Delitos y Cine: Rueda de prensa de Le Cri des Gardes
Autores: Jorge Marco, Julio Beltrán y Pablo Gracia
Quedan ya tan solo unos pocos días hasta que el jurado del Festival Internacional de Cine de San Sebastián delibere acerca de los galardones que, en esta edición especialmente competitiva, premiarán las películas participantes de su sección oficial.
Entre las obras de las que consta esta sección específica del festival, destaca Le Cri des Gardes – El grito de los guardias –. Esta propuesta, de una de las cineastas más reconocidas, talentosas y veteranas de la nación francesa, nos sumerge en una realidad onírica y sucia para construir una interesante reflexión acerca de la herencia colonial, el remordimiento y el sacrificio.
Claire Denis, de 79 años, creció en diferentes colonias francesas africanas. Los abusos y maltratos que durante ese tiempo observó por parte de las despóticas autoridades, públicas y privadas, marcaría tempranamente los temas de sus inquietudes cinematográficas. Tras abandonar sus estudios en economía y graduarse en la IDHEC, ejerció como asistente de directores de la talla de Costa-Gavras o Jim Jarmusch. En 1988 lanzó su primer largometraje, Chocolat, donde ya abordaba su visión acerca del nefasto papel galo en el continente africano.
La película se ubica en una construcción industrial en África Occidental. Acaba de caer la noche sobre este polvoriento terreno. La luz eléctrica de las farolas y los focos de las torres de vigilancia aportan la única iluminación. Aunque la calma inicial no parece indicarlo, un hombre ha muerto en extrañas circunstancias hace apenas unas horas. El capataz de la obra –Matt Dillon –, deberá lidiar con un misterioso hombre –Isaach de Bankolé – que, desde el otro lado de la verja que separa el recinto del mundo exterior, asegura ser hermano del fallecido y amenaza con no abandonar el lugar hasta que no le sea entregado su cadáver. A su vez, esa misma noche recibe en la obra a la mujer con la que acaba de contraer matrimonio en Londres –Mia McKenna-Bruce –.

El día 21 de septiembre asistimos a la rueda de prensa en Zinemaldia. Allí Claire Denis, acompañada del resto del equipo, aclara que la idea del proyecto se remonta treinta años atrás, cuando conoció a Bernard-Marie Koltès y le prometió adaptar su obra de teatro Combat de nègre et de chiens, poco antes de que el dramaturgo francés muriera a causa del sida.
Entrando ya en los comentarios acerca del film, Denis destaca un elemento clave de la obra de teatro que debía trasladar a la pantalla: Las luces principales se apagaban y el decorado permanecía completamente oscuro, lo que permitía al personaje de Tom Blyth (que en la película interpreta a la mano derecha del capataz) buscar el cadáver del hermano. Esa luz terminó por convertirse un tema obsesivo, porque la valla era una protección, pero la luz de las farolas también. Esto obligaba a iluminar el edificio principal de forma diferente, al igual que la carretera, porque una vez se apagaban las luces no se podía hacer nada. Aquí Denis concluye, con cierta ironía, que incluso en el digital no se pueden hacer milagros.
Respecto al componente teatral de Le Cri des Gardes, la cineasta comentó que sí exigió más trabajo con los actores. Tom recordó que Denis no es una gran fan de los ensayos previos al rodaje, por lo que fueron conociendo a los personajes conforme se grababan las escenas, y por suerte él y su compañera de reparto se llevaron bien desde el principio. Así, cuando vio a Mia Mackenna-Bruce bajar del avión se produjo uno de los primeros encuentros reales entre ambos. Esto facilitó su proceso de trabajo en el sentido de que fue cronológico, y no tuvo que volver luego a escenas anteriores. A lo que Mia añadió con cierto humor que sintió verdadero miedo mientras Tom conducía el jeep como un loco, con todo el equipo dentro.

Por su parte, Isaach de Bankolé (que ya ha trabajado en otras tres ocasiones con Denis) comentó que su personaje no era muy complicado porque tenía un objetivo claro: recuperar el cuerpo de su hermano. Ningún tipo de negociación surte ningún efecto en él. Algo que está en relación con la propia obra de teatro. Su personaje no atiende a propuestas ni pactos. Su único propósito es ese, limpio y claro. Claire completó que los diálogos entre Matt e Isaach son como un muro y pretendieron construirlos ladrillo a ladrillo. En la película el capataz menciona que es “solo una cosita”, pero se está hablando de una muerte. Y esa era la potencia de la obra de teatro: el personaje de de Bankolé no quiere dinero ni nada parecido, solo el cuerpo. Algo que los colonos no pueden entender.

Los intérpretes agradecieron posteriormente a Denis por el método de rodaje en continuidad cronológica, ya que les permitió construir el personaje a medida que iba avanzando la película. Denis continuó este tema haciendo partícipe al asistente de dirección que estableció este tipo de planning, algo nada fácil dado que la mayoría de rodajes eran nocturnos. Esto implicó algunos cambios en el concepto de la valla, que en un principio iba a estar construida a trozos debido al fuerte viento del lugar. Pero al final se construyó entera, lo que obligaba a tener que cruzar por la puerta de la misma cada vez que se quería cambiar la posición de la cámara. Algo en apariencia anecdótico pero que, como añadió la directora, les obligó también a vivir la valla como elemento ineludible.

Para finalizar, Denis reflexionó sobre la dificultad de hablar de la violencia colonial, debido a que se ve como algo ya pasado pero que, sin embargo, construcciones como la que se ven en la película siguen existiendo. La presencia física, la cercanía y la distancia sería la razón de la película.
Valorando esta película como un acercamiento a sus primeras obras, la directora revela que no lo pensaba como un regreso a un lugar o un tiempo. Es una historia de dos días, nada más, en una obra real. Y rodaban de noche, cuando se iban los trabajadores. Así que podemos decir que era la realidad de hoy día.
Buscando un difícil equilibrio entre simbolismo y realidad social, Le Cri des Gardes se posiciona en los primeros puestos en esta carrera cinematográfica hacia la Concha de Oro.

