Desde el Otro México: Al día siguiente
Fernando Domínguez Pozos//
Alrededor de las 11:45 de la noche del domingo 2 de junio del año en curso (hora del Centro de México), la Consejera Presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), Guadalupe Taddei Zavala, anunció en cadena nacional la tendencia de votación de la contienda electoral por la Presidencia de México. El Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) daba a conocer la ventaja -irreversible- de la candidata de la Coalición Política de Izquierda “Sigamos Haciendo Historia”, convirtiéndola -virtualmente- en la primera mujer Presidenta de los Estados Unidos Mexicanos. El anuncio estuvo antecedido de una crónica periodística atropellada, del principal medio informativo en el país (Televisa), quienes, apresuradamente, habían dado a conocer esta tendencia entre las siete y ocho de la tarde-noche de ese mismo día y presentado con un perfil audiovisual de la otrora candidata del (hoy) partido en el gobierno en México.
El resultado de la contienda electoral por la Presidencia de México, desde el lejano año 2000, ha dejado de ser un día más cuando la alternancia partidista llegó. Los gobiernos de derecha, centro e izquierda han ejercido el poder político de una nación que se alejó de un gobierno unipartidista, considerado por algunos intelectuales como la “dictadura perfecta”, tal como la llamará Mario Vargas Llosa. Esta se apoyaba en un partido que, a día de hoy, vive un auténtico ocaso y que, aunque parecía interminable, en la actualidad arroja a un organismo político que se encuentra en cuidados paliativos. Por lo tanto, el día después de un proceso electoral federal en México es un día que tiene distintos matices. Acá en el Otro México, el día ha comenzando con un clima diferente -político y ambiental-, del resto del país, con una sensación de transformación, de participación y sobre todo de voces ilusionadas por la llegada de una mujer a la Presidencia del país, quien declarará “No llego sola, llegamos todas” en un primer discurso a posteriori a su anunció de virtual triunfadora.
Enfundada en una vestimenta que tenía como principal color el morado, ese que ha sido la identidad de los movimientos feministas en México, que resalta en las jacarandas que florecen en temporada de primavera y, por lo tanto, en cada ocho de marzo (8M), la presidenta electa anunció que llegaba a esta encomienda junto a “nuestras heroínas, que nos dieron patria, nuestras ancestras, nuestras madres, nuestras hijas y nuestras nietas…”. A partir del próximo primero de octubre, cada espacio de gobierno, cada dependencia y recinto público tendrá como imagen de autoridad, la fotografía de una mujer, quien estará a cargo de las decisiones de gobierno de este país.
Tal como en esta región del noroeste, el resto del país vivió una jornada enmarcada por la participación activa y compartida (en medios tradicionales y redes sociales), de ciudadanas y ciudadanos que salieron a votar por la opción de su preferencia. Las redes sociales –Facebook, Instagram, X (antes Twitter)– se llenaban de imágenes de personas que solas, en pareja o familia, mostraban el pulgar, acompañado de una tinta indeleble que significaba el acto de haber votado y, con ello, ser parte de un ejercicio ciudadano. Conforme la jornada avanzaba, las filas de personas en casillas (ordinarias y especiales) se mantenían, reflejado en el 60% de participación que se reportó por parte de las autoridades electorales. En punto de las siete de la tarde (hora del Centro), cuando aún en el horario del Pacífico algunos ciudadanos ejercían su voto, las tendencias comenzaban a circular por medios electrónicos, pero fue cerca de las ocho de la noche, en la cobertura especial de la cadena de noticias de Televisa, cuando se presentó la tendencia (estadísticamente confirmada) de triunfo de la candidata del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), generando una percepción y clima de opinión singular en lo digital y ambiental, ya que el triunfo de la primera mujer en México era una realidad.
En una sociedad como la mexicana, donde la mujer, particularmente la madre, es el centro de las familias y quien representa lo más valioso y atesorado por cualquier persona, tuvieron que pasar 200 años de historia para que, además de ese valor sentimental y simbólico, la sociedad eligiera -de manera irrefutable-, a su primera mandataria. A partir del día siguiente, las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes que asisten a los espacios educativos del país tendrán como máximo referente de su país, a una mujer. A partir del día siguiente, los partidos de oposición han reconocido categóricamente su derrota y, por consiguiente el triunfo de su contrincante en esta contienda política. A partir del día siguiente, las expresiones de inconformidad y de desencanto de quienes no votaron por esta opción han sido reflejadas en medios y espacios digitales. Sin embargo, antes de que llegara el día siguiente, el primer discurso de la nueva figura presidencial del país fue un llamado a la unidad, a caminar por un mismo rumbo y a un proyecto de nación.
El punto nodal de la victoria y, por ende, el escenario donde comenzó el festejo del triunfo, fue el Zócalo de la Ciudad de México, ya que si aún queda un escenario por resignificar es el del centralismo del país. Sin embargo, la pluralidad es algo que tal vez solo al día siguiente se alimenta con los resultados del pasado domingo 2 de junio. Y así, como en el lejano 2000, la sociedad festejó una primera alternancia; en 2006, se dividió en uno de los procesos más divididos de la historia reciente del país; en 2012, vio el surgir de expresiones juveniles como el #YoSoy132; en 2018, apostó en la opción de la izquierda; en este 2024, se ha permitido romper con miradas y estructuras patriarcales.




