NIGRUM: “Una obra nunca está acabada”
Pedro Avellaned presenta Nigrum en el Museo Pablo Serrano. Una obra en blanco y negro que se empapa de las estéticas de algunos de sus principales referentes artísticos
// Lucía Padilla
Pedro Avellaned, natural de Zaragoza, nos invita de nuevo a imaginar y a reflexionar con sus composiciones fotográficas. Es la tercera ocasión que las salas del Museo Pablo Serrano abren sus puertas para acoger las obras de este fotógrafo. Tan solo 6 años antes, en plena pandemia, presentó: Para calmar la sed. Una exposición que recogía sus 50 años en el mundo del arte. Ya en ese momento, aprovechó para mostrarse como un artista que prefiere la fotografía acromática que juega con claroscuros. Sin embargo, al hablar con Pedro Avellaned nos muestra que en su conjunto de blancos y negros también hay cabida para los espacios grises. Toda una declaración de intenciones para los curiosos que sepan mirar más allá en sus fotografías.
La sala 94 invita al espectador a comprender la fascinación que siente el fotógrafo por David Lynch, H. G. Giger, Edgar Allan Poe y Simón Bar Giora. Cuatro artistas que le han ayudado a formar su perfil profesional y artístico. A contracorriente, busca ir “más allá” y se sirve de las excentricidades de Giger, de la humanidad de Allan Poe, de la creatividad de Lynch y del lado revolucionario de Bar Giora.
Avellaned comenta que la muestra tiene el único propósito de lograr que los visitantes participen, que saquen sus propias conclusiones. Está abierta a toda interpretación, no cierra horizontes. De ahí que la haya estructurado en torno a un juego de adivinanzas. Pistas que va dejando caer conforme avanzan las imágenes. Comienza con la cita de John Berger: “La imagen tiene que estar colmada, no de parecido, sino de búsqueda”. Esta cita enmarca la primera inmersión del espectador en su obra: una sucesión de imágenes en blanco y negro sobre sus artistas referentes. El fotógrafo explica que hay que mirar más allá y explorar con los sentidos.
Despertar
Tras ese primer encuentro, si el visitante continúa el recorrido, es inevitable que sus ojos se posen en las tres imágenes acromáticas sobre un intenso fondo rojo que retratan el cuerpo desnudo de lo que denomina “Ecce homo”. Fotografías sensuales para unos, provocativas para otros, con las que pretende generar un estado de alerta en el visitante.

Aquellos que logren afinar su mirada, serán conscientes de que Avellaned, lejos de ser un hombre frío y reservado, cuenta su propia historia. Inspirado por los cuatro artistas señalados, construye su arte mientras describe su vida. Algo que le ha ayudado, en cierta manera, a conformar un estilo propio.
Inspiración e influencias
Encontramos una serie dedicada a Edgar Allan Poe, uno de los favoritos y con quien comparte frustraciones. En esta composición el fotógrafo utiliza objetos materiales como un busto, una cabeza y pequeños dientes para referirse al cuento de Berenice. Muestra la belleza convertida en horror que ha sido trastocada por la locura y la obsesión. Se aleja del terror sangriento de las películas y da protagonismo al miedo por el paso del tiempo y el futuro incierto.

Avellaned se nutre de alusiones y dobles sentidos que plasma en formatos poco comunes, en referencia a Bar Giola. Un artista poco conocido que, sin embargo, ha influido mucho en su obra, tal como me comenta. El fotógrafo experimenta con materiales caducados, carretes y cintas antiguas y se ciñe a las posibilidades que estos le brindan aceptando cada reto.

Otro de los artistas homenajeados es Giger, artista gráfico suizo conocido por diseñar figuras tan relevantes como la de Alien: el octavo pasajero. Avellaned me confiesa ese gusto por el cine y su “espinita” de no haberse desarrollado en el campo audiovisual. Con todo, al fondo de la exposición se puede observar un pequeño corto, sin sentido aparente, más allá del que cada cual interprete tras la sucesión de manchas negras que lo componen. Este fotógrafo inquieto y abierto al mundo afirma que su trabajo siempre ha sido y será por el placer de hacerlo. Sin estar sujeto a tiempos, ni fechas; cada obra con el tiempo que requiera para que el resultado sea el deseado.
Con total seguridad, asistimos a una obra contemporánea en la que cada uno de los objetos tienen un sentido y una correlación diseñada por el propio artista. Años de trabajo resumidos en la sala 94 del Museo Pablo Serrano que en su tarde de estreno ya acogió a 50 personas. Todos aquellos curiosos que quieran entrar en la retórica y el juego del fotógrafo de negro están invitados a visitar esta exposición hasta el próximo 15 de marzo.
Enlaces de interés : https://iaacc.es/events/nigrum_avellaned/
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