Soumaya

Fernando Domínguez Pozos//

De acuerdo con la herramienta de Google maps, la distancia entre la fronteriza ciudad de Tijuana y la ciudad de México, es un promedio de 2, 700 kilómetros, equivalente a una ruta de poco más de 33 horas en auto —sin hacer paradas—, 646 horas a pie —en un camino humanamente imposible—, y un promedio de 3 horas y medio —en un vuelo—. Así como un brinco en el tiempo de dos horas, al salir del aeropuerto de Tijuana con el horario del Pacífico, y aterrizar en el Aeropuerto Benito Juárez de la CDMX, con el horario del centro del país.

Esta distancia entre la frontera y el centro del país, hace aún más práctica para los habitantes —con visa— del noroeste de México, la visita a ciudades norteamericanas como San Diego, ubicada a tan sólo 37 minutos —en auto—, o la propia ciudad de Los Ángeles, que se encuentra a una distancia de 2 horas con 20 minutos, de TJ (Tijuana), en ambos casos a ese tiempo habría que sumar el caprichoso y congestionado cruce fronterizo.

Si bien en la sociedad contemporánea hablamos de un mundo hiperconectado, en la vida cotidiana y, desde un enfoque geográfico, las distancias en México, como la de la frontera noroeste con el centro del país, representa la construcción de dos realidades, separadas vía terrestre por los caminos desérticos y desolados del extenso estado de Sonora, los trayectos sinuosos y —asolados— por el crimen organizado del occidente, en Sinaloa y Guadalajara y, que por ende dejan a la vía área como ese puente que permite cruzar el tiempo y el espacio para unir a dos poblaciones, de una misma nación, pero de distinta idiosincrasia. 

Siquieros_ (1) A pesar de estas separación geográfica y social, Tijuana y Ciudad de México, comparten las dificultades y bondades de las metrópolis. Las largas distancias entre centros de trabajo y los hogares de ciudadanos es parte del día a día, las congestiones viales e inseguridad de estos espacios urbanos, donde se presentan narrativas de las precariedades de habitantes de estos municipios de México. Semejantes a las retratadas por Bordieu en su imperdible obra “La Miseria del Mundo”, donde comparte testimonios de habitantes de ciudades como París o Nueva York. Por otro lado, esta diversidad y desigualdades —implícitas— ofrecen expresiones culturales y artísticas propias que se expresan tanto en espacios alternativos como pequeños centros culturales, teatros alternativos o edificios, casas o fábricas que han sido apropiadas por la propia comunidad hasta espacios culturales institucionalizados como la Cineteca Nacional en la Ciudad de México o el propio Centro Cultural Tijuana (Cecut)

En ambos contextos —TJ y CDMX— los espacios culturales institucionalizados suelen encontrarse en espacios urbanos de alto desarrollo, donde viven los ciudadanos de más alto nivel socioeconómico, por lo que los espacios habitacionales —casas y departamentos— para renta o venta están valorados en costos inalcanzables para la mayoría de la sociedad. En Tijuana, Zona Río, es una de estas delegaciones, colonias o espacios urbanos donde edificios de arquitectura moderna, grandes centros comerciales, avenidas con amplias dimensiones y atractivas aceras son engalanadas por monumentos ubicados en glorietas que resaltan la plusvalía de la zona.

Van Gogh_ Mientras que, en Ciudad de México, las opciones son mayores, pero un nuevo desarrollo se presenta como el sitio predilecto para quienes desean encontrar un espacio cultural, inmerso en una zona, donde la pobreza y precariedad de las grandes ciudades es opacada o tal vez ocultada y lo que resalta es el brillo, dimensión y lujo de edificios, museos, centros comerciales y tiendas departamentales que ofrecen productos y servicios para un sector privilegiado. 

Nuevo Polanco, es una de las zonas de mayor plusvalía en la CDMX, ubicado en la Delegación Miguel Hidalgo, y a pocos metros de la lujosa Avenida Presidente Masaryk, este nuevo espacio de lo snob, tiene como su emblema el futurista edificio del Museo Soumaya, espacio de entrada gratuita, donde la Fundación Carlos Slim, ha colocado una basta y exclusiva colección de obras de arte, distribuidas en cinco niveles, que comienzan con el vestíbulo, donde en la actual exposición los visitantes pueden apreciar “La Puerta del Infierno” de Rodin, como un nuevo inquilino, que tan sólo es el comienzo de un recorrido por las cinco salas donde en múltiples espacios han sido colocadas piezas que te transportan por expresiones como el modernismo, romanticismo y hasta el muralismo mexicano. 

IMG_7747 (1) Joan Miró, Salvador Dalí, Monet, Rubens, Siqueiros, Diego Rivera, Vincent Van Gogh, son algunos de los artistas, cuyas obras se encuentran como un preludio para el —auténtico— invitado principal que es Auguste Rodin y sus obras ubicadas en la cúpula del moderno y enigmático Museo Soumaya. El recorrido al interior del museo, asemeja al escalar una montaña que atesora secretos, y tal como si fuera un pequeño juego para niños pequeños, los tesoros muchas veces se encuentran escondidos y son muchas veces apreciados únicamente por aquellos que no desisten en continuar observando y descubriendo las paredes del Soumaya. Un promedio de tres a cuatro horas, puede tomarte el recorrido por las Salas: Sala 1. Modernidad: ars y techne. Sala 2. Mitos y alegrías: de lo visible a lo invisible. Sala 3. Antiguos Maestros Europeos y Virreinales. Sala 4. Del Romanticismo a las vanguardias. Sala 5. 20 siglos de arte en México. 

Retratos de reyes, virreyes, sacerdotes. Representaciones bíblicas. La pasión, la procesión y la crucifixión. Representaciones del infierno y sus puertas, construcciones de la feminidad, masculinidad, así como representaciones de lo cotidiano, el individuo común, el pescador, el pastor y su rebaño, son tan sólo alguna de las centenas de construcciones sociales que a través de lienzos, esculturas y litografías están expuestas en este recinto. El tiempo no es suficiente para apreciar cada elemento que ahí se encuentra; sin embargo, un Pensador —Rodin—, a la entrada del Soumaya, parece reflexionar que se encontrará expuesto en el recinto vecino del Museo Jumex, donde la audacia y peculiaridad de Andy Warhol, alguna vez fue expuesta y donde nuevas colecciones serán presentadas.

En el exterior del Soumaya, los atardeceres otoñales de la Ciudad de México, se acompañan del andar de trabajadores de corporativos, de parejas que se acompañan de sus —estilizadas— mascotas que cruzan las avenidas, donde habitantes de esta exclusiva zona adquieren productos de tiendas de diseñadores en la Plaza Antaraque se encuentra a espaldas del denominado Palacio de los Palacios, centro comercial de la marca Palacio de Hierro, una de los más exclusivos del país. 

Rodin_2 (1) La Ciudad de México, es conocida como la Ciudad de los Palacios, principalmente por las edificaciones representativas de la Zona Centro, como el propio Palacio de Bellas Artes, Palacio Nacional y la Catedral Metropolitana. Sin embargo, la nueva élite mexicana, al parecer ha decidido edificar su propia versión de Palacios, exhibiendo el arte que han coleccionado por décadas para que sea apreciado por otros y haciendo desarrollos urbanísticos que todos somos invitados a conocer, pero pocos pueden habitar. 


No te pierdas otras piezas de nuestro colaborador Fernando Domínguez Pozos en la sección «El Otro México».

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