Agatha Christie: el cine y la reina del crimen

Dani Calavera//

Este próximo mes de noviembre, Kenneth Branagh nos invita de nuevo a ser pasajeros en el Orient Express de Agatha Christie. Nuestro crítico de cine Dani Calavera nos cuenta sus perspectivas ante el estreno de lo que considera una nueva oportunidad para comprobar aquello que escribió Anthony Shaffer: “Piense en el crimen perfecto, y luego dé un paso más”.  

Capítulo 1. Obertura a la obra de la autora

A lo largo de los más de cien años de celuloide, muchos han sido los autores que han sido adaptados a la gran pantalla, pero pocos pueden presumir de haber sido tan visitados, imitados y homenajeados como la señora Agatha Christie (1890 – 1976), gran dama de la letra escrita, reina de crímenes y madre de misterios enrevesados.

Damas y caballeros, alguien ha sido asesinado entre estas líneas llenas de letras. No saldremos de los márgenes del folio hasta averiguar quién fue el culpable. La reina del crimen nos ha obsequiado con un delicioso té mientras ustedes leen y yo escribo. Insisto en que lo disfruten.

Capítulo 2. La pequeña Agatha y sus juegos

¿Recordáis aquel maravilloso juego de mesa llamado La herencia de Tía Agatha? No era casualidad el nombre de la dueña de la casa, como tampoco los pasos a seguir en esta suerte de Cluedo. Porque si alguien ha matado al señor de la casa todos son sospechosos, desde el servicio hasta los invitados. Y esta telaraña de embustes con traje de etiqueta puede salir de la imaginación de nuestra dama Christie o de otro gran director de orquesta de personajes, Robert Altman, que nos regaló un juego de mesa inmejorable con su elegante Gosford Park en el 2001.

Hace bien poco descubrí una estupenda novela juvenil que formaba parte de una saga cuya idea no podía ser más acertada: Las aventuras de Alfred y Agatha. ¿Qué habría sucedido si Alfred Hitchcock y Agatha Christie se hubieran conocido de niños y se hubiesen dedicado a desentrañar misterios juntos? Si os pica la curiosidad ante tan prometedora premisa, os recomiendo estas divertidas novelas que hacen algo tan maravilloso: unir las posiblemente dos mejores mentes del género de la intriga policíaca del siglo XX.

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Juego de mesa La herencia de tía Agatha

Y es que el orondo director, tan orgulloso y altivo, tan excéntrico en sus actos como exquisito con su objetivo, bien podría decirse que en muchas de sus creaciones tenía a Christie en mente. O viceversa. No os hablo del Hitchcock de Psicosis, os hablo del Hitchcock de El hombre que sabía demasiado o de La soga, guiones ideados y diseñados por John Michael Hayes en el primer caso y Arthur Laurents y Hume Cronyn, en el segundo.

Fue en la primera novela de Christie, El misterioso caso de Styles, donde conocimos a su personaje más popular, Hércules Poirot, el “seguramente mejor detective del mundo”, como el mismo personaje se describe. Christie admiraba las novelas detectivescas de Sherlock Holmes y, teniendo en cuenta al de Sir Arthur Conan Doyle, creó a su propio Holmes, un caballero belga cuya descripción ha sido imitada en otros personajes como en la obra maestra de Joseph L. Mankiewicz La Huella, basada en el montaje teatral de Anthony Shaffer. En este sublime film, un prestigioso escritor de novelas de intriga, Andrew Wyke, es conocido principalmente por crear a un personaje detective en novelas de éxito cuya descripción no se asemeja exactamente con Poirot, pero bien podría ser un homenaje a Christie.

¿Acaso esto es rizar mucho el rizo? Quizás. Quizás sólo sea coincidencia. Como coincidencia sea que Kenneth Branagh intentase sin éxito un remake de La Huella en 2007 y ahora, este noviembre, se atreva a adaptar a la propia Christie con Asesinato en el Orient Express interpretando al mismísimo detective Poirot.

Espere a seguir leyendo, estimado lector. Le recuerdo que se ha cometido un crimen, y no se les permite creer en la casualidad… ¿Les está gustando el té? Tengan un poco más.

Capítulo 3. Sospechosos habituales sobre el escenario

Antes de entrar a la sala de teatro os recomiendo ver el film de Bryan Singer de 1995, cuyo título comparte este capítulo. Atentos al villano Keyser Soze, atentos al engaño, atentos al comienzo y al final, atentos a los cabos atados por el detective que interpreta Chazz Palminteri… La huella de Christie es profunda, casi insondable.

Pasemos al teatro. Sí, puede entrar el té si usted quiere.

Nada tiene un olor más especial que las páginas de una novela de misterio o que el escenario de un teatro donde ésta se va a representar. Christie, además de novelista, escribió algunas obras para teatro que después fueron llevadas al cine con mayor o menor fortuna. La ratonera sigue siendo el espectáculo de más larga duración en el mundo y después volveremos a ella, porque ha sido “homenajeada” o más bien “tarantineada” hace bien poco. Esta creación en la que ocho personas quedan atrapadas por la nieve en una casa y tienen en común un crimen cometido en Londres se ha visto representada en multitud de ocasiones. Y su estructura también. Y tranquilamente se podría decir que se trata de la hermana melliza de la más exitosa creación de Christie, Diez negritos.

En un principio, la imperecedera Diez negritos fue gestada como novela pero después pasó a teatro y más tarde al cine. Y la sombra de los más de 100 millones de ejemplares que vendió el misterio de estos personajes que son invitados por un anfitrión con dudosas intenciones es alargada. Muy alargada. Es casi imposible pensar que un autor que escriba una historia cuya base sea un grupo de personas que se enfrentan en un mismo espacio a un asesinato, misterio o desafío no tenga esta novela en mente. Los finales de las historias influenciadas quizás no sean tan deliciosamente enrevesados como los de Christie, pero la huella de la británica en innegable.

Me refiero no sólo a sus adaptaciones, como la original del 45 rodada por René Clair, sino a las Huellas de la idea que encontramos en films tan diferentes como Club desmadre -sí, habéis leído bien-, Infierno Blanco -un magnífico film de supervivencia a reivindicar- o más adecuada y recientemente, la magna Los 8 Odiosos de Quentin Tarantino.

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Los 8 odiosos

En este western de puesta en escena teatral, Tarantino no sólo homenajea a la escritora en su argumento, sino también en varias escenas y en la construcción de sus personajes. ¿O acaso el Mayor Marcus Warren de Samuel L. Jackson no es todo un Poirot sucio y traicionero? Hay varias pistas durante los casi 180 minutos de metraje del film con música de Il Maestro Ennio Morricone, pero tres destacan: el envenenamiento del café que provoca el descalabro total de escasa confianza y rompe la tensión en un baño de sangre; el uso del espacio en el que los personajes se mueven y las posibles tramas pasadas que a cada uno de ellos acompaña y que, como en todo buen misterio, no se resolverán hasta que sea adecuado, hasta que el espectador pueda unir cabos y acusarlos; y ese perfecto momento en el que Warren entra por primera vez esa noche a la mercería y ve un caramelo rojo en el suelo, percatándose de que los caramelos rojos están bastante lejos de donde ha descubierto ese otro caramelo solitario.

¿Recordáis la escena de la botella de vino en Encadenados de Alfred Hitchcock? Misma excusa detectivesca, mismo detalle intrigante. Me gusta pensar que Los Odiosos 8 es el resultado de lo que habría pasado si Hitchcock y Christie hablaran sobre un misterio enclavado en el western mientras lo rueda Sam Peckinpah. Y Tarantino lo hizo posible en una obra de teatro cinematográfica. Y es su obra teatral más destacable, Testigo de cargo, la que merece no sólo mención especial por ser su mejor adaptación cinematográfica, sino capítulo propio.

¿Más azúcar en el té?

Capítulo 4. Wilder y el Juicio Christie

Que nadie ha sido tan grande como Billy Wilder dirigiendo cine es una afirmación muy atrevida pero no desacertada en mi opinión. Depende de los ojos que la lean. El caso es que Wilder, con guión adaptado de Harry Kurnitz y de él mismo, llevó a la pantalla con un éxito inmenso de crítica y público la obra de teatro de Christie, Witness for the Prosecution. Todo en esta película es tan exquisito y perfecto que la reverencio como una de las mejores que jamás he visto. Así pues, siempre está entre los primeros puestos de mi lista de favoritas.

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Agatha Christie entre libros

El abogado adorable y retrógrado Sir Wilfrid Roberts, que en el film interpreta comiéndose cada uno de los planos el mejor actor que jamás ha existido, Charles Laughton, y la relación que mantiene con su criada -maravillosa Elsa Lanchaster, con la que, por cierto, estaba casado Laughton-. Su trama totalmente adictiva desde el comienzo, no sólo por su punto de partida, sino por la calculada presentación de cada uno de los personajes, desde los protagónicos hasta los secundarios. Su puesta en escena que en el film respeta su teatralidad, sus inmejorables escenas compuestas por los planos más potentes que los años 50 podían dar, y todo ello aderezado por el humor negro característico de Christie y de Wilder… ¿Es probable encontrar una simbiosis de pluma de escritora y objetivo de director más acertado? Esta película es la prueba indiscutible de que no. El mejor y más divertido juicio del cine, un desesperado Tyron Powell, una mujer notable como Marlene Dietrich. Christie escribió un texto teatral de oro y Wilder lo filmó como debía: con respeto, admiración y la perfección en la mezcla de géneros que le caracterizaba, regalándonos un giro final tan impactante hace medio siglo como ahora. No es de extrañar que en los títulos de crédito del film de Wilder, con perfecta educación inglesa, se rogase a los espectadores no desvelar la sorpresa final a sus amigos.

Como he dicho, la mejor adaptación de Agatha Christie al cine. ¿Estará la que nos ocupa este noviembre de la mano de Branagh a la altura? Permitidme que lo ponga, de momento, en duda.

Capítulo 5. Asesinato en el Orient Express

A día de hoy, la reina del crimen sigue ostentando el récord de escritora más vendida de todos los tiempos. A día de hoy, su huella en el género del misterio y la intriga en el cine sigue intacta. A día de hoy, Agatha Christie vuelve a ser llevada al cine de la mano del otrora enorme director Kenneth Branagh. Quizás esta nueva re-visita al Orient Express le devuelva al creador nacido en Belfast su anterior notoriedad delante y detrás de las cámaras -recordad que es el responsable de films tan sobresalientes como Los amigos de Peter o la “shakespiriana” Mucho ruido y pocas nueces-.

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Los vagones del Orient Express están, en esta ocasión y como en la versión de 1974 de Sidney Lumet, plagados de estrellas y grandísimos intérpretes. Por cierto, la adaptación de esta versión del asesinato en el archiconocido expreso fue llevada al cine con corrección de diálogos de la mano de Anthony Shaffer, el guionista especializado en adaptar a Christie a la gran pantalla… Y sí, exacto, autor de la anteriormente citada La huella…
¿Acaso intentaba no revelar este dato hasta ahora para que pensara usted que el asesino es él?… Prosigamos

Branagh tiene ante él un desafío cómodo. ¿Qué por qué es cómodo? Porque el texto de Christie es tan rico, tan conocido y tan lleno de la mitología criminal clásica que todos conocemos de sobra, que es muy difícil que a poco que el director haya hecho un trabajo mínimamente correcto, el resultado sea, cuanto menos, bueno. Que sea muy bueno depende de todos los implicados. Que sea un fracaso… Dependerá de si Branagh ha hecho los deberes, a fin de cuentas, es un buen gran sospechoso de ser el asesino de este artículo. ¿Será, además de un capaz capitán de barco, un buen Hércules Poirot? La encarnación de este personaje por parte de Albert Finney desde luego fue memorable, pero os recomiendo que reviséis la llevada a cabo por Peter Ustinov en otra muy destacable adaptación de Christie, Muerte en el Nilo, de John Guillermin.

¿Es intención de Branagh hacer una nueva saga cinematográfica con el inmortal Poirot de Christie? La idea resulta tan estimulante como emocionante, pero habrá que esperar a los resultados de taquilla y juicio crítico de este primer nuevo crimen en el Orient Express. Qué zorro más avispado, como Sir Wilfrid Roberts, es el caballero Kenneth Branagh… Mientras acabo mi té con mucho azúcar, brindo por él deseándole suerte, y brindo también por todos aquellos que no tengan ni idea de cómo termina el relato de Christie, pues tienen la inmensa fortuna de poder descubrirlo por primera vez en su butaca en una sala de cine, uno de los mejores lugares del mundo para disfrutar de un buen giro argumental.

¿Qué le sucede querido lector, se encuentra mal?, ¿Acalorado quizá? Ya le he dicho desde el principio que se ha cometido un crimen… Siento comunicarle que usted es la víctima. Veo que se ha acabado el té que la autora Agatha Christie le ha servido y yo le he acercado. Me confieso un mero cómplice de la genialidad de la… ¿Acaso no se lo he dicho desde el principio? Reina del crimen.

Fin del Primer Acto.

Se ruega a los asistentes no abandonar la sala, Asesinato en el Orient Express se estrena el próximo noviembre.

Para más información, pinchar aquí.

Autor:

Sandra Lario foto Sandra lario nombrelinea decorativa

Crítico de cine en ZTV y Heraldo.es. Creador, presentador y realizador del programa más extra-elegante de cine: “Unas cuantas Pelis”. ¿Lo único que importa? Cine, música, escribir, mucho café, cine y música. Apasionado de la música y el cine tanto escrito como realizado, rodado y proyectado. Emocional y moralmente incapaz de escoger un género ¡Todos son buenos mientras sea buen cine!

Twitter Blanca Uson


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