´El cuadro completo´, un libro que tritura las narrativas imperantes en los museos occidentales
Katia Fach Gómez/@katiafachgomez//
“Todo arte es político”, afirma la historiadora del arte Alice Procter. Guiada por esta consigna, la autora analiza críticamente el contenido de las colecciones de los museos y la forma en que estas se presentan al público. ´El cuadro completo´ muestra la “cara b” de una docena de objetos históricos expuestos en diversas instituciones museísticas y reflexiona también sobre los efectos de la recreación y la reformulación en casi una decena de intervenciones, performances y exposiciones de las últimas décadas.
´El cuadro completo. La historia colonial del arte en nuestros museos´ es un libro que sorprende, instruye e incomoda. Perturbar al lector es justamente el objetivo que persigue Alice Procter, quien con su aguda y fluida narrativa nos anima a romper las cadenas con las que los museos occidentales nos han aprisionado. Si nos dejamos guiar por Procter y alcanzamos a salir de la caverna, a partir de ese momento seremos capaces de visitar los museos con ojos renovados. En la obra de la australiana, el bien platónico se traduce en un museo inclusivo y comprometido, capaz de denunciar el indigno origen de parte de sus colecciones y de obrar en consecuencia con nuevas éticas colectivas.
©Capitán Swing
El pensamiento crítico “asalta” los museos
El trabajo de Alice Procter no deja a nadie indiferente, hasta su portada y su contraportada son llamativas y efectistas. El primer golpe visual que nos propina el libro es un chorreante grafiti amarillo: alguien ha escrito la palabra “Negrero” sobre un retrato clásico de Edward Colston, quien es presentado en los libros tradicionales de historia como un destacado filántropo inglés del siglo XVII. Si damos la vuelta a ´El cuadro completo´, Sir Colston aparece de nuevo. Esta vez, estamos en el año 2020 y una estatua que representa a Colston ha sido derribada de su pedestal y está hundiéndose en las aguas del puerto de Bristol durante las protestas del Black Lives Matter. Las 327 páginas contenidas entre la portada y la contraportada de ´El cuadro completo´ se esfuerzan por argumentar el cómo y el porqué de la necesidad de descolonizar el mundo del arte, aprovechando la tan adecuada metáfora del ahora denostado benefactor inglés.
La vigorosa personalidad de la autora se aprecia no solo en los postulados que defiende sin ningún tipo de cortapisa a lo largo del libro, sino también en su vibrante prosa. La traducción al español realizada por Lucía Barahona refleja fielmente el muy personal estilo de la australiana, quien combina atinadamente el rigor académico derivado de su formación con la frescura de su experiencia profesional como guía de tours artísticos alternativos. Un libro como ´El cuadro completo´ encaja asimismo muy bien en el catálogo de Capitán Swing, editorial española que ofrece “herramientas para una lectura crítica de la realidad” y así “tratar de combatir la idiocracia dominante y evitar tropezar con las mismas piedras”.
Hablemos del elefante que hay en los museos
Palacios, aulas, monumentos y patios son las cuatro tipologías de espacios físicos que le sirven a Alice Procter como andamiaje para relatar la controvertida historia de muy diversas piezas artísticas. Por ejemplo, en su palacio acumuló William Hamilton una excelsa colección de antigüedades italianas, en el Palacio del Louvre se exhibe el diamante Pitt, que llegó a decorar la empuñadura de la espada de Napoleón y el también palacio de John Soane se estructuró en torno a un colosal sarcófago egipcio que tenía embelesado al arquitecto británico. En este libro, la autora construye un muy meditado puzle basándose en una variopinta serie de objetos históricos -como un relicario, un lienzo un canguro, un retrato de un africano, un escudo gweagal-, que a priori no presentan una clara conexión cronológica, geográfica o argumentativa entre sí. A lo largo de trece capítulos de esta obra, Procter va ensamblando delante de nuestros ojos todas esas pequeñas historias sobre diversos objetos artísticos para que, finalmente, podamos contemplar ´El cuadro completo´. Hasta las fotos reunidas en la parte central del libro, que en principio parecen una selección aleatoria e incluso decepcionante aplicando patrones clásicos de valoración artística, consiguen cobrar vida y sentido gracias a la capacidad de Procter de “pensar fuera de la caja”. Y es que, este tipo de soft skill es imprescindible si se quiere navegar entre realidades tan antitéticas como las que nos presenta Alice Procter: “El museo es realmente un cementerio, un lugar donde muere el cambio”. Pero, al mismo tiempo, “es evidente que hay un público que ansía ávidamente un debate más honesto en torno al colonialismo”.
A partir del capítulo catorce, Procter ejecuta un arriesgado salto en el tiempo y en la tipología de manifestaciones culturales objeto de estudio. El “análisis revisionista” que hasta ese momento el libro ha realizado sirviéndose de piezas de la época colonial, se desarrolla en los nueve últimos capítulos de la obra recurriendo a significativas manifestaciones del arte experiencial, performático y social que han tenido lugar en estas últimas décadas. La instalación de un zoo humano como conmemoración contraria al quinto centenario, la exposición del ataúd en que se enterró a un joven afroamericano asesinado, la colocación de una escultura del capitán James Cook cabizbajo y vencido en una galería de arte son tres de los ejemplos que ´El cuadro completo´ nos ofrece. Y es que, aunque el título en español de esta obra ha omitido la nada baladí parte final de su título original en inglés – “& why we need to talk about it”-, ese es justamente el objetivo final de “El cuadro completo”. Hablemos, inspirados por Procter, de dolor, trauma, supresión, violencia; hablemos también de protesta, resiliencia, derechos civiles, identidad…Hablemos, en definitiva, de ese gran elefante que lleva siglos residiendo en las salas de los museos.
Ficha técnica
Título: El cuadro completo. La historia colonial del arte en nuestros museos.
Editorial: Capitán Swing
Autora: Alice Procter
Traductora: Lucía Barahona
Año de publicación: 2024
Número de páginas: 327



