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Silvio Waisbord: “Lo que en realidad vende es la atención, no la información”

El III Seminario Interdisciplinar de Teoría de la Comunicación, realizado en la Universidad de Zaragoza de la mano del grupo de investigación Media Flows, ha reunido en su primera jornada una conferencia que ha brindado espacio para hablar sobre autoritarismo y su relación con las plataformas digitales y medios de comunicación.

// Ainhoa Montero (@ainhoamto) y Sheila Lafuente (@sheilafuentte)

Dicen que lo bueno tarda en llegar, que lo bueno siempre se posiciona al final de la lista, pero todos los presentes esperaban con ansia al cabeza de cartel. Silvio Waisbord, profesor en la Escuela de Medios y Asuntos Públicos de la Universidad de Washington (EEUU), sería el que ofreciese a su público sus más brillantes conocimientos en la conferencia inaugural “Las democracias contemporáneas frente a la plataformización, la economía de la atención y los pseudo-ambientes”, presentada por Eva Campos y celebrada en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza

Ha comenzado su intervención con una personalidad que, hoy en día, está en boca de todos. La elección no ha dejado indiferente a ninguno de los asistentes por su constante presencia en la opinión pública: Donald Trump. Según ha explicado Waisbord, el presidente de Estados Unidos “constantemente trata de dominar la agenda pública y generar la atención, con toda una serie de artilugios y armonías”. De esta forma, tal y como ha descrito, logra dominar las plataformas digitales y que su discurso llegue a millones de personas en el mundo. 

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Silvio Waisbord explica las técnicas de comunicación de Donald Trump

Durante la conferencia, ha descrito cómo se relaciona internet con la esfera pública. “Lo que en realidad acumula y vende es atención, no es información”, ha afirmado el conferenciante. Ha insinuado que la percepción de que estos lugares de intercambio tuviesen un lugar exclusivo para la información veraz es errónea, ya que se tienen en cuenta otras cuestiones como las emociones negativas: “La importancia de ilusiones, pasiones negativas, sentimientos, prejuicios como una forma de triunfar”.

Gobernar las identidades individuales

El filósofo holandés Spinoza afirmaba que las emociones no son malas por sí mismas, pero que terminarían dominando al individuo si no se entienden o se gobiernan. Sin embargo, una duda se presentaba ante nosotras: ¿qué pasa cuando el propio gobernante es quien termina dominando nuestras emociones a través de diferentes herramientas?

“La plataformización habla de la consolidación del dominio de plataformas digitales en Internet, se reconoce entre atención y recursos, y determina las condiciones de presencia y actividad de millones de personas en el mundo”, ha explicado Waisbord. Trump aprovecha su presencia en redes sociales para difundir sus discursos y hacer un llamamiento no solo a la audiencia nacional, sino también a aquella internacional.

Waisbord ha incidido en que las élites, a través de la economía de la atención, son capaces de distorsionar “de qué se habla, se discute y se disputa”. Con ello, se cae en un posicionamiento casi inevitable. El periodista apunta a que se genera visibilidad a aquellos contenidos que “encajan con la lógica de las plataformas”, lo que provoca grandes dificultades para revertir la desinformación. 

Estos parámetros, impulsados por el algoritmo, según ha explicado Waisbord, presentan “desafíos a la democracia con el simple hecho de que hay temas que se habla mucho y otros poco”. Se crean, así, “cámaras de eco” –una especie de círculo vicioso de contenidos digitales capaz de “activar la performatividad de las identidades”– divididas por temáticas, “ya sea a favor o en contra de opiniones o de visiones existentes”. Ahí, cada idea tendrá un lugar mayor o menor en la pirámide de la importancia algorítmica, no en la informativa.

Eva Campos y Silvio Waisbord

Los caballos de Troya capaces de hundir al periodismo

Una posible regulación por parte de las instituciones sobre las redes sociales para controlar el flujo de información falsa o fake news para Waisbord parece tener poco recorrido.  Pero el peligro del público no solo reside en la mentira; reside, como ya ha nombrado el conferenciante, en lo emotivo. Nombra, por primera vez, el término posverdad “como un logro” en el contexto de la democracia. “En muchos casos parecieran estar blindadas, no hay consenso epistemológico de cómo determinar qué es realidad y qué no es”, afirma Waisbord. 

Este concepto, si bien se determinó hace aproximadamente una década y los discursos y estudios se basan en la sociedad moderna, existió mucho antes. ”La ciencia, la religión, la sociedad, la ecología, ofrecieron formas distintas y opuestas de la realidad”, ha informado el ponente. “Lo que ha cambiado es que las plataformas no interceden en esto en función de cierta idea de qué es verdad y qué es un hecho”.

Todos estos términos –que no se quedan, mal que pese a los profesionales de la información, en simples palabras– han provocado una “crisis generalizada” del periodismo. Su experiencia en el continente americano le permite afirmar una cruda realidad: “La confianza en el periodismo y en la ciencia es un abismo generalizado en la sociedad”. 

Un diagnóstico erróneo 

La solución de muchos viene de la mano de la verificación de información, por ello, estas palabras de Waisbord sorprendieron a parte del público: “El fact-checking y la alfabetización mediática eran parte de las respuestas. Yo siempre tuve mis dudas al respecto de esto”. El ponente no considera que en este ámbito pueda realizarse un “juicio categórico” de problema-solución. 

Ha afirmado, tras todo ello, que la desinformación no es el problema, sino el síntoma. Un síntoma que nos llevará a una enfermedad crónica y sin antibiótico si no la manera de detectar el problema no innova. “Si no cambiamos el diagnóstico, la respuesta que estamos buscando es parcial, porque no entienden la conclusión”, ha advertidi Waisbord. 

En esta línea, ha mencionado el conflicto como la clave para activar el pensamiento crítico en la sociedad que se ve perjudicado por el algoritmo que crea pseudoambientes –aquella percepción individual que no coincide con la realidad– y no permite que el usuario se encuentre con contenidos que incomoden: “Escuchar a la gente que está de acuerdo contigo como la gente a la cual te odia, por eso no hay cámara de eco perfecta”. 

Asimismo, ha descartado la idea del prejuicio literario y es que por que un contenido tenga ingredientes emocionales no quiere decir que sea negativo: “Muchos análisis de cuestiones como los memes, se vinculan siempre a las fake news… ¡Qué distinto es decir una mentira que decir algo en unos tonos más emocionales, pasionales, juguetones, irónicos o ambivalentes!”. 

Silvio Waisbord junto a Eva Campos responde a las preguntas de los asistentes
Silvio Waisbord junto a Eva Campos responde a las preguntas de los asistentes

Sobre el análisis de cómo puede afectar al paradigma actual el acuerdo de Meta a pagar 18.000 millones de dólares por la falta de protección a los menores al crearles adicción a sus plataformas no se ha atrevido a adelantarse, ya que es necesario mirarlo con distancia: “Es un precedente. Lo que pasa es que el arma del lobby en medio…”.

Sin respuesta a las preguntas

Para concluir ha lanzado al público unas preguntas con los retos que quedan en una era digital: ¿Cómo es posible una comunicación política diferente al tipo de comunicación que privilegian los algoritmos no sujeta a la lógica de las plataformas?, ¿Qué temas importan públicamente, pero no suelen generar contenidos virales ni estimulan engagement intenso y frecuente? ¿Cómo es el ethos de la esfera pública posible –este ethos como tolerancia, empatía, cooperación, solidaridad y reconocimiento de lo humano– en una esfera digital dominada por plataformas? 

Y aunque la respuesta a estas preguntas haya parecido personal e intransferible, el Aula Magna aplaudió y llenó a jóvenes, veteranos y futuros investigadores, a periodistas y oyentes de otras disciplinas, de palabras llenas de pensamiento crítico, de advertencias necesarias y de gratitud mutua.

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