40 años de sabor de barrio: La Alcorisana

Carlos Aldana Royo y Diego Gascón Marzal//

La panadería La Alcorisana lleva siendo la encargada de abastecer de pan, pasteles y otros postres a los hogares del barrio zaragozano de Las Fuentes. Comenzó hace algo más de 40 años bajo la mano del padre de Isabel, actual dueña del negocio, y ha conseguido ganarse el corazón de todos los vecinos de la zona gracias a productos artesanales como la barra de pan “La artesana”, cuyo olor es palpable a lo largo de toda la manzana.

La Alcorisana es una más en la familia. Su horno artesanal prepara productos que no pueden faltar en la mesa de ninguno de los hogares del vecindario. “Los huguitos” o “las marietas” son algunos de los dulces más destacados por los consumidores habituales. Además, también elaboran unas napolitanas de chocolate que provocan que los más pequeños quieran tenerlas como desayuno todos los días. “En esta panadería todos son bienvenidos y se sienten acogidos” comenta Pedro Luis Gómez, vecino y amante del pan de La Alcorisana. La autenticidad, así como el sabor tan único de estos postres les ha permitido perdurar en un pequeño rincón de la Calle Francisco de Quevedo. Esto le ha posibilitado competir con otras grandes franquicias que se deseaban asentarse en la zona. 

Las “marietas” y los “huguitos”

La familiaridad como sello de calidad

No es solo una panadería cualquiera. La cercanía y la confianza florecen en este punto de encuentro. Isabel ha fiado pequeñas cantidades de dinero a clientes habituales para que puedan comprar su pan diario. Sin embargo, en los últimos años y tras sobrevivir a diversas dificultades como la pandemia, la familia propietaria se ha sentido consternada por la subida del precio a causa de la inflación. A pesar de sus esfuerzos por mantener la calidad y su tradicional forma de preparar el pan, la preocupación por el impacto en los bolsillos de sus queridos vecinos es palpable.

Tras tantos años en el negocio, La Alcorisana ha vivido muchas historias curiosas. Isabel y su marido Javi nos cuentan lo que ellos llaman “el día de las palomas curiosas”. Muchos de estos pajarillos comenzaron a reunirse en torno a las migajas de pan que se acumulaban en la entrada. Los clientes decidieron lanzarles más. Sin embargo, la situación se complicó. Las palomas, al deleitarse con las delicias de La Alcorisana, exploraron el interior de la panadería. Algunas, más aventureras, dieron saltitos y se colocaron detrás de los clientes como si quisieran hacer cola para comprar. Isabel, con ayuda de algunos vecinos, logró guiar a estos visitantes alados hacia la salida, manteniendo la calma y el buen humor que caracteriza en el negocio.

Una artesana y una bolsa de napolitanas típicas de La Alcorisana.

Así se forma la esencia de La Alcorisana. Ese lugar donde las risas se mezclan con el aroma del pan recién horneado. Esta panadería familiar ha forjado una conexión auténtica con los vecinos de Las Fuentes. La panadería ha demostrado que la vida, al igual que un buen pan, puede ser sorprendente y deliciosa. Así, durante cada amanecer, ese rincón de la calle Francisco de Quevedo sigue siendo testigo de este lugar donde la familia, la tradición y la comunidad se entrelazan con cada masa que se hornea.


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