El cálido abrazo de Ensenada la cultura japonesa

Alejandra Ochoa y Adriana Cortés Smith**//

Baja California, desde tiempos inmemorables ha sido un estado que recibe y hospeda a personas de diferentes lugares de México y el mundo, por lo que con el paso de los años se ha convertido en una las regiones más multiculturales del país. Cada municipio del estado convive con culturas y costumbres extranjeras que han llegado a su localidad y Ensenada no ha sido la excepción. En este puerto conocido por su encanto costero, la diáspora japonesa sin duda alguna resalta de otras comunidades, ya que desde su llegada se ha empeñado realizar diversas actividades para que los ensenadenses conozcan y amen esta cultura ajena que permanece entre ellos.

Es 1940, cuando, debido a las situaciones precarias que Japón atravesaba, miles de inmigrantes llegaron a México, un promedio de 3,626 japoneses se estableció en Ensenada en búsqueda de nuevas oportunidades para salir adelante, marcando así un antes y después; ubicando una nueva cultura llena de riqueza, diversidad y excepcionalidad, transformando el municipio en un destinatario y hogar para esta cultura. 

La llegada de estos extranjeros marcó significativos cambios para Baja California y en general para el país, debido a que impactaron de manera positiva en todos los campos a los que se dedicaron, entre ellos la pesquería y la agricultura. 

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El crecimiento de la “Cenicienta del Pacífico”, con el arribo de los japoneses 

Una de las características principales de la gastronomía japonesa es que está compuesta principalmente por mariscos, por lo que muchos nativos que nacen en familias pesqueras se ven obligados a aprender las diversas maniobras que aplican en su país para la recolección de pescados. El puerto de Ensenada es el lugar perfecto para que comunidades como ésta se establezcan, pues viniendo de un lugar en donde destacan sus impresionantes habilidades de pesca, la llegada de los inmigrantes trajo consigo sus conocimientos y técnicas en la pesquería mexicana, compartiendo sus conocimientos con la gente local que se dedicaba a lo mismo, sin mencionar que gran parte de ellos eran buzos especializados en la captura de abulón, proceso que se desconocía en México; fue tan importante y grande el auge pesquero, que la población de inmigrantes japoneses antes de la segunda guerra mundial llegó a ser de hasta 300 personas.

Sin embargo, no solamente se dedicaron a la pesquería, pues había quienes ocuparon lugar en el campo de la agricultura; se establecieron en el Valle de Maneadero, sembrando productos como tomate, espárragos, ejote, calabaza y chiles pimiento y pasilla, parte de éstos siendo exportados a Estados Unidos, mientras que otros insumos permanecían en el país para su plena distribución.

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Japón directamente a tu plato: gastronomía auténticamente deliciosa 

Japoneses que hoy habitan Ensenada, como Kozo Tomihara, han encontrado en la “Cenicienta del Pacifico” el lugar idóneo para continuar con sus tradiciones, gracias a la riqueza que regala su ecosistema. Nacido en 1948, a la edad de 23 años, Kozo viajó a Estados Unidos con la finalidad de estudiar en Los Ángeles, donde, mientras cursaba la universidad entró a trabajar en un restaurante de sushi, en el cual estuvo por más de diez años, mismo en el que se enamoró de la cocina y conoció a su actual esposa con la que ha estado por más de 40 años. Tiempo más tarde regresó a su país junto con su pareja mexicana, donde permanecieron tres años viviendo. Dadas las circunstancias por las que atravesaban, tomaron la decisión en conjunto de regresar a Estados Unidos, para después trasladarse a México; Tomihara relata que Ensenada le pareció el mejor lugar para instalarse, ya que, al ser un puerto en el que abundan los mariscos, podría seguir manteniendo la gastronomía que tanto amaba de su país. Al momento de llegar quedó fascinado del hermoso puerto tan sereno con el que se encontró, se incorporó a la población rápidamente y después de algunos años decidió fundar su propio restaurante de auténticos platillos asiáticos.

Maristaco Japonés” fue el nombre con el que decidió bautizar su restaurante tras su inauguración en 2008; con una trayectoria de 15 años expresa la felicidad que le genera el buen recibimiento que su negocio ha tenido por parte del público ensenadense, puesto que sus clientes siempre vuelven por el auténtico sabor japonés con el que él mismo prepara cada platillo. 

La intensidad con la que ha resaltado la cultura japonesa en los años recientes es impresionante, manteniendo una buena aceptación por parte de los bajacalifornianos ha sobresalido más que otras sociedades, contando con eventos, convenciones, restaurantes, reuniones y tiendas completamente orientadas a esta cultura. Hoy en día el puerto está lleno de ciudadanos amantes de Japón, interesados en conocer más sobre este país, y es enriquecedor que la misma comunidad japonesa esté dispuesta a hacerse notar y disfrutar de las conexiones existentes entre nosotros.

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La casa de las familias japonesas: Asociación Japonesa de Ensenada

Una estrategia general que utilizaron los japoneses fue mantenerse unidos, los que procuraron más la organización en grupos, por la naturaleza de su trabajo, tanto para elegir dónde vivir, como para realizar sus labores, fueron los agricultores y los pescadores. 

Con intenciones de ayudarse mutuamente y apoyar a los de “reciente arribo”, los agricultores de la zona de Maneadero fundaron en 1925 la Asociación Japonesa de Ensenada, en la que poco a poco se fueron integrando el resto de los inmigrantes; lo que surgió como una organización civil para que los japoneses y sus descendientes pudieran apoyarse tanto económica como moralmente, y  se convirtió hoy en día en una asociación abierta no solo para familias japonesas sino que también para todo público; ofreciendo clases de japonés y apoyo en eventos a la ciudadanía como en “La Suma de Culturas – Ensenada de Todos».

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El objetivo principal de esta asociación siempre ha sido el mismo, sin embargo con el paso del tiempo se han planteado a su desarrollo otras finalidades, como seguir manteniendo la cultura japonesa en Ensenada, ahora principalmente dándole un enfoque a los ensenadenses, invitándoles a conocer la cultura mediante eventos que ellos mismos organizan; uno de ellos realizado los días 3, 4 y 5 de noviembre del presente año, en el Centro Estatal de las Artes (CEART) llamado “Noviembre cultural de Japón en Ensenada: Obon Matsuri”, que se llevó a cabo con gozo y alegría, en el que participaron más de quince familias japonesas contribuyendo a la venta de comida tradicional, exposiciones de grabado tradicional, proyecciones de películas y demostraciones artísticamente dinámicas. Dicho evento realizado por segundo año consecutivo, el primero fue realizado en el Museo Histórico Regional de Ensenada, sin embargo cabe recalcar que este año asistieron casi cuatro veces más personas que el anterior, entre ellos niños, adolescentes y adultos de todas las edades, muchos de ellos portando sus kimonos o cosplays de su personaje japonés favorito.

Con esto y más se demuestra el gran amor que los bajacalifornianos han adquirido por la cultura que después de tantos años sigue prevaleciendo mejor que nunca en Ensenada. Apreciar la diversidad cultural y reconocer la riqueza que aporta cada sociedad unifica fronteras y aporta al mosaico global; ambas culturas ofrecen lecciones sobre la creatividad y la importancia de preservar y celebrar nuestras raíces, así como también comparten un profundo arraigo en sus tradiciones y un fuerte sentido de identidad. Dichos extranjeros nos han revelado fascinantes contrastes y similitudes, destacando la riqueza y diversidad que caracteriza a ambas sociedades; Japón se  ha integrado de una manera complementaria con nuestro país, abriéndonos puertas a nuevas experiencias de conocer su comida, entretenimiento, tradiciones y costumbres, formando hipotéticamente un puente entre dos países de una manera única y enriquecedora, haciendo así de México un país multicultural, vibrante y lleno de matices, atractivo para turistas y nuevas sociedades. Apreciar la diversidad cultural y reconocer la riqueza que aporta cada sociedad unifica fronteras y aporta al mosaico global; ofrecen lecciones sobre la creatividad y la importancia de preservar y celebrar nuestras raíces, así como también comparten un profundo arraigo en sus tradiciones y un fuerte sentido de identidad.

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*Este reportaje, surgió de la materia de Fundamentos de Periodismo, impartida por Fernando Domínguez Pozos, colaborador de Zero grados, con la Columna “Desde el Otro México”

**Estudiantes de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, de la Facultad de Ciencias Administrativas y Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California

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