Belén Remacha, periodista de El País: “Es una profesión que te da para picotear de muchas cosas, para ser curiosa, para aprender de todo, para conocer a mucha gente”

Cristina García Gómez//

 

Belén Remacha (Zaragoza, 1992) es guionista, redactora y productora del pódcast Hoy en EL PAÍS. Estudió en la Universidad de Zaragoza y durante su etapa universitaria escribió para Zero Grados. Al terminar el Grado, se marchó a Madrid y ejerció su profesión en El Diario, una etapa que recuerda como “muy bonita” y “de mucha ilusión”. Desde entonces se ha dedicado, sobre todo, a lo que más le mueve por dentro: género, salud y sociedad. El próximo 26 de abril participará en la jornada que celebra los primeros diez años de Zero Grados y, también, de Etopia.

 

Empiezas Biotecnología en la Universidad de Zaragoza pero te cambias a Periodismo. ¿Cómo lo vives?

Sí, así fue. Justo el otro día escuché un pódcast de Hoy en EL PAÍS que hicieron antes de que yo entrase en el que hablaban de gente que se cambia de carrera, y me gustó mucho. Se llamaba Me equivoqué de carrera y acerté, de mi compañero José Juan Morales, y ahí contaba que es bastante común equivocarse de carrera. Bueno, no equivocarse, que eso es una palabra fea, sino cambiar. Cuando te pasa, lo vives con cierto drama y piensas que has perdido un año. Yo con el tiempo me dije: en ningún caso es perder un año… Incluso es común meterse a una carrera de ciencias y luego pasarse a Periodismo. De hecho, uno de mis compañeros de El País empezó Ingeniería Aeronáutica y otro Medicina.

 

¿Y por qué ese salto?

Mi caso fue la típica historia. A mí me gustaban mucho las ciencias, especialmente la física y las mates, y además se me daban bien. Cuando acabas la Selectividad, si has tenido buenas notas y has hecho el Bachillerato de ciencias puras como en mi caso, te animan a meterte en ciencias por el tema de las salidas, pero bueno. A mí ya me gustaba el Periodismo y me apetecía estudiarlo, pero una profesora me recomendó meterme en Biotecnología y, si eso, hacer un máster de comunicación. Que también puede ser, que la vida da muchas vueltas. Yo tengo amigas periodistas que estudiaron Física e hicieron un máster. En mi caso es que no me gustó Biotecnología, pero siempre he pensado que si, por ejemplo, me hubiese metido en Física, no la habría dejado. Y mira la vida, que me cambié a Periodismo y luego he hecho cosas un poco relacionadas con el periodismo científico o de salud. Creo que todo aporta y te da una manera de entender las cosas.

 

¿Y por qué Periodismo? ¿Era vocacional?

Me gustaba mucho escribir. Siempre me ha gustado mucho escribir. A mí siempre me han gustado mucho muchas cosas y, de hecho, también por eso me metí en ciencias, porque me gustaban mucho. Yo no me metí en ciencias solo por las salidas, y decir eso sería mentir. Por eso digo que, si hubiese escogido Física, creo que hubiese seguido, porque me encantaba, y la genética también. Pero yo tenía muchos intereses y el periodismo juntaba esas dos cosas: que me gustaba mucho escribir y que me parece es una profesión que te da para picotear de muchas cosas, para ser curiosa, para aprender de todo, para conocer a mucha gente. Creo que eso era lo que más me llamaba.

 

Terminas el Grado en Zaragoza, pero no ejerces allí la profesión, sino que te marchas a Madrid. ¿Cuáles son los pasos previos a la gran capital?

Uy… Mira, hice prácticas en Zaragoza en Zeta TV, que ahora ya no existe, pero era el canal de televisión que tenía Heraldo. Estuve ahí seis meses y aprendí un montón, la verdad. Además, hice de todo. Hicimos la campaña electoral de 2015 que fue muy emocionante porque ganó Zaragoza en Común con Pedro Santisteve. Luego me quedé haciendo un magacín de verano que era más cultural, de entrevistas, reportajes… Ahí hacía de todo, desde ponerme delante de la cámara, edición del video, locución y hasta buscar temas debajo de las piedras en agosto en Zaragoza. Estuve seis meses con una beca de prácticas que da Heraldo. Fue una oportunidad muy chula. Antes había hecho pequeñas cosas. Estuve en verano en El Periódico de Aragón y en el festival de cine de Zaragoza, pero lo que más experiencia me dio fue Zeta TV y escribir en Zero Grados.

Belén Remacha
Belén Remacha en Zaragoza

 

¿Y a qué se debe tu marcha a Madrid?

No lo decidí, la verdad. Estaba haciendo el TFG en la Universidad de Zaragoza y lo iba a entregar aquel noviembre o diciembre, pero surgió que en el Twitter de cultura de El Diario pusieron que buscaban a alguien para prácticas, y apliqué. Tuve que hacer una prueba de escribir un artículo y me cogieron. No me lo pensé porque me encantaba El Diario y tenía la oportunidad de irme a Madrid. Me pagaban algo, no mucho, pero me daba porque tenía familia en Madrid y me podía quedar con ellos una temporada. Entonces no diría que lo decidí, me vino, pero súper. Era una súper oportunidad para mí que tengo, en parte, conseguí porque presenté mi portfolio con las cosas que tenía en Zero Grados.

 

Belén Remacha ejerce como redactora de El Diario durante seis años. Allí trabaja, primero, en la Mesa de Actualidad, luego en temas de género y, en su última etapa, relacionados con la sanidad. 

 

¿Cómo vives el primer día en un medio grande y en una ciudad desconocida?

Uy… Es que ya han pasado casi nueve años, pero con mucha ilusión. Recuerdo esa época como muy bonita, con muchísima ilusión y en un medio que me encantaba. Desde el principio entré en la sección de Cultura que dirigía en ese momento Marta Peirano, y aprendí una barbaridad. Aprendí a buscar temas, a buscar enfoques, vi cómo funcionaba una redacción grande y tuve la oportunidad de entrevistar mucho. Entrevisté a Pedro Almodóvar, me acuerdo, en su despacho. Y bueno, fue como… ¡Guau! Tuve la oportunidad de hacer cosas muy chulas, y encima en Madrid, que es una ciudad que me enamoró desde el principio.

 

En El Diario te enfrentas a muchos retos: tratas temas muy diferentes entre sí y te mueves por varias secciones.

Sí. Empecé con la beca en Cultura, pero luego estuve en la Mesa de Edición, en Fin de Semana y en Redes Sociales. Estuve en muchas cosas poco visibles, las típicas que cuando estás estudiando ni siquiera sabes que existen, pero que son el corazón de todo. No funciona nada sin ellas y se aprende a jerarquizar información, a reaccionar rápido porque cuando hay una última hora la tienes que hacer tú, a filtrar qué es noticia y qué no… de todo. Estuve ahí un par de años, y ahora con el tiempo cada vez los valoro más. Luego pasé a la sección de Género, que dirigía Ana Requena. Estuve unos pocos meses y me cambiaron a Sociedad, donde seguía haciendo cosas de género pero más vinculadas a la dependencia. Empecé también a hacer temas de salud, porque me interesaba mucho eso relacionado con el tema género. Y bueno, estando ahí estalló el COVID.

 

Y te toca cubrir temas de salud en plena pandemia. Desde la perspectiva profesional, ¿es una etapa muy dura?

La verdad que fue una época en la que creo que profesionalmente crecí mucho, pero fue muy dura, la verdad. Fue buf… Sobre todo cubrir el confinamiento fue duro. Estabas informando de muertes diarias, que además estaban sucediendo ahí, al lado de casa. Aunque es verdad que fue un aprendizaje profesional brutal. De alguna manera, me permitió estar un pelín más especializada en temas de salud, de sanidad, tener más fuentes… Sobre todo, tener un poco más la cabeza en eso, estar con más perspectiva de qué es importante en ese sentido y qué no. Sí que puedo decir que, aunque no muchísimo, porque luego he hecho más cosas, me permitió especializarme un pelín.

 

Después de todo este tiempo, ¿tienes alguna sección favorita?

La verdad, en todas ha sido aprender. Siempre está la duda entre qué es mejor, si especializarse y saber muchísimo sobre algo o ser súper flexible y adaptarse. Yo no lo sé, la verdad. Creo que las dos cosas están bien, y creo que muchas veces tampoco se elige, sino que simplemente surge una cosa o la otra. Es verdad que yo soy una persona curiosa, y considero que de todo se puede aprender algo, que de todo se puede sacar algo, hasta de temas del corazón. Al final, todo es la vida, y de todo se puede sacar enjundia periodística. Yo me suelo adaptar porque cualquier tema me parece super interesante, pero es verdad que, sin duda, mi carrera está súper comprometida con el enfoque de género, eso siempre. Y luego he puesto el foco en la salud, y me interesa la ciencia y otras cosas relacionadas con la sociedad como puede ser la educación. Esas son las áreas por las que más me he inclinado.

 

Muchos ámbitos y muchas emociones. ¿Recuerdas algún momento especialmente bonito como redactora?

Uy…es una pregunta complicada. Me acuerdo del COVID, que fue uno de los momentos más difíciles, pero creo que a la vez más importantes de contar. Me acuerdo de gente que me contaba por teléfono cosas que sucedían dentro de las residencias, y me acuerdo de lo durísimo que era escucharlo, lo durísimo que era escribirlo… Me acuerdo de llorar al teléfono, y no tengo ninguna vergüenza en decirlo. Hay periodistas que dicen que hay que apartarse y ser neutral, pero no creo que sea posible ser neutral cuando te están contando algo así. Fue una responsabilidad brutal, muy grande porque tenías que contar a la gente lo que los expertos te decían y tenías que transmitirlo bien.

 

 ¿Y recientemente?

De forma más reciente recuerdo alguno de los reportajes que hemos hecho en Hoy en EL PAÍS. Me siento muy afortunada de poder hacer reportajes reposados, más en profundidad. Por ejemplo, hemos hecho uno de cómo se explica el aborto en las universidades, o ahora uno sobre una niña con discapacidad en los años 80 en el que contábamos la evolución de cómo se ha tratado a las personas con discapacidad a lo largo de los años. Son reportajes que me siento muy afortunada de hacer. Que se apueste por un periodismo así es ahora mismo un privilegio.

 

Dejas la redacción para pasar al audio, y estás un año en la plataforma Sonora. ¿Cómo es esa transición?

Me apetecía hacer un cambio. Bueno, más que apetecerme, me surgió y, cuando me vi ante esa situación dije, pues por qué no probar y aprender otras cosas. Al final, llevaba ya seis años escribiendo, y aunque siempre falta algo por aprender, pensé que tenía ahí todo un campo para aprender aún más, para ser más versátil y para, quizá, poder entrar en temas más en profundidad, que es una oportunidad que da el audio.

 

Empiezas a  hacer Hoy en EL PAÍS. ¿Cómo llega esa oportunidad?

Después de un año en Sonora estuve haciendo alguna cosa como freelance. Llega la posibilidad del pódcast de El País gracias a que antes había estado en Sonora y tenía esa experiencia en audio. Y, bueno, gracias a mi jefa Silvia Cruz Lapeña, que es la editora jefa que confió en mí y me llamó.

 

¿Eres la guionista del pódcast?

En Hoy en EL PAÍS hago un poco de todo. Soy guionista, redactora, productora y, de vez en cuando, también locuto. Hacemos un poco de todo. Es un formato un poco de daily con un periodista de la casa al que se le hace una entrevista. Los redactores, en ese formato de lunes a viernes, hacemos el guion e intentamos meter algún testimonio que enriquezca la entrevista, aunque a veces es suficiente con el propio periodista y la información que tiene. Luego, los domingos, tenemos espacio para hacer reportajes propios, de lo que sea. Ahí sí que guionizamos, locutamos, buscamos las fuentes… Un poco todo.

 

¿Qué diferencias destacas entre la redacción y el audio?

Bueno, sobre todo que en Hoy en EL PAÍS vamos con un tema diario, entonces raramente nos afecta una súper última hora. Siempre hay una planificación y los episodios tienen cierto reposo. Nuestro pódcast tiene la diferencia de que siempre contamos con la información de un periodista de la casa, que es la columna vertebral del pódcast. Y claro, hay que tener cuidado con el sonido y grabarlo bien. En El Diario era coger unas notas y ya está. Aquí tu herramienta de trabajo es tu estudio, tu grabadora, el apoyo de los técnicos que es súper importante… Es un trabajo mucho más en equipo.

 

Ahora mucha gente tiene un podcást aunque no sea periodista. ¿Qué opinas de esta nueva tendencia?

Bueno, no todos los pódcast tienen que ser periodísticos, igual que no todas las páginas web tienen que ser diarios digitales. Creo que está bien que existan diferentes formatos. Creo que está bien que este sea un formato de alguna manera democratizador, y que cada uno con un micro pueda hacer su pódcast. A mí que dos chavalas en su casa consideren que lo que hablan entre ellas es interesante y monten un pódcast me parece maravilloso.

 

¿Sí?

Sí, pero dicho eso creo que, de manera natural, los que tengan calidad e interés seguirán y los otros no. Internet hace que todo se democratice y se multiplique, pero no creo que sea malo per se. A mí el hecho de que haya muchos contenidos me parece bueno para todos, para los oyentes y para los creadores.

 

Con Hoy en EL PAÍS se evidencia que también los medios tradicionales se adaptan a los nuevos formatos. ¿Tienes una opinión sobre ello?

Lo veo interesante. Es bueno para el sector en general, porque al final se diversifican las opciones, se enriquecen las maneras de contar, las oportunidades… Obviamente no todos los medios pueden permitirse hacer formatos más reposados. Lo veo enriquecedor, aunque no sé si es necesario para todos los medios.

 

Un consejo para alguien que se quiera dedicar al Periodismo…

A alguien que esté estudiando le diría que yo ahora me dedico a los pódcast y que cuando yo estudiaba eso no era en ningún caso una salida laboral. Nadie pensaba que pudiera haber trabajo diario en un periódico con eso. Yo qué sé, nunca se sabe lo que está por venir. Y otra cosa es que mi primer trabajo lo conseguí con un portfolio con textos periodísticos publicados en Zero Grados. Hacer ese tipo de cosas es súper importante para presentarte, para tener cosas que mostrar, para que se vea el perfil que buscas… Yo en Zero Grados ya estaba haciendo cosas de género y diez años después las sigo haciéndolas. Participar en proyectos como Zero Grados es una buena carta de presentación.

 

¿Algún otro consejo?

A ver, es cierto que yo me he dedicado al periodismo, pero que hay mucho otro tipo de salidas a partir del Grado que son súper importantes. Se están haciendo proyectos chulísimos de comunicación. Creo que un periodista es una persona curiosa que no tiene miedo a abrirse a otras oportunidades y que en muchos casos van a estar mejor pagadas que el periodismo. Pueden llegar oportunidades que a lo mejor ni pensabas que te iban a gustar y eres feliz haciéndolas.

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