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Desde el Otro México:10 de mayo

Por Fernando Domínguez Pozos//

El 10 de mayo en México se celebra el Día de las Madres. Por lo tanto, cada año en las ciudades que conforman esta nación se producen grandes concentraciones de personas en restaurantes, plazas, centros comerciales, cafeterías y demás espacios públicos, donde, reunidos todos, se preparan para celebrar y apapachar a la figura central de las familias mexicanas, la mamá. Y es que sólo una madre puede evocar tal cariño por el que incluso hay quienes ese día, deciden tomar aviones, autobuses o automóviles propios para manejar por horas o transbordar en distintas ciudades, para esta fecha en particular, llegar y darle un fuerte abrazo al ser que no sólo nos dio vida, sino que nos ha mostrado el sentido de vivir y del amor incondicional. 

En este 2024, la Feria Internacional del Libro Universitario (FILU), de la Universidad Veracruzana calendarizó el inicio de sus actividades en un viernes 10 de mayo, tal vez con la intención de sumarse a la celebración de una fecha tan singular para las y los mexicanos, en este caso, para veracruzanos y foráneos que durante diez días se reunieron en distintos espacios de la propia feria para presentar, dialogar, reflexionar, reír, llorar, emocionarse y recordar las bondades del libro (impreso y/o digital) al ritmo de la música de orquestas (populares y sinfónicas), enmarcados por una de las olas de calor más fuertes de las últimas décadas en prácticamente la totalidad del país. A las 17:00 horas en punto, de acuerdo con el Programa General de la FILU 2024, se inauguró la que se considera la trigésima edición de una fiesta del libro que comenzó con la participación de 27 casas editoriales, en el lejano 1994, y que en este año contó con poco más de 400 casas y sellos editoriales que exhibieron en los distintos pasillos ubicados en la denominada Casa del Lago, en la Zona Centro de la capital veracruzana. 

Stand UABC_ (1)
Stand UABC en la Feria Internacional del Libro Universitario

Al tiempo que la FILU se inauguraba, un pasajero realizaba el abordaje de un avión en el Aeropuerto Abelardo Rodríguez, de la ciudad de Tijuana, listo para comenzar un viaje de un promedio de tres y media que conecta a la ciudad fronteriza con el Puerto de Veracruz. A las 20:00 horas de la zona centro del país, la Orquesta Sinfónica de Xalapa daba el Concierto Inaugural, dedicado en esta ocasión a cuatro países invitados: Chile, Argentina, Uruguay y España; mientras la fiesta había comenzado en la Atenas Veracruzana, el avión que había partido con los aires fríos de la costa del Pacífico, sobrevolado al unísono de la aurora boreal, por fin aterrizaba, no sin antes atravesar las corrientes cálidas del Atlántico, escuchando a los lejos el tintineo de los vasos que demandan un café lechero (café con leche) del Tradicional Café de la Parroquia. 

CAFÉ PARROQUIA (1)

Con temperaturas máximas de hasta 35 grados, la sensación en tierras veracruzanas durante la FILU era cálida, tanto por la temperatura ambiente como por la temperatura de la sociedad. Más allá de estar inmersos en un proceso electoral federal y estatal, en una entidad donde se desayuna, come y cena política por tan sólo diez días, lo más importante fueron las cosas -aparentemente- menos importantes. Autores, editores, libreros, intelectuales, primeros lectores, familias, músicos, artistas, grafiteros, teatreros y miembros de la comunidad universitaria festejaron en su casa la belleza de caminar por pasillos donde los nombres de universidades públicas y privadas del país, casas editoriales y librerías locales, presentaban a visitantes títulos y novedades editoriales para todos quienes ingresaban en búsqueda de nada, y salían con el hallazgo del todo. 

Los días dos, tres y cuatro de la FILU se desarrollaron al ritmo esperado, con voces diversas y autores ilusionados de presentar sus obras, tal como la develación de un hijo, que ha sido procreado en conjunto a editores y dictaminadores que acompañaron el producto que hoy se presenta para la crítica. Mientras tanto, aquel pasajero que había despegado de las pocas tierras donde aún la ola de calor no ha podido ingresar, ya recorre pasillos y observa las tierras que eran conocidas pero ahora son parte de un panorama que representa novedad, reconoce algunos rostros y se sorprende del cambio de temperatura de un lugar que recuerda con viento, colores verdes y lluvias torrenciales que parecían aplaudir el comienzo de la fiesta editorial más grande del sureste.

AVIÓN_ (1)

En el quinto día de actividades editoriales, el pasajero del asiento 1D, del vuelo Tijuana-Veracruz tuvo la oportunidad de presentar el resultado de más de una década de trabajo. Junto a él, dos colegas del norte, ahora avecindados en tierras del sur, presentan la obra que han conocido desde sus orígenes, incluso de unos más remotos de los que el propio autor recordaba. En la tercera fila de espectadores y asistentes a la presentación de ese pasajero se encontraba su madre, quien por primera vez escuchaba lo que ese autor añoraba desde hace tiempo. Junto a ella, está el hombre con quien conformó la familia que dio el origen de lo que hoy se llevaba a cabo. Este pasajero realizó la etapa de creación del texto en las tierras donde hoy se presentaba; sin embargo, tuvo que migrar a un espacio alejado de lo conocido, para encontrar sus palabras finales, darle forma a este documento y poder presentarlo en punto de las 19:00 horas, en el marco de una ciudad reconocida por sus noches de luna.  

Los rostros e imágenes que en esta edición enmarcaban los pasillos, ingresos y distintos escenarios de la FILU solían destacarse por la presencia de un hombre que cargaba un maletín. Esa imagen se repitió día tras día, hasta que el pasajero tomó de nuevo su propia maleta y enfiló a un camino de regreso al aeropuerto que lo vio partir un 10 de mayo; sin embargo, en esta ocasión el retorno era más gratificante, ya que el viaje y el trayecto había logrado su objetivo: darle un abrazo a su madre el 10 de mayo. El libro, la presentación y los acompañantes sólo fueron la cereza del pastel que compartieron el día de las madres. 


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