El jaque mate al consumismo en Etopia: sabe a café compartido y huele a serrín

Daniela Maella Botero//

El pasado 15 de diciembre tuvo lugar el último Repair Café del año en el laboratorio digital del Etopia. Los Repair Café son lugares de libre acceso donde todo gira en torno a reparar artículos en compañía mientras se comparte café y  conocimiento. Como cada tercer viernes del mes, decenas de personas se reunieron bajo esta iniciativa para reparar todo tipo de objetos. Con motivo de la última sesión, la temática giró sobre la reparación de juguetes y otros posibles regalos de navidad reacondicionados.

Los Repair Café que tienen lugar en el laboratorio digital del centro Etopia, se llevan practicando desde antes de la pandemia, casi tres años desde que se implantara esta actividad sostenible y social en Zaragoza. Estos encuentros son posibles a la unión de  Etopia centro de arte y tecnología, que aporta las instalaciones, junto a la empresa de suministros industriales Herco, que bajo su plan de responsabilidad social corporativa pone a disposición de los ciudadanos una serie de voluntarios con conocimientos eléctricos, mecánicos y técnicos, que asesoran y ayudan al usuario acerca de las herramientas y reparaciones una vez al mes. 

Antes de asistir a la última sesión del año de Repair Café en Zaragoza, fue necesario conocer en qué consiste  este concepto, el término Repair Café, aunque se pueda intuir su significado, es un movimiento que se fundamenta en muchos valores, y para conocer el bosque, hay que acudir al primer árbol. En esta fase de documentación, al buscar Repair Café en google, directamente el primer resultado que arroja es su página web oficial en la que se explica cómo, cuándo, dónde y por qué surgió esta iniciativa. La web es muy completa y arroja datos claros y específicos, llama la atención la cantidad de gente involucrada en esta iniciativa, oficialmente hay 2969 Repair Cafés repartidos por el mundo, se estima que hay hasta 44535 voluntarios implicados y que aproximadamente se consiguen reparar hasta 53442 objetos al mes.

Repair Cafe mapa

Me sorprende y me alegra esta victoria para la sostenibilidad, sin embargo, más me sorprende no haber tenido ni idea hasta ahora de la existencia de estos espacios en todo el mundo, y mucho menos que a 500 m de casa tengo todo un abanico de herramientas, máquinas y expertos que me pueden ayudar a reparar cosas que todavía tienen una segunda oportunidad. Me siento obsoleta, no conozco los recursos que tengo a un paso y elijo atacar en primera persona a la obsolescencia programada (y propia) y me sumerjo en la página del Etopia, en el apartado de laboratorio digital en el que se puede solicitar acudir a las sesiones. 

Decido visitar este espacio y conocer este recurso útil y necesario para la ciudadanía, que es de acceso libre y público a la par que  desconocido, me pongo en contacto a través de su formulario y espero pacientemente una respuesta. Muy envalentonada quiero golpear al sistema de tirar y comprar de nuevo, pero caigo en que no tengo nada roto, que soy víctima del sistema capitalista, que no tengo nociones de reparación, ni nada tangible que arreglar. No importa, quiero comprobar que no es un espejismo y que existe tal lugar. Recibo respuesta a los pocos días y me comentan que hay una sesión especial de navidad que tiene lugar el 15 de diciembre, como último tercer viernes del año, por las fechas se trata  de una actividad especial y confirmo asistencia sin dudar.

En tiempos en los que predomina el usar y tirar, esta iniciativa resulta toda una cruzada a favor del medioambiente y quiero formar parte de ella.

Llego al Etopia a la hora acordada y en la entrada, sin saber muy bien dónde acudir por la inmensidad del espacio, me acerco al recepcionista a preguntarle por el laboratorio digital y aludo directamente al Repair Café, para especificar que vengo a la actividad y no parecer una intrusa. Muestra un gesto mecánico de señalar y de llevar toda la tarde enunciando las mismas instrucciones, me indica que siga una de las líneas del suelo y después de subir unas escaleras se encuentra el laboratorio digital, una puerta doble abierta se presenta ante mí, y a través de ella se muestra una escena que no tiene nada que envidiar a cualquiera de los talleres de Papá Noel que se representan en época navideña con decenas de elfos ayudando a preparar los regalos, a contrarreloj. Huele a madera recién serrada y a nuevo, aunque en realidad se trata de reacondicionamiento y no de estrenar.

Mesas taller

Todos se ayudan entre sí, algunos llevan gorros de papá Noel, pero no estamos en Laponia, estamos en el laboratorio digital del Etopia y está teniendo lugar el último “Café Reparador” de 2023 con numerosos asistentes de todas las edades, desde niños hasta jubilados. Me doy cuenta de que entre la veintena de personas que están en las primeras mesas del taller, algunos llevan una camiseta azul que pone en naranja y blanco “REPAIR CAFÉ”, asumo que son los reparadores y ayudantes, en este caso no de Santa Claus, sino de los asistentes a la actividad

Usuarios

Enseguida busco al “elfo” reparador encargado de moderar la actividad, asumo que va de azul y lo ubico en un escritorio apartado supervisando la jornada y la cafetera, uno de los activos más importantes como elemento vertebrador del concepto Repair Café. Se confirma que hay reparación y que hay café para todos,  el Repair mantiene sus fundamentos originales y hay una cafetera disponible para compartir técnicas y cafeína. Me acerco y me recibe con una sonrisa de oreja a oreja como si realmente fuera la mano derecha de Papá Noel. Se llama Javier Carrasco y además de muy amable es el responsable de los Repair Café que se llevan celebrando desde hace tres años, lo hace como representante de Herco y voluntario, ya que se dedica a investigar e impartir clases de sociología en la Universidad de Zaragoza. 

Le comento a Javier que no he traído nada para arreglar, solo quiero reparar la falta de información y contexto que tengo de mi propia ciudad y no escatima en proporcionar recursos, herramientas y ayuda en forma de información. Me instruye contándome que la creadora de esta idea fue Martine Postma, una ambientóloga y periodista holandesa que el 18 de octubre de 2009 cansada de desechar electrodomésticos casi nuevos con fallos ínfimos, colocó un cartel en su bar de confianza, en el que se ofrecía un café a quién le ayudase a reparar su electrodoméstico. A la cita se presentaron siete personas, y la reparación de su objeto le costó siete cafés, un buen rato y nuevos conocimientos. A partir de ahí, las citas se fueron repitiendo periódicamente y se empezaron a realizar por todo el mundo.

Javier Carrasco

Javier narra el origen del concepto de forma tan grácil y estructurada, que enseguida contagia el sentimiento de orgullo por todo lo reparado, aprendido y conseguido, mientras me señala con el dedo algunos de los elementos que se han reparado y/o fabricado en el laboratorio digital. La amalgama de objetos es tal, que realmente parece una especie de salón de juegos recreativos o almacén comercial, desde tetris hechos con madera, paneles LED, figuras impresas con 3D, hasta una consola arcade recreativa

Panel LEd hecho en Repair Cafe

En este microclima sostenible se respira compañerismo, optimismo y mucho trabajo. En las mesas gente de todas las edades ríe y habla, mientras aprietan tuercas o conectan circuitos. Observo que en las mesas de trabajo no hay juguetes como tal, aunque la sesión está enfocada a ello y le pregunto a Carrasco, comenta que sigue muy vigente el pensamiento de que no procede regalar en navidades algo reparado, es todo un tabú y el consumismo sigue ganando la batalla en navidad. Sin embargo, alude a una señora que acaba de abandonar el espacio y que sí que ha logrado reparar una locomotora de juguete, y tras ver como revivía en directo, ha abandonado el laboratorio “como una pandereta”, en palabras de Javier, mientras esboza una enorme sonrisa. 

También asevera que cada vez los juguetes de los niños son más tecnológicos y este taller está preparado para fallos mecánicos o eléctricos, lo que limita el arreglo de cualquier cosa. A su vez, coincidimos en que es cuestión de tiempo, puesto que me enumera todas las herramientas e instalaciones que hay disponibles para el usuario y se cuenta con distintas zonas delimitadas: zona de corte láser, zona de impresión 3D, zona de electrónica, zona de carpintería y CNC, una amplia gama de posibilidades para aplicar a reparaciones o proyectos personales.

Los juguetes en esta ocasión han tenido menos protagonismo que en otras sesiones navideñas, las mesas están presididas por electrodomésticos como radiadores, secadores o radiocasettes. A pesar de ello, Javier rememora que en el año 2022, los juguetes sí que  fueron protagonistas indiscutibles, incluso se realizó una reparación y recogida de juguetes para donar a causas sociales y tuvo una gran acogida.

Recreativa

Javier me guía por el espacio y me acompaña a dar un paseo por las mesas, explica algunos de los proyectos que se están llevando a cabo y son todo reparaciones de fallos eléctricos, cuenta que no siempre se consigue dar con la tecla, pero nadie se va sin un diagnóstico de su elemento a reparar, además de recomendaciones. Reitera que hay que recordar que no es un servicio de reparación a la carta, sino un lugar “donde sacar nuestra vena más autodidacta y con la ayuda de un profesional, conseguir reparar aquellos cacharros, que pensábamos que estaban muertos”. Muchas veces la gente acude con sus cosas rotas, pero necesitan una pieza concreta o un repuesto con el que no se cuenta en el espacio, entonces se le echa un vistazo a la pieza y la persona regresa en otra ocasión con el repuesto y el objeto a reparar. 

Gente en el Repair Cafe

De estos encuentros mensuales, surge una red de aprendizaje común y reparadores en potencia, que suelen repetir y convertirse en asiduos. Me impresionan los acabados tan perfectos y el resultado de algunos de los proyectos finalizados y quiero conocer cómo ha sido el proceso. En cuanto comienzo a preguntar por el funcionamiento de las máquinas de CNC, cortadora láser e impresora 3D, que han sido usadas para ello, Javier me traslada con un compañero, que puede especificar más.

También se llama Javier y también sonríe a lo grande. Es un espacio muy agradable en contenido y en continente, Javi Bravo es el encargado del laboratorio digital, no pertenece al Repair Café, pero conoce las instalaciones y herramientas al dedillo, ya que supervisa y ayuda en los proyectos personales que ejecuta la gente en varias sesiones de libre acceso al laboratorio digital. Este menester lo realiza junto a David Lizarazo, encargado del laboratorio de fabricación mecánica y especialista del manejo de la máquina láser y de la CNC. El único requisito para poder realizar proyectos personales en este laboratorio es que no sean con un fin económico o empresarial.

Javi Bravo
Software

Bravo me enseña el software que permite el funcionamiento de la impresión 3D y las reparaciones que está llevando a cabo en las impresoras que presentan fallos. Aquí todo tiene una segunda oportunidad, hasta los recursos primarios y máquinas que sirven para reparar son arregladas cuando es necesario. Bravo cuenta y describe como tienen organizado el espacio. Hay distintas secciones de estantería, una alberga el material perteneciente a Etopía, otra guarda los proyectos del público mientras termina su manufactura o arreglo, y en otro apartado se encuentra lo relacionado con la CNC. Javi me cuenta el trabajo que desempeña y el asesoramiento que ofrece al usuario, sobre todo se encarga de las impresoras 3d y relata al detalle como funcionan las extrusiones, además de otras modalidades de impresión 3D.

Herramientas

Javier no escatima en ofrecer información y para ejemplificar mejor sus explicaciones, decide llevarme hasta José, un usuario que está recogiendo sus pertenencias antes de marchar y al que ha ayudado a desempeñar distintos proyectos, el último un tablero de ajedrez ideado y fabricado desde cero, dividido en dos pisos. José es un señor jubilado que desde siempre le ha gustado reparar sus cosas y fabricarlas, me acerco a hablar con él antes de que se vaya y le hago saber que me encantaría ver el ajedrez. Abre el maletín en el que lo guarda y al verlo; no puedo estar más sorprendida. Tiene un acabado bastante limpio y estético, las piezas están hechas y pintadas a mano con pasta de moldear e incluso alberga un compartimento para guardar fichas de damas. 

Ajedrez hecho en Repair Cafe

Me empieza a contar el arduo trabajo que hay detrás de aquel majestuoso ajedrez, los materiales que ha usado como la silicona o arcilla y el tiempo que le ha llevado, desde junio hasta diciembre, y por fin se lo lleva a casa. Está muy orgulloso de sus creaciones y no es para menos, de repente activa un mecanismo y al mover las piezas por encima del tablero, se iluminan las casillas que tienen una pieza encima, como si de una pista de baile se tratase, el movimiento de piezas y luces me deja boquiabierta. Ha ideado y ha llevado a cabo una pieza única y original, desde el tablero hasta el circuito, pasando por la iluminación o la implantación de pilas. El funcionamiento de las luces de cada casilla se consigue gracias al magnetismo, ya que las piezas van imantadas y se activa con un interruptor que activa el mecanismo y el cableado que une cada casilla a una bombilla LED. 

Todo ello, usando este espacio y herramientas a disposición de toda Zaragoza. Le remarco lo impresionada que estoy por su trabajo, me lo agradece y me empieza a enumerar otros proyectos que ha llevado a cabo como un submarino o un faro. Me vuelvo a sentir obsoleta, no solo no conocía este espacio, sino que no me siento capaz de llevar a cabo algo semejante, ni mucho menos. 

Aprovecho para preguntarle a José como referente a nivel usuario, al ser uno de los asistentes más mayores y recurrentes, cómo es posible que él si supiese de la existencia del espacio y yo no, en plena era de redes sociales. José coincide en que es un espacio poco conocido, y que se enteró por casualidad y gracias a un vecino, ya que vive en la Almozara, barrio dónde se sitúa Etopía, desde su primera sesión, se convirtió en un asiduo del espacio. Me doy por satisfecha con su respuesta, sin embargo, se le frunce el ceño y enfatiza que es mejor así, que no todo el mundo sepa de su presencia, puesto que para él, ese laboratorio digital es un paraíso y no quiere que se vea colapsado, ni expuesto a usuarios poco respetuosos.

Por otro lado, se contradice a continuación y acaba reconociendo que es un recurso muy poderoso y útil, y es entonces cuando se muestra conforme con que más gente conozca esta iniciativa con medios como esta crónica, o el boca a boca, confía en el buen uso y mantenimiento que se le ha dado a este espacio didáctico hasta hoy, donde se crea y se repara desde el cariño y el sentimiento de comunidad y valorando los recursos.

Ajedrez iluminado hecho en Repair Cafe

Me despido de los “Javis” y de José, doy una última vuelta por el espacio, pensando en como podría usar los recursos a mi alcance, si algo de repente falla. De momento, hoy me llevo una reparación de conciencia social y sostenible, me he deconstruido y sé que mañana podré reconstruir, si algo se rompe, con mucha ayuda y algo de café. Antes de abandonar el laboratorio, un tablón de anuncios a la derecha de la puerta busca colaboraciones para llevar a cabo proyectos de todo tipo, incluso la puesta en marcha de una pantalla LED y entonces, impregnada por el ambiente de reparación, entre descosidos y remiendos, destornilladores y risas, me invaden ganas de regresar antes de abandonar el espacio y es entonces cuando recuerdo que tengo el botón de disparo de una cámara roto, excepto por el disparador, la cámara está en perfectas condiciones. Ojalá haberlo pensado antes de darla por muerta, quizás habría podido reparar esa cámara y celebrarlo usándola “in-situ” para documentar esta crónica. No pasó, pero ocurrirá.

No quedará más remedio (o alivio) que volver  a la siguiente sesión, convocada para el próximo 15 de enero, con la misión de poner solución a las vidas útiles cortas e intentar hacerlas sempiternas: revolución y reparación con café y en compañía. José y otros continuarán haciendo jaque mate al consumismo desmedido con sus hazañas, desde este lugar privilegiado que rezuma creatividad y reinvención.

Tablón de anuncios Repair Cafe


Si quieres leer más sobre las actividades realizadas en Etopia, te dejamos por aquí este artículo: «Unos minutos de reconexión con los bosques del Pirineo»

Un comentario en “El jaque mate al consumismo en Etopia: sabe a café compartido y huele a serrín

  • el 14 enero, 2024 a las 17:42
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    megusta mucho la idea.

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