Excepcionalismo americano I: banderas, miedo y pornografía

Texto: Tim Stark. Traducción: Ignacio Pérez. Fotografía principal: Bri Olinger//

La voz de un norteamericano en España

Nota del autor: Sería arrogante por mi parte comentar los hechos que están teniendo lugar en Cataluña, más aún si se tiene en cuenta la reciente e ignorante entrada que publiqué en esta revista. No obstante, al igual que muchos de vosotros, no me los puedo quitar de la cabeza. Todo lo que puedo hacer es relacionarlos -quizá de manera cínica- con los recelos que me producen los movimientos en general…

Todo aquel que quiera ser  mejor periodista debería prestar atención a la franqueza con la que escribe el gran novelista E.L. Doctorow, que no era periodista, pero sintetizó perfectamente el conservadurismo estadounidense moderno:

“[La estrategia electoral conservadora] se apoya en la cáustica verdad de que la distancia que tiene que recorrer la derecha para encontrar y explotar nuestros miedos tribales y odios es menor que la que tienen que recorrer sus oponentes, que, por el contrario, sondearán para encontrar nuestros mejores ‘yo’ y se involucrarán con ellos.”

Empiezo con estas reflexiones porque quiero que piensen sobre lo que les excita a la hora de unirse a un grupo -liberal o no-, adoptar su saludo, o, incluso, defender una bandera. Les estoy pidiendo una razón, no simplemente una emoción que os gustaría que se amplificara con el paso del tiempo. Intensificar una razón lleva un duro trabajo detrás, por lo que, al final, es la intensificación de la emoción lo que funciona a esa razón. La emoción intensificada al servicio de los limitados, egoístas y tradicionalmente ocultos -¡aunque no mucho estos días!- fines de un manipulador es una vía fácil, placentera, y, además, es pornografía. Cuando excitas a alguien deshonestamente y orientándolo hacia una meta falsa o inalcanzable, eres un pornógrafo.

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“ That these United Colonies are, and of right ought to be, free…(US Declaration of Independence)”

La noche pasada, en una fiesta de cumpleaños en Zaragoza, una amiga española sacó a colación una reciente declaración de Trump en la que llamaba “hijos de puta” a los que se arrodillan en eventos deportivos cuando se iza la bandera de los Estados Unidos y suena el himno nacional. Mi amiga sugirió que el hecho de que una bandera se convierta en un punto de reunión, en un lugar en el que se amplifican las emociones de todo un país, es algo netamente americano.

Where justice is denied, where poverty is enforced, where ignorance prevails, and where any one class is made to feel that society is an organized conspiracy to oppress, rob and degrade them, neither persons nor property will be safe. - Frederick Douglass

“ Where justice is denied…” (Frederick Douglass)

Yo le respondí: “¿La Unión Europea tiene bandera?”. Pregunta capciosa por mi parte, pero una oportunidad para realizar un apunte retórico. Además, veo más preciso relacionar Estados Unidos con la Unión Europea que en vez de solo con un país.

—Sí, pero a nadie le importa.

—¿Y qué hay de la bandera española?

—Solo representa a Rajoy, no a todos nosotros. Los que estamos en el otro lado no nos sentimos representados.

Vale, está en lo cierto. En Estados Unidos no vemos la bandera como una representación de Trump, pero… Hay que decir que el culto a esa bandera es pura pornografía. Además, es reciente, no algo histórico, y, con él, sus promotores no están interesados en conservar ninguna idea o recuerdo de algún valor -de hecho, están interesados en lo contrario, en crear recuerdos y, gratuitamente, revisar la historia que dicen proteger-. Es, al mismo tiempo, oportunista y programático; enardece a los votantes y los deja sin nada, ya sabes, como un buen… Bueno… Y, tras esto, el vendedor tiene más poder o dinero en sus bolsillos, o ambos. Los conservadores que buscan promover el miedo se cubren con la bandera americana. También envuelve a los liberales a los que les gustaría que la sociedad entendiese que honran la muerte, pero que también desearían cuestionar la política de exteriores y no lo expresan por temor a herir sentimientos y generar rechazo. Irónicamente, la bandera también cubre a los progresistas que, de nuevo de forma irónica, son muy dados a explicar, al menos, qué debería simbolizar esa bandera. ¿Les suena familiar?

Finalmente, llegamos al punto que quería tratar hoy. El comisario europeo de Inmigración, Dimitris Avramopulos, en respuesta a la propuesta de Bruselas de incrementar a tres años el permiso excepcional a los estados miembro para que retomen el control de sus fronteras, dijo a La vanguardia el pasado sábado que “si muere Schengen será el principio del fin de Europa”. Europa, como los Estados Unidos de América, padece un mal que lleva a algunas regiones a mirar por encima del hombro a otras. A veces quizá con razón; otras, para lograr sus propios fines. En la Unión Europea, los países del norte acusan a los -¿ligeramente vagos?- países del sur de no controlar sus fronteras -razón por la que hablan de retomar el control de sus fronteras-. Los catalanes aseguran que los conservadores de Madrid les roban y les oprimen. Y, hace nada, Reino Unido sacudió los cimientos de la Unión Europea con el objetivo de recuperar el control de su propio destino -es decir, el control de sus fronteras y la cancelación de los pagos a Bruselas-. Aun así, Gran Bretaña le debe cientos de millones de euros a la Unión Europea.

En el último número de The New York Review of Books, Anne Applebaum, experta en Relaciones Internacionales, formada en Yale y la London School of Economics, publicó una revisión de los últimos trabajos escritos sobre inmigración, separatismo, terrorismo, corrupción, divisas, desempleo y desafíos de la Unión Europea -¡y aquí se incluye el ruso!-. En esa revisión, puntualiza que, con el paso de los años, se ha hecho cada vez más patente que “los europeos más jóvenes no han entendido de qué va la unión”. Y ahora nos encontramos con los centristas Macron y Merkel que, de una forma no muy sutil, sugieren que “lo que realmente la gente odia de Europa no es que usurpe el poder a los estados, sino que da la sensación de que no tiene ningún poder”.

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“ We just can’t help ourselves, can we”

Siento un gran respeto por aquellos que se enorgullecen de su cultura y temen perderla al formar parte de organizaciones más grandes. En mi caso, provengo de una cultura que se hubiera comido a su propia juventud y se habría suicidado si no hubiera sido obligada a cumplir una serie de reglas federales, unas normas que, en su sentido más débil, se asemejan a las reglas de la Unión Europea. Soy ya mayor y no veo a nadie ofreciendo una revolución positiva. Por esta razón, les pregunto: ¿Qué es lo que ofrecen aquellos que hondean nuevas banderas viejas y crean nuevas? ¿Es trabajo duro? ¿Es una forma de dejar a los perdedores atrás? ¿Es pornografía?

Versión original

American Exceptionalism: Flags, Fear, Pornography

[Author’s note: Considering my ignorant, recent entrance here, it would be arrogant of me to comment on the goings on in Catalunya, but, like for a great number of you, it is on my mind. All I can do is relate some (perhaps cynical) suspicions about movements in general…]

Anyone who wants to be a better journalist would do well to heed the straightforwardness of the great novelist E.L. Doctorow, who was of course not a journalist at all, but who perfectly summarized modern American conservatism thusly:

[Conservative electoral strategy] relies on the mordant truth that the right-wing politician has less of a distance to go to find and exploit our tribal fears and hatreds than his opponent who would track down and engage our better selves.”

I’m leading with this because I want to ask you to think about why you might get excited about joining a group (ostensibly liberal or not), saluting, maybe even defending, a flag. I’m asking you to have a reason, not just an emotion, that you wish to amplify. Amplification of reason is hard work. So is amplification of emotion to genuinely serve said reason. Amplification of emotion to serve the narrow, selfish, traditionally hidden (but not so much these days!) ends of a manipulator, is easy, is pleasurable, and is pornography. Whenever you excite someone dishonestly, and towards a false or unachievable goal, you are a pornographer.

The other night, at a birthday party in Zaragoza, a Spanish friend brought up the recent declaration by Trump that those taking a knee during the presentation of the flag and the national anthem at American sporting events are “sons of bitches”. She suggested that that a single flag serving as a rally point, a point of amplification of emotion for an entire country, is indeed an exceptionally American thing. Point taken.

I replied:

-Does the European Union have a flag (dishonest question, but an opportunity for a rhetorical point – I think it more accurate to view the US as more like the EU than a single country).

-Yes, but no one cares.

-What about Spain’s flag?

-Represents Rajoy, not all of us, not us on the other side.

OK, she’s right, we in the US do not see the flag as a representation of Trump, but:

Flag-worship in the US is nothing if not pornographic. It is recent (cfe Rick Shenkman, The Right’s Feverish Flag Worship Would Have Baffled the Founding Fathers, History News Network), not historical; its promotors are not interested in conserving any idea or memory of value (indeed, they are interested in creating memories and thus gratuitously revise the history they claim to be protecting); it is at the same time opportunistic and programmatic; it whips voters into a frenzy and leaves them with nothing, you know, like a good…well…And the seller now has a little more power or money, or both, in his pocket. The American flag is worn effectively by conservatives wishing to promote fear; it is worn defensively by liberals, who wish you would understand that they honor the dead but still wish to question foreign policy, but are afraid to state that lest you get your feelings hurt and dislike them; it is worn ironically by progressives who (ironically!) are much more adept at explaining what it (at least should) stand for. Sound familiar?

Finally getting to where I wanted to today: The European Commissioner of Immigration, Dimitris Avramopulos, in response to Brussels’ proposal to increase to three years the allowed period of internal border control in Europe, said to La Vanguardia last Thursday: “Si muere Schengen, será el principio del fin de Europa”. Europe, like the US, suffers from some states looking down on others, sometimes with reason, perhaps, sometimes, to serve their own ends. The northern countries here accuse the (slightly lazier?) southern ones of not controlling their borders (the ostensible reason for said internal controls above). The Catalunyans claim they are oppressed and robbed by the conservatives in Madrid. Great Britain just hit the bricks in the name of regaining control of their own destiny (ie, controlling their borders and not sending their money to Brussels). GB owes the EU hundreds of millions of Euros.

The Yale-, and London School of Economics-, trained expert on international relations, Anne Applebaum, reviewing, in the latest issue of The New York Review of Books, works written in response to the current immigration, separatist, terrorism, corruption, currency, unemployment, (and Russian!) challenges facing the EU, points out that it has been true for many years that “…younger Europeans seemed not to get the point of the union at all.” And now we have the centrists Macron and Merkel perhaps not so subtly suggesting that “what people really hate about Europe isn’t that it usurps power, but that it seems powerless.”

So: European Army, European (not Bonn) Financial Policy anyone? I have a great deal of respect for those of you who take pride in your culture and fear its loss at the hands of any larger organization. But I come from a culture that would have eaten its own young and then committed suicide a long time ago had it not been required at times to satisfy federal standards, many of which, in their own weak way, reflect EU rules. And I am old. Right now I don’t see anyone offering a positive revolution. So I ask you: what are they that offer current flags, or they that offer new flags or flags with new power, well, offering? Is it hard work. Is it a way to leave the losers behind? Is it pornography?

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