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El holograma de Cerati

Lo cierto es que uno no deja de sorprenderse día a día con las cosas que suceden. Aunque parece ser que siempre fue así. ¿Recuerdan la frase «¡Qué tiempos nos ha tocado vivir!» que Ubertino da Casale le espeta a Guillermo de Baskerville en El nombre de la rosa? Pues está ambientada en el siglo XIV y ya entonces no daban crédito a lo que veían sus ojos. Algo parecido es lo que sentí cuando me enteré de que Soda Stereo iba a volver a salir de gira, pero con su fallecido cantante y guitarrista convertido en un holograma.

Álex Garber// @soy_alexgarber

No es la primera vez que esto sucede y existen ya muchos precedentes, pero nunca me tocó tan cerca, con un artista que me gustase tanto, ni mucho menos podía comprar un ticket. En esta ocasión se juntaron los tres factores, pero, sin embargo, intenté asistir y no pude: el éxito ha sido arrollador. Se vendieron todas las entradas de la gira mundial en tiempo récord; también en España (Movistar Arena, Madrid, 24 de septiembre), curiosamente el único país de habla hispana que se les resistió en vida.

Cartel concierto Soda Stereo en Madrid
Cartel del concierto Soda Stereo el próximo 24 de septiembre en Madrid

Permítanme ponerles en situación: antes de octubre de 2008, fecha en la que coinciden los expertos como el “año 0” de la popularización de Spotify, la banda argentina era prácticamente desconocida en nuestro país. Tan solo una actuación en playback en TVE en 1991 —de la que las malas lenguas hablan de boicot en el sonido por parte de la cadena— y cuatro conciertos anecdóticos en 1992 eran el currículum del grupo aquí; sin embargo, en toda Latinoamérica eran la mayor y más brillante estrella en el firmamento de la música rock. Muchas han sido las personas que se han preguntado por qué la banda de Gustavo Cerati no triunfó a este lado del Atlántico y muchas han sido las conspiraciones que se han fraguado al respecto: desconfianza, envidias, acuerdos sospechosos o, simplemente, desinterés de las discográficas españolas. Lo cierto es que no fue hasta bien entrado el siglo XXI cuando Soda Stereo desembarcó como se merecía en el imaginario popular español gracias a Internet. A día de hoy, son millones las reproducciones de sus canciones provenientes de España en las plataformas digitales, varios los grupos tributo que tocan su música en salas de toda la península, bares con su nombre y miles los nuevos fans locos por sus temas. Y esa fiebre por Soda no deja de crecer.

Y ahora, ¿saben ustedes que el Cerati real —el de carne y hueso— tocó en Zaragoza en octubre de 2004? No llenó la sala, no hubo apenas repercusión en los medios, existen muy pocas fotos de aquella noche y tampoco cuelga el cartel del concierto en las paredes de Linacero, el museo zaragozano del rock, donde sí pueden verse decenas de pósters y entradas de figuras de muchísima menos relevancia. Pero es cierto: el astro bonaerense pisó las aceras del casco viejo y cantó sus hipnóticas canciones junto al Pilar, en La Casa del Loco, tan solo seis años antes de que un maldito ictus se lo llevara para siempre.

Gustavo Cerati
Gustavo Cerati a la guitarra

Y estoy triste, porque me doy cuenta de que me lo voy a perder por segunda vez. La primera real, la segunda como holograma. Pero quién sabe, quizá lleguemos a un punto en que la ciencia ficción deje de ser ficción, vaya incluso más allá de lo que va actualmente, y podamos ver a nuestros ídolos revividos como robots o humanoides. Y, entonces, volveremos a espetar, una vez más, aquello de “¡qué tiempos nos ha tocado vivir!”.

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