Guía de descolonización museística para principiantes
Texto: Katia Fach Gómez @katiafachgomez
La descolonización de los museos es un invento, un paso temerario que tiene más que ver con la política que con el patrimonio. Así lo consideran quienes argumentan que en España no hay nada que descolonizar, ya que nunca poseyó colonias stricto sensu. Frente a las declaraciones del ministro Urtasun en 2024, proclive a “descolonizar los museos nacionales”, la directora de la Cátedra Internacional CEU Elcano María Saavedra Inaraja ha respondido que “son palabras vacías de significado real (‘marco colonial’, ‘inercias de género o etnocéntricas’, ‘visión lastrada del patrimonio’), que buscan imponer por ley una determinada visión del pasado, con el objetivo de contentar a una parte de la población a la que no le interesa la cultura, sino la ideología”.
Hay quienes, por el contrario, consideran que descolonizar los museos es una necesidad. El académico Germán Labrador Méndez lo resume así: “El museo moderno operó como máquina de legitimación al servicio del imperialismo occidental. Sabía justificar su razón histórica, ilustrar la bondad de su dominio sobre cuerpos, pueblos, recursos y ecosistemas, el gobierno de las ciudades industriales sobre las periferias premodernas, de la ciencia sobre la superstición, de la belleza culta sobre el gusto popular, de la nación sobre lo indígena”.
Una colonia es un territorio dominado y administrado por una potencia extranjera. Descolonizar supone poner fin a una situación colonial. Y descolonizar los museos es, como se ha visto, un término controvertido y complejo de definir hoy en día. Las bondades y maldades de la descolonización museística se están debatiendo de una forma tan implacable que hasta perfilar una definición actualizada del término “museo” ha sido una tarea laboriosa. Tras tres años de consultas con una treintena de comités, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) consensuó en el año 2022 un texto en el que se presenta a estos organismos sin ánimo de lucro: “Al servicio de la sociedad (…) Abiertos al público, accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad. Con la participación de las comunidades, los museos operan y comunican ética y profesionalmente, ofreciendo experiencias variadas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos”.
Esta Guía muestra diez iniciativas de museos extranjeros y nacionales en torno a la descolonización de los museos, aparcando el “ruido” que políticos y académicos pueden generar en esta materia. La Guía reflexiona sobre cómo relacionarnos con los museos que hemos visitado y visitaremos, con los museos que forman parte de nuestra vida como ciudadanos y como sociedad.
Diez formas de descolonizar un museo: empecemos con el contexto
- Crear un grupo público de expertos sobre descolonización museística
En el año 2022 se afirmó que el Ministerio de Cultura español presidido por Iceta había creado un “grupo de trabajo de descolonización”. Aunque el ministro no llegó a confirmar la existencia de dicho grupo, un sector de la prensa española fue muy crítico respecto de esta necesidad. En el contexto internacional, sin embargo, hace tiempo que existen órganos colectivos centrados en el fenómeno descolonizador, tanto desde una perspectiva geopolítica como museística. El grupo de trabajo sobre la descolonización de ICOM quiere “liderar un foro mundial para explorar las cuestiones clave e identificar las mejores prácticas en materia de descolonización y museos”.
En el ámbito español, las incertidumbres apuntadas respecto a la propia existencia y funciones de este grupo de trabajo han hecho que durante un tiempo la descolonización museística no se haya beneficiado de la fuerza centrípeta de las agendas públicas. La llegada de Urtasun al Ministerio de Cultura parece iniciar un cambio de ciclo, en el que se normaliza e institucionaliza —no sin dificultades— una política pública de descolonización museística. Ya se ha nombrado un comité asesor para renovar la exposición permanente del Museo Nacional de Antropología y otro respecto al Museo de América.
- Fortalecer los derechos culturales de las comunidades reformulando espacios y utilidades museísticas
Elvira Dyangani Ose, actual directora del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA), tiene claro que “el museo, por definición, es un aparato colonial” y que como institución “aún adolece de un gesto elitista”. Para que los museos del presente y del futuro consigan acoger a grupos sociales marginados, esta comisaria de arte ha apostado por configurar un MACBA “más poroso, más abierto al barrio y a la ciudadanía en general; para generar un discurso de lo comunal, transgeneracional y transgeográfico que permita una mayor transversalidad”. Algunos de los cambios impulsados por Dyangani Ose tienen enfoque arquitectónico: conseguir que las plantas bajas del museo se conviertan en una prolongación de la Plaza de los Ángeles en la que está ubicado el MACBA, creando un espacio que potencia la participación y la cohabitación de la ciudadanía. Otros museos nacionales y extranjeros comparten esta necesidad de acercarse a nuevos públicos.
- Eliminar terminología ofensiva de cartelas, catálogos y webs
En el año 2018, cuatro museos de Países Bajos dieron a conocer el documento “Las palabras importan. Una guía inacabada sobre la elección de palabras en el sector cultural”. El objetivo de esta publicación era profundizar en las connotaciones políticas y sociales de ciertas palabras que se utilizan en los museos. “Las palabras importan” ayuda a tomar decisiones más informadas sobre el vocabulario que se utiliza para redactar textos y documentar objetos. Otras instituciones extranjeras como el Museo Nacional de Arte de Dinamarca y nacionales como el Museo del Prado han dado pasos en el ámbito de la corrección lingüística. Como la guía holandesa indica, se trata de un work in progress ya que la terminología museística sigue generando polémicas. En el año 2022, el Rijksmuseum fue demandado por un grupo de indonesios. En una exposición temporal organizada por la institución sobre la guerra de independencia de Indonesia frente a Países Bajos se usaba el vocablo “bersiap”, que para los demandantes tenía connotaciones racistas. El uso de términos como Abya Yala en los materiales informativos de instituciones culturales españolas también han generado controversia. Hasta la propia nomenclatura museística (comisario, vigilante, custodio) se cree que reproduce la dialéctica de colonizador/colonizado.

Diez formas de descolonizar un museo: sigamos con su contenido
- Fomentar el «artivismo» descolonizador a través de exposiciones e intervenciones temporales
Uno de los grandes reproches que se plantean contra los museos tradicionales es que solo han dado cabida a la voz de los vencedores. Frente a ello, se han puesto en marcha múltiples iniciativas para crear “museos polifónicos” en los que las narrativas museográficas acogen una pluralidad de voces. Algunas intervenciones en el ámbito internacional se consideran ya ejemplos clásicos en la materia, como la exposición de Fred Wilson “Minando el museo” realizada en la Sociedad Histórica de Maryland en 1992. El artista reorganizó y contextualizó algunas piezas del museo para lanzar un alegato en contra de la esclavitud y el racismo contra negros e indígenas norteamericanos. En el contexto español, las intervenciones de Sandra Gamarra llevan tiempo en el foco mediático. Tras ser censurada en el festival de la Hispanidad de 2021 por cuestionar el discurso hispanista, la artista plástica hispano-peruana ha representado a España en la Bienal de Venecia de 2024. Su propuesta de museo alternativo da visibilidad a quienes nunca la tuvieron en las instituciones museísticas tradicionales.

- Revisar el contenido y argumentario de las colecciones permanentes
El “artivismo” descolonizador también puede permear los museos a través de su colección permanente, seleccionando el contenido que se expone y optando por una narrativa museográfica colaborativa. Así es la iniciativa del Museo de Arqueología y Antropología de Cambridge que, en su sección sobre Oceanía, da la palabra a las comunidades indígenas y combina las piezas de la colección permanente con creaciones contemporáneas. En el ámbito español ha sido muy comentada la reformulación de la colección permanente del Museo Reina Sofía que se presentó en el año 2021. Con el objetivo de hablar del “momento presente mediante el estudio crítico del pasado común”, el museo prescinde de sucesiones cronológicas y prioriza “las relaciones y genealogías que desde el presente podemos tejer y desvelar”. Esta nueva narrativa museística titulada “Vasos comunicantes” cuenta con el colonialismo como uno de sus hilos conductores.
- Retirar algunas piezas del espacio expositivo
El Museo Arqueológico Nacional de Madrid acaba de retirar una momia prehispánica canaria de su exposición permanente. Esta decisión se debe a una Carta de Compromiso para el tratamiento ético de los restos humanos hecha pública por el Ministerio de Cultura español en 2025. En este documento se afirma que las instituciones participantes “atenderán como principio general a la no exhibición pública de restos humanos” y se recalca que los restos humanos han de ser tratados con respeto y dignidad. Esta carta española se inspira en textos internacionales como el Código de Deontología del ICOM. El Código a su vez ha servido de fundamento para retirar restos humanos de la visita pública en múltiples museos fuera de España. Estas decisiones son el paso previo para la restitución de estos restos a sus comunidades de origen.

- Prestar temporalmente las piezas a los países que reclaman su restitución
En 1801, el embajador británico acreditado en Grecia ordenó que se arrancasen del Partenón de Atenas una parte importante de sus elementos arquitectónicos y estéticos (friso, metopas y estatuas). Los conocidos como “mármoles del Partenón” fueron enviados por barco al Reino Unido. En 1816 el embajador Elgin vendió su botín al Museo Británico (BM). Desde entonces, los mármoles se exhiben en esta institución y Grecia no ha conseguido recuperarlos. El BM esgrime una serie de argumentos legales para retener estas piezas icónicas. En estos últimos meses, sin embargo, se ha producido una novedad: el gobierno griego y el BM se han sentado a negociar y se apunta que el museo podría permitir que los mármoles regresasen a Grecia. Esta propuesta no satisface a todos, ya que el retorno sería en realidad un mero préstamo o depósito a largo plazo que no alteraría la actual titularidad británica de los mármoles del Partenón.
- Devolver las piezas a los países que reclaman su restitución
En noviembre de 2021 Francia realizó una ceremonia oficial para restituir a la República de Benín el conocido como el Tesoro del Reino de Dahomey. Las veintiséis piezas del tesoro se exponían en el Museo del muelle Branly de París, institución “concebida para rendir homenaje al arte primitivo”. Para hacer efectiva esta restitución, el gobierno de Macron aprobó la Ley número 2020-1673, una excepción al principio de inalienabilidad aplicable a todas las piezas que conforman las colecciones públicas francesas. Este giro histórico de la política gala estuvo influido por el conocido como informe Sarr-Savoy. El texto defiende la implantación de una nueva ética relacional que sustente la restitución a gran escala del patrimonio cultural africano. Este enfoque también ha sido secundado por museos y universidades de países como Alemania y Reino Unido, que han restituido otras piezas a países africanos.
- Reconvertir el viejo museo colonial en un nuevo museo decolonial
El Museo de África en Tervuren (Bélgica) se mantuvo cerrado entre los años 2013 y 2018 y durante ese periodo se invirtieron 75 millones de euros en renovarlo y descolonizarlo. Inaugurado en 1910, este museo de etnografía e historia natural mostraba el continente africano con una lectura positiva de la colonización europea. Una parte importante de su colección provenía del denominado Estado Libre del Congo, un territorio cuyos recursos naturales y humanos fueron masivamente esquilmados por Bélgica entre 1885 y 1960. La reapertura del AfricaMuseum, con espacio expositivo de 11.000 m2 donde solo se muestra el 1% de sus fondos, ha supuesto un cambio sustancial no solo en el contenido de la colección permanente, sino también en la forma de mostrarla. El museo aspira a “presentar una visión contemporánea y descolonizada de África”. Para ello, el Museo reconoce el origen conflictivo de parte de sus fondos. Este nuevo AfricaMuseum también se posiciona en contra del colonialismo y asume, ante una sociedad concienciada con su oscuro pasado, su responsabilidad como herramienta propagandística del colonialismo europeo.

- Construir ex novo un museo decolonial
En 1897, el ejército británico invadió el reino histórico de Benín y expolió miles de objetos religiosos y culturales. Estas piezas se hallan dispersas en 138 instituciones de más de veinte países. Tras décadas de solicitudes de restitución infructuosas, el gobierno nigeriano ha conseguido que diversos gobiernos e instituciones restituyan estos objetos de gran relevancia para el país. Actualmente se está construyendo en Ciudad de Benín (Nigeria) el Museo de Arte de África Occidental (MOWAA). Este ambicioso proyecto encargado al arquitecto ghanés-británico David Adjaye mostrará las piezas del expolio de 1897 que han retornado a África, para que estas fomenten “la comprensión académica y la apreciación pública de la posición, —durante mucho tiempo subestimada— de África en la cultura global”. El MOWAA podría definirse como un museo decolonial, que presenta su colección desde un enfoque africano.
*Imagen principal cedida:
Museo Precolombino de Chile. Instalación fotográfica “Amerindia” (2019). Foto: Jorge Brantmayer

