos actores que, para mí, lo importante es crear algo especial y único. Traer al mundo algo que nadie haya hecho antes, aportar esa unicidad.
En este caso, la protagonista de la historia es única. Creo que nunca se ha hecho algo así. Hay muchas películas en las que un actor o una estrella de cine interpreta el papel de un presidiario, pero eso es una ficción pura. Este caso, en el que una expresidiaria se interpreta a sí misma para contar su propia historia, creo que es único. Yo nunca le pedí a ella una actuación perfecta, sin defectos y que todo le saliera bien. Yo le pedía que fuera una actuación sincera y creativa.
P: Después de este trabajo tan logrado e interesante, ¿tienes pensado continuar en el mundo de la actuación?
Z: ¡Por supuesto que sí! De hecho, en la siguiente película, volveré a interpretar al mismo personaje. Esta vez, será un papel secundario, ya que el hijo, ya con 18 años, será el protagonista de esta segunda entrega. Tal vez sea una historia de amor.
P: Una cosa que nos llama la atención, respecto a la salud mental y desde nuestro prisma occidental, es que no se habla de acudir a terapia. ¿Recibir tratamiento psicológico es, a día de hoy, un tabú para las mujeres chinas?
Z: Yo, de hecho, acudí a terapia. La hice con mi hermana mayor, que es psicóloga, y gracias a ella salí adelante. Ahí en China es algo que está muy mal visto, es un tema tabú como bien decías. No se suele hablar de terapia, la gente en el mundo oriental en general y en China en particular piensa que de los problemas se debe salir por uno mismo, sin necesitar ayuda o comunicárselos a los demás. Al principio yo también estaba en contra, pero al ver que no conseguía solucionar mis problemas con mi hijo y con otras personas decidí acudir a mi hermana. Ella me explicó que para solucionar mis problemas con otras personas primero debía estar bien conmigo misma. Ahora ya no necesito este bastón para seguir caminando, ahora estoy fuerte, pero fue necesario en ese momento.

P: ¿Qué consejos le darías a una mujer que haya pasado por una situación similar a la tuya?
Z: Cuando encuentras a alguien con un problema serio, en general, lo primero y más importante es escuchar a esa persona. Adoptar el papel de esa hermana mayor. Solo después de una escucha realmente activa puede llevarte a dar un buen consejo. Gracias a mi hermana sé que, en China, la mayor parte de las personas que acuden a terapia son adolescentes. Los adultos no acuden. Pero claro, si los niños o adolescentes tienen problemas, es porque sus padres tienen también algo que arreglar.
Si te has quedado con ganas de más, puedes leer el resto de artículos de nuestra sección «Delitos y Cine».

