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Ñuu savi: pueblo de la lluvia

Verónica Ethel Rocha//

México es un país con un basto territorio que abarca 1,960,189 Km2, a nivel mundial ocupa la décimo cuarta posición en tamaño según refiere el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática en 2020. Ubicado al sur del país, el estado de Oaxaca destaca por la variedad de regiones, climas y manifestaciones culturales que habitan en una superficie de 97,757 Km2.

La  mixteca es una de las siete regiones de Oaxaca, es en la localidad de San Mateo Peñasco lugar de nacimiento de Icela y de su madre donde ellas forjaron sus primeras inquietudes en la elaboración de cestas de palma natural y sintética propias de la región. En su pueblo se fabrican “tenates, chiquihuites, colotes, canastos, canastas, tecolpetes, pizcadores y tompeates” que de acuerdo con Vela en 2020 son algunos de los nombres que los cestos reciben según su función, en ese sentido, los hay de múltiples tamaños y formas. 

Los nombres provienen del náhuatl y de otras lenguas originarias y designan las variedades de usos en las localidades en donde se fabrican, algunos se emplean para guardar productos del campo como las semillas, las tortillas, las frutas, las mazorcas y otros más, los mas grandes llamados pizcadores se utilizan para recoger la cosecha del maíz. 

Además, las artesanas como Icela y su mamá también confeccionan bolsas, monederos, figuras de animales y estuches.

Ñuu savi

Cuando viaja a su lugar de nacimiento, sabe que se traslada a un sitio completamente distinto a cualquier otro lugar que ella conozca y que de una u otra forma pertenece ahí porque conoce las costumbres y tradiciones que le dan sentido a su comunidad, sin embargo, debido a que no vive en el pueblo de forma permanente sus familiares y otros miembros del lugar los consideran un tanto ajenos a las problemáticas que día con día quienes si habitan la localidad deben resolver. 

Su perspectiva es diferente, ella considera que esas problemáticas son comunes a cualquier sitio en donde uno viva, aún cuando no sean idénticas las circunstancias. Esta reflexión nos muestra algunas de las claves para vivir en comunidad, en tanto estos lazos comunes requieren que cada uno participe en las decisiones para resolver las constantes y complejas circunstancias de quienes forman en conjunto una localidad; es así como la falta de servicios insta a las personas a organizarse para resolver sus necesidades y es a lo largo del tiempo que estos logros derivan en una vida con más beneficios para los habitantes.

Por ejemplo, cuando llegó a la localidad en la que actualmente vive ubicada en el Estado de México, de esto hace ya 40 años, no había alumbrado público, ni drenaje, ella recuerda que pasaba un vecino con un farol haciendo la labor de vigilancia y cantando de acuerdo a la usanza las horas del sereno, entonces coreaba: “son las 8 y sereno”. 

Esta era la forma en que desde la época colonial los vigilantes realizaban sus rondas, cabe indicar que este sitio también comparte una larga historia, la propia de un pueblo originario pues su origen data  del período preclásico de Teotihuacán e incluso los antiguos habitantes de Santo Domingo Ajoloapan fueron como ella, migrantes, ya que habitaban al sur de los lagos de la Cuenca del Valle de México y provenían de las tribus chichimeca, tepaneca y mixteca; posteriormente en el siglo XVI la orden de los Dominicos construyó la Iglesia que en el siglo XVII se reconstruyó.

Es así como después de un largo trayecto del Estado de México a Oaxaca, Icela se transporta a la región Mixteca por una carretera llena de curvas, llega muy temprano y experimenta el olor que combina la resina dulce, la vegetación y el humo, la niebla y el aroma a nube de la montaña; entonces el sonido del nombre en mixteco de su pueblo “Ñuu Savi: pueblo de la lluvia”, se adentra en sus recuerdos y puede experimentar caminar entre nubes y sentir el rocío de la mañana que despierta lentamente los sonidos de un manantial cristalino y puro.

Ñuu savi

El mixteco sigue siendo la lengua originaria que se habla en esta región, cada poblado tiene variantes y en cada caso la mayoría de los pobladores conservan el uso activo de su lengua.

Su mamá, es además muy hábil en el trueque, esta forma de intercambio data de la época prehispánica y se rige por usos y costumbres; consiste en canjear productos entre las personas. El mercado al que su madre acude cuando va de visita a su pueblo natal para vender sus canastas y otros productos de cultivo se encuentra a cuatro poblados de San Mateo Peñasco, justo en la cabecera municipal ubicada en Chalcatongo de Hidalgo, este tianguis se realiza los días jueves y ha sido reconocido como un evento ancestral porque se ha mantenido desde la época prehispánica en su forma originaria.

Este tipo de comercio ofrece una mirada a formas comunitarias de organización, a partir de permutar artículos y alimentos de manera justa, en tanto el valor de un producto equivale al valor del trabajo sin el afán de lucro o ganancia; su origen implica una perspectiva equitativa y solidaria que mantiene otras formas de ser y de habitar el mundo a partir de perspectivas ajenas al capital que nos enseñan también otras formas de vivir en comunidad.

Icela aprendió hace cuatro años el arte de la cestería, lo hizo por su cuenta aunque por mucho tiempo observó a su tía y después a su mamá al realizar cestas multicolores y bolsas de fibras naturales y sintéticas teñidas y cortadas ex profeso para esta antigua labor. 

Ella tenía la inquietud de aprender a tejer la palma sintética que es más durable y flexible, la memoria de muchas tejedoras se convirtió en obstinación por lograr que entre sus manos la primera cesta surgiera, pero fue a través del ensayo y del error que dominó el arte de la cestería, en ese sentido reconoce que guiar la hilatura en un tejido implica práctica y un aprendizaje personal.

Ñuu saviÑuu savi

Ahora cuenta con diseños propios y en sus bolsas cada combinación y trama es única, recuerda muchos patrones, inventa nuevas terminaciones y acabados; a ella a diferencia de su mamá le gustan más las combinaciones de dos colores. Su mamá mezcla muchos colores y sus cestas son muy diferentes de ahí que cada artesana tejedora produzca estilos diferentes que la distinguen.

Si quieres conocer otros productos confeccionados por Icela o adquirir alguno de ellos puedes contactar por WhatsApp 52 55 3532 1769. 

Además del gusto por compartir esta valiosa historia expreso mi gratitud a Icela por compartir conmigo su tiempo, memoria y experiencia de vida.

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