¡MADUREN!

Eduardo Ramírez//

El pasado mes de abril, la AS Roma, el principal equipo de fútbol de la “ciudad eterna”, anunció en Twitter que terminaba su convenio con la empresa de blockchain DigitalBits, su principal patrocinador hasta ahora. La escuadra romana decidió sustituir el nombre de la empresa por las siglas SPQR (Senatus Populusque Romanus), el principal emblema del Imperio Romano y que han decidido adoptar en señal “tataravintage”.Sin embargo, y pese a cualquier interpretación histórica (y un pelín colonialista) que pudiera germinar, el comentario más sonado en las redes marchaba por otros derroteros: “¿Cuántos de la generación más preparada de la historia sabrían qué significa SPQR y qué representa ese escudo?”, proclamaba @miss_bennet5, una ferviente admiradora del César que seguro estuvo presente cuando amamantaron a Rómulo y Remo y cuya historia redactó ella misma. Si ustedes como yo, simples gladiadores, no llegan a su nivel intelectual, les resumo: habla de la Generación Z, nacidos a finales del siglo XX y comienzos del XXI. 

En cualquier caso, es obvio que llamarnos generación “preparada” no es precisamente un halago. Aunque debiera serlo por tener la mayor cuota de alfabetización de la historia reciente. Y solo es un ejemplo más de cómo las redes están llenándose de adultos de mediana edad -los famosos boomers– que lanzan mensajes condescendientes, o directamente punzantes, hacia nuestro modo de ver el trabajo u ocio. Cuando creíamos que habíamos superado el “en mis tiempos eso lo aprendías en la mili”, aparece un “con la EGB estudiábamos mejor”. Bueno, todo esto obviando que nuestra senadora romana particular use a Lily James para representar a la protagonista de Orgullo y Prejuicio, Elisabeth Bennet, en lugar de a Keira Knightley, su auténtica intérprete (será porque eso no salió en el 1, 2 ,3). Pero, por alguna razón, todas las cuentas que responden con la misma dinámica también parecen tener desórdenes curiosos de identidad: “Toro Sentado”, “John Smith”… vaya, que toda la historia angloparlante se ha juntado cual Noche en el Museo para criticar a la “generación de cristal”. Y no hablaré de perfiles como “El Tigre de la Gaseosa”, por el bien de todos.

Con Roma no acaba el camino. Otro de los hobbies boomers preferidos es arremeter contra el ocio juvenil. Si te gusta la animación, eres un inmaduro para tu edad. Si disfrutas con las películas de Marvel, deberías ir buscando empleo. Y, por supuesto, nada de videojuegos. Ya es hora de que esta generación pase página de tanta “maquinita”. Pero… ¿Qué generación debería dejar el pasado realmente? ¿Quién necesita madurar? No somos nosotros los que nos pasamos toda la vida hablando de un año en el que hicimos prácticas en el ejército. Tampoco hemos acaparado la televisión con mil programas musicales remember de las mismas décadas, que no paran de reproducir singles como un walkman rallado -si es que el pobre realizador debe estar teniendo pesadillas con Mecano…-. Por no hablar de la inmensa cantidad de perfiles en redes sociales que dedican sus posts a libros, cómics y juguetes de la segunda mitad del siglo XX -y otros tantos adultos que los coleccionan-.

No malinterpretemos esto, la nostalgia no es mala. Compartir experiencias vitales debería ser enriquecedor para todos. Pero créanme, volcar frustraciones personales e ideológicas hacia la generación de “cristal” es igual -o más- malo que un Gremlin pasado por agua. Las acusaciones de: “¡Es que ahora ya no se puede decir nada porque se ofenden!” no deberían ser una justificación de sus ganas de contar un chiste homófobo o racista, frenadas por el impulso de una “panda de ofendiditos”. Si algo debemos aplaudir a esta generación, es el ejemplo y cambio que ha dado con respecto a diferencias sociales. Y -puede que esto les sorprenda- es gracias a ustedes que hemos salido así. A la vez que halaguen estos comportamientos, no olviden que una generación es consecuencia de la otra, para lo bueno y lo malo.

Si quieren tirar de nostalgia, recuerden que Sócrates, hace 2500 años, ya decía que “los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros”. Algo que podría haber escrito un padre de familia frustrado en 2023. No demonicemos a las nuevas generaciones, pero tampoco infravaloremos a quienes vinieron antes. Dejemos que los gustos personales sean una insignia de cada hijo -o padre- de vecino. Son igual de compatibles en la estantería un disco de C. Tangana y de Joaquín Sabina, créanme -al final, los fumadores folclóricos unen generaciones-. Y a quienes no quieran entender este acuerdo mutuo, quienes, a la romana, tomen a la EGB y la mili como escudos impenetrables en “formación tortuga”, solo me queda pedirles un favor… ¡Maduren!

Un comentario en “¡MADUREN!

  • el 3 enero, 2024 a las 15:15
    Permalink

    Que bien escribe este chico. Da gusto leerlo (y verlo). Sigue así CRACK!

    Respuesta

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *