¡Socorro!
@cualquiera48//
Me propone mi hija hacer una crónica sobre las mujeres de nuestra familia. En especial de nuestras abuelas y bisabuelas. No sé bien cómo abordarlo porque no conocí su interior solo la fachada que suele mostrarse a una niña. Ahora, que ya no están y que yo he crecido hasta ostentar también el cargo de abuela, me gustaría encontrarme con ellas, tomarnos un café o mejor un chocolate con churros y preguntarles… ¿Cómo fue tu vida? ¿Qué cosas sentiste, viviste, experimentaste…? ¿Qué te hizo feliz?
No solemos preguntar a nuestros mayores por sus trayectos vitales. Tenemos su imagen de abuelas, mayores, con las quiebras físicas de la vejez grabadas en la retina. Nos parece que siempre han sido así: viejas, ausentes sociales, sin experiencias que nos puedan ser útiles. Sin embargo, las constelaciones familiares nos enseñan cómo absorbemos sus vidas sin saberlo y las transformamos en parte de las nuestras. Incluso, hasta podemos llegar a reproducir una y otra vez heridas pasadas sin sanarlas.
Me voy a atrever a recoger lo poco que sé de ellas y a tratar de intuir algo de lo que pudo haber detrás.
Petra ¡Qué nombre tan potente! Mujer dura, fuerte, matriarca. Bisabuela. Se fue 18 días antes de que yo naciera para dejarme sitio.
Flora, su hija. Viva, trabajadora en una fábrica de bombillas (cuando pocas mujeres lo hacían), pero tuvo la desgracia de un matrimonio fallido que la redujo, la aniquiló esencialmente. Una de sus frases habituales antes de irse a dormir era: “Si no amaneciera…” Con eso lo digo todo. Cuando se quedó viuda revivió pero con unas imposibilidades físicas muy limitantes.
María, hija de Flora, nieta de Petra. Fuerte, rotunda, hedonista, anárquica. Con una necesidad de aprobación social y de adquisición de estatus brutal. Dos aspectos a los que entregó su ser y que la hicieron muy infeliz.
María nuevamente, hija de María, nieta de Flora, biznieta de Petra. Bondadosa, muy trabajadora, entusiasta, vivaz, luchadora pero con un rincón en su corazón pidiendo ¡socorro!
María otra vez, hija de María, nieta de María, biznieta de Flora, tataranieta de Petra, mujer de su tiempo, aunque carga con la herencia del pensamiento trágico familiar sobre la vida y de la autoexigencia.
Seguramente todas habrán necesitado gritar en diversas ocasiones ¡socorro! y en general todas tenían y tienen un fondo fuerte, vitalista, exigente y trágico.
Los hombres que les acompañaron fueron poco apreciados en general, bastante ausentes, figuras difusas con poca presencia, faltos de reconocimiento, de voz. Malos en ocasiones. Ellas, pergeñadoras de vida, inteligentes, ocupaban casi siempre todo el espacio. El espacio doméstico en la mayoría de ocasiones. No está claro si sus hombres no estuvieron a la altura o si ellas no les dejaron. ¡¡Socorro!!


Me parece muy buena la crónica !!
Gema Egea