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Desde el otro México. Carnaval

Texto: Melina Illian Ramírez Bello, Rosanne Quintana Chang, Fernando Domínguez Pozos //

 

El Carnaval, o Fiestas Carnestolendas, son las celebraciones que preceden a la Cuaresma y al comienzo de las actividades católicas de Semana Santa o Semana Mayor. Las fiestas de Carnaval no tienen una fecha ni día establecido, sino que, precisamente, dependen del calendario romano para realizarse y vivir lo que coloquialmente se conoce como las ‘fiestas de la carne’. Precisamente, el tema de la carne está íntimamente ligado a los carnavales contemporáneos en América Latina, por los atuendos y escenarios de los desfiles de Carnaval más famosos como el de Río de Janeiro, Veracruz o Mazatlán. Por décadas, estas ciudades -costeras- reciben a miles de personas deseosas de entregarse a las fiestas carnestolendas, bailar al ritmo de batucadas y bandas, tomar cerveza, apropiarse de las calles que, al encontrarse a las orillas del mar, invitan a vivir desaforadamente la música y el ambiente que es acompañado de luces, carros alegóricos, coronas, serpentinas, lentejuelas y máscaras que permiten a cualquiera adquirir otro rostro y entregarse a las pasiones antes del arrepentimiento. 

 

Ensenada, una ciudad costera del Pacífico mexicano, ha intentado consolidar su propia vida de Carnaval. Con la complicidad del mar y la playa, pero lo gélido del Pacífico, este 2025 el Carnaval, su música y carros alegóricos han vuelto a apropiarse del Boulevard Costero y la zona de Playa Hermosa. Con raíces en el siglo XX, el Carnaval de Ensenada es una de las celebraciones más antiguas y queridas de la región. Su historia se remonta a 1891, cuando la población apenas superaba los 600 habitantes. Entre el 8 y el 10 de febrero de aquel año, se celebró un carnaval en honor al regreso del General Luis Emérito Torres. Durante muchos años, las fechas se repetían a inicios de febrero pero, después de la pandemia, el evento ha cobrado un nuevo significado, asemejándose más al Carnaval tradicional, celebrado una semana antes de las festividades católicas.

Días previos al Carnaval de Ensenada, una de sus artistas y principales atracciones perdió la vida: se trataba de la cantante “Paquita la del Barrio”, icono de la música popular mexicana y reconocida por sus filosas y desafiantes letras en canciones como “Rata de dos patas” o “Tres veces te engañé”; los gritos de “me estás oyendo, inútil” se quedaron ahogados en el escenario de presentaciones artísticas del municipio costero de Ensenada; sin embargo, la fiesta, la algarabía, el color, las risas, las bebidas y el disfrute de las fiestas de la carne no se detuvieron, seguramente también Paquita disfrutó de los espectáculos desde un palco de honor. La Reina Grupera, Ana Bárbara, fue quien acudió en su lugar para darle cierre al evento, rindiendo un homenaje que conmocionó al público al interpretar un dueto a la distancia con Paquita de su canción en conjunto “El Consejo” donde Ana Bárbara le pide un consejo sobre los hombres traviesos, obteniendo una respuesta muy característica de la icónica Paquita La ley del ojo por ojo, hay que usar con esos viejos. Sin duda, ambas amigas se acompañaron esa noche, demostrando su legado como mujeres en la industria musical del ranchero en México.

 

Escenario "Carnaval Ensenada"
Escenario «Carnaval Ensenada»

Jueves 27 de febrero: Quema del mal humor

En la región fronteriza, las preocupaciones actuales se hicieron presentes con ironía y liberación. Chistes como tocar “el corrido de los aranceles” o el corrido de “Donald Trump” fueron recurrentes durante el evento. El Carnaval inició con la tradicional Quema del Malhumor, donde el público, mientras esperaba la revelación de los personajes elegidos,  entre risas y gritos de “Trump”, lanzaban un chiflido inconfundible, ese que en México no deja lugar a dudas sobre su significado insultante. La polémica y el entretenimiento prevalecieron sobre el mensaje social cuando se anunció que Ángela Aguilar y Christian Nodal, recientemente envueltos en controversias, serían los protagonistas del ritual.

Mientras se llevaba a cabo esta tradición, quienes se daban cabida en este espacio iban envolviéndose en el ambiente característico: puestos ambulantes, olor a cigarro, personas tomando, bailando, cantando karaoke y, sobre todo, disfrutando de la música en vivo. De estas, había pequeñas agrupaciones de norteños como oxxos (tiendas de conveniencia que se encuentran en cada esquina de las ciudades mexicanas); a menos de 30 pasos en ese recorrido el área principal se convertía en un campo de batalla entre las diferentes opciones de agrupaciones norteñas, “pidan la que quieren” decían por un lado, mientras que las otras agrupaciones tocaban más fuerte intentando convencer a las personas de elegir su música sobre los demás. 

Conforme se acercaba la actuación principal de ese día encabezada por la banda reconocida a nivel nacional “Los angeles azules” el público se reunía en el escenario preparado como un festival de música a la altura de otros grandes eventos de la región como el Baja Beach fest.  Apareció la esperada banda emocionando al público con la variación de su popular frase “de Iztapalapa para el mundo” por  “ de Iztapalapa para Ensenada”. El ritmo de las cumbias unieron a todos los presentes y los Ángeles Azules convirtieron su espectáculo en uno intergeneracional, uniendo a mayores y jóvenes con sus clásicos como “El listón de tu pelo” y “cómo te voy a olvidar”.

La Quema del Malhumor cumplió su objetivo, marcar el inicio de las fiestas, olvidar por unos momentos los problemas y ansiedad que suelen caracterizar el inicio del año, lo que es conocido como la cuesta de enero, donde después de la alegría y energía que se vivió durante navidad, cae la resaca de los gastos, y la vuelta a la vida cotidiana y laboral de la mayoría de la sociedad de masas. 

Domingo 2 de Marzo: cruceros y desfiles de carnaval

Como es común en Ensenada, los grandes cruceros coloridos a la orilla de la ciudad, indican la presencia del turismo en un fin de semana, cruceros que llegan con extranjeros, algunos viajando con la popular compañía Disney, eran motivo de mayor movimiento y diversidad cultural en la zona costera. Los turistas, que solo pasarían unas horas en el lugar, se encontraron con un ambiente único de la temporada. El recorrido iniciado por esta zona con llegada a Playa Hermosa fue un acercamiento completo hacia la cultura y la esencia de las personas de la región, quienes, animados por el regreso de esta tradición, acudieron con sus hijos, mascotas, amigos o parejas para disfrutar del evento. Semanalmente en el puerto de Ensenada, el arribo de cruceros da vida y singularidad a la calle primera y zona costera que en esta ocasión se unió con los poco más de 200 mil personas que asistieron a desfiles, conciertos y fiestas del carnaval. 

Fueron más de 20 carros alegóricos los que participaron en el recorrido, cantidad insignificante comparada con otras ciudades mundialmente conocidas por sus carnavales; sin embargo, para esta ciudad costera de Baja California, cada uno de ellos representó una bocanada de aire fresco y reforzó el concepto de comunidad. En los rostros de los asistentes se observaba la emoción al reconocer a los participantes y saludarlos con entusiasmo, resaltando lo local y personal que aún son estas fiestas, que principalmente son arropadas por las colonias más populares. El desfile cerró con la participación de los vaqueros montados a caballo, vistiendo su camisa de cuadros, su pantalón de mezclilla, sus botas vaqueras, su cinturón con hebilla y, lo más llamativo, su sombrero vaquero característico de los “norteños” en la Baja.  Al final, el evento dejó huella en quienes estuvieron presentes. El colorido confeti simbolizó el espacio de conexión con su niño interior, dejándose sorprender por las participaciones, disfrutando de la magia del carnaval y la energía del ambiente.

 

Carnaval
Atracciones del recinto

Martes 4 de Marzo: no hubo entierro de Juan Carnaval

Desafiando el frío de una noche entre semana, el gran evento  llegó a su fin: más de 60,000 personas se dieron cita para presenciar el concierto de cierre de las Fiestas Carnestolendas, con la presentación de la cantante de música regional mexicana, Ana Bárbara, quien dio el broche de oro a la celebración, rompiendo el récord como el Carnaval con más éxito en la historia de Ensenada.

En un momento de identidad con el público ensenadense, Ana Bárbara hizo una pausa en su espectáculo para interpretar A través del vaso, un tema que, aunque no es de su autoría, se ha convertido en un himno del regional mexicano. Con su característico estilo “de rancho”, fusionó su voz con la del público, afirmando que la “música une” pues independientemente de las diferencias entre los presentes, el tema fue coreado desde el palco hasta el área general.

Ana Bárbara tuvo un papel especial como la única mujer que encabezó los espectáculos principales en la edición de este año, evidenciando las exigencias que se tienen hacia las mujeres en la industria musical. Pero, sobre todo, demostró que esto las impulsa a dar conciertos con más alma; con cuatro cambios de vestuario, interacciones constantes con su público, pasión en su voz, segmentos acústicos, coreografías preparadas, La Reina Grupera lo hizo como ningún otro y demostró qué es hacer las cosas “como mujer”.

2025 será recordado por propios y extraños como el Carnaval más concurrido de la historia del Puerto de Ensenada. La música, colorido, producción y recursos que se dieron por parte de los gobiernos locales fue significativo, tal vez y como siempre, con la finalidad de no olvidar a sus votantes y recordar estas fiestas en futuros procesos electorales; sin embargo, más allá del fondo del interés, la sociedad ensenadense disfrutó de fiestas que irónicamente en otras regiones como Veracruz han perdido su color, su familiaridad e incluso sus fechas, ya que, por más fines políticos que tradicionales, han migrado a realizarse en verano, alejándose del sentido propio de la fiesta.

Tal vez, como único detalle, faltó el entierro de Juan Carnaval, o de las fiestas de la carne, donde, como antesala de las fiestas católicas, se marca el momento en que la lujuria, la gula y la algarabía, se vuelven más privadas, y ya no se expresan en calles y escenarios donde, como las fiestas de Baco, todo mundo se expresa sin temor a ser señalado. 

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