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El entrenador de formación no descansa nunca

Pablo Arbüés Villanúa //

Se escuchan risas y gritos de pequeños deportistas en cada centro escolar por el que paso. Me cruzo con varios niños de la mano de sus padres. Todos vestidos con la equipación de su club. No hay madrugón ni frío que merme su ánimo. Y el de sus entrenadores, tampoco. 

Son las 9.00 de la mañana de un sábado y entro por la puerta del Colegio Buen Pastor, en el barrio de Torrero. Ahí veo a Ángel, un joven de 23 años que lleva ya 7 años entrenando a baloncesto en equipos de formación. Da las últimas instrucciones a sus jugadores antes de comenzar el partido:  

– ¡Salimos concentrados, con energía y, lo más importante de todo, con una sonrisa en la cara y ganas de disfrutar, chicos! Los que os quedáis en el banquillo poneos el abrigo y usad las mantas que os he traído. 

Porque ser entrenador de grupos así va más allá de lo deportivo.

¿Qué es un entrenador de formación?

desde los 5 años hasta que terminan su etapa de juveniles con 18. Una labor de relevancia que no siempre es todo lo agradecida que debería.

En el caso del baloncesto, existen cuatro niveles de cursos de entrenador. Los tres primeros son gestionados e impartidos por la federación de cada comunidad autónoma, y su precio oscila entre los 250 y 300 euros. El nivel 0 permite entrenar hasta la categoría benjamín (8 y 9 años). El nivel I te acredita para ser entrenador hasta cadetes (16 años), mientras el nivel II es necesario para entrenar desde júnior (17 y 18 años) hasta Liga EBA (la cuarta categoría del baloncesto español). Todos ellos cuentan con una fase online y una semana intensiva de carácter presencial en la que se mezcla teoría con práctica. 

El curso superior es de ámbito nacional. Con un coste que ronda los 1000 euros, permite llevar equipos profesionales. También combina un periodo a distancia, que dura unos seis meses, con 10 días presenciales celebrados en Zaragoza, en los que las clases las imparten algunos de los mejores entrenadores de España.

Hablamos de un trabajo de responsabilidad, que hay que gestionar de manera correcta para que las familias confíen en ti no solo para entrenar a sus hijos, sino también para inculcarles los valores adecuados. Sin embargo, no existe apenas legislación que regule esta profesión. Basta con uno de los títulos de entrenador y un certificado negativo de delitos sexuales para poder ejercer. En el ámbito salarial, los clubes no tienen la obligación de dar de alta en la seguridad social a sus entrenadores. Por esta razón, este sector es una de las fuentes de economía sumergida más importantes en este país.

Ángel saluda a los jugadores del equipo rival después del partido. Fuente: Pablo Arbués

Nos interrumpe un chico de 11 años moreno, delgado y sin aliento después del esfuerzo:

– ¡Ángel! ¿Cuántos puntos he metido?

-La verdad que no tengo ni idea. ¡Qué más da! ¿Te lo has pasado bien?

-¡Sí, claro!

-¡Pues eso es lo que importa!

El pequeño se despide con una sonrisa de oreja a oreja. Se marcha acompañado de su madre. 

-Lo que más me gusta es ver como tienen esa ilusión por jugar al baloncesto. Como entrenador, no hay nada que llene más que lograr que los niños estén deseando jugar y que para ellos sea su prioridad.

La relación con las familias

Sin salir de Torrero, llego al Stadium Venecia. Allí me encuentro con Carmelo, entrenador de baloncesto desde hace 25 años. A día de hoy, lleva un grupo de chicas de 15 años y coordina los equipos de categoría escolar de su club. Dialoga con la madre de una de sus jugadoras:

-Carmelo, ¿A qué hora empezará el partido?

-En principio, a las 11.30h. Pero el de delante va con un poco de retraso, así que igual comenzamos un cuarto de hora más tarde.

Estas situaciones se repiten a diario en el mundo del entrenador de formación, y son uno de los pilares para que la temporada vaya bien: “La relación con los padres es importantísima. Ambos deben querer lo mismo para la jugadora, aunque no siempre estarán de acuerdo porque los puntos de vista pueden ser muy distintos. Desde las dos partes hay que esforzarse para que la relación sea correcta y fluida, algo que generalmente se consigue, pero no siempre es fácil”, asegura Carmelo. 

Otro dilema que se da curso tras curso en todos los clubes es el de los salarios que los formadores perciben: “El foco del problema está en que la remuneración a los entrenadores es baja. No se tiene en cuenta la responsabilidad de estar con menores y que no sólo se invierte el tiempo en los entrenamientos, sino también en planificación, preparación de material, desplazamientos, etc. Es difícil que económicamente compense este trabajo, es algo que se hace por amor al arte”, defiende.

El mundo del coordinador

Es por la tarde. Empieza a anochecer. Me ubico en el C.D. San Gregorio Arrabal. Es tarde de fútbol en La Azucarera y se percibe en el ambiente. La pasión con la que las familias viven este deporte adquiere otra dimensión.

El bar del club está lleno de niños, padres y abuelos. Las gradas del campo también lucen repletas de gente que anima a sus chicos. No cabe un alfiler. Me asomo y veo gesticular a David, de 21 años. Me sorprende la poca diferencia de edad con sus jugadores. Pregunto a un hombre de mediana edad que pasa a mi lado:

-Perdona, ¿De qué categoría son estos chicos?

-Este es el Juvenil B. 

-¿17 y 18 años?

-Eso es. Aunque la mayoría son de primer año.

Sin salir de mi asombro, interviene una mujer: “¡Y desde esta temporada también es coordinador del club!”. En ese momento, el árbitro indica el final del partido. Bajo al césped. Tengo que hablar con David.

“Con independencia de si llevas un grupo alevín, infantil, cadete o, como es mi caso, juvenil, hay que ser consciente de que tu trabajo influye más allá del fútbol. Te conviertes en una referencia para los chavales: deben verte como una fuente de ayuda a la que recurrir cuando tienen algún problema de la índole que sea”, comenta David. 

Suena su teléfono. Se disculpa. Atiende la llamada. 

-Perdona… Cosas de la coordinación.

-Y ese tema, ¿cómo lo llevas?

-Muy estresado. La gente no se hace a la idea de la de curro diario que hay detrás. 

No es habitual encontrarse con una persona de tan corta edad que ocupa un cargo de tal importancia. Los coordinadores suelen contar con una trayectoria dilatada. Pero David es una rara avis en este mundillo.

“No necesitas ninguna formación especial para ser coordinador. Lo único que hace falta es currar sin descanso y tener la suerte de compartir organización con gente que confíe en ti sin mirar el DNI. Soy un privilegiado en ese sentido”, reconoce. 

entrenador
David dialoga con sus ayudantes en el descanso del partido. Fuente: Pablo Arbués

 

Coordinar requiere de una capacidad muy grande para desenvolverse en ámbitos diferentes. En la campaña 2023/24, el San Gregorio cuenta con hasta 15 equipos de diversas categorías. Todos con más de 15 jugadores en sus filas. 

“La de burocracia que hay que hacer con las inscripciones de los niños en agosto es enorme. Si a eso le sumas la cantidad de asuntos a gestionar con otros clubes, cuadrar las horas de los partidos cada fin de semana, organizar actividades, atender dudas o quejas de las familias… Si quieres que todo funcione bien, tienes que entregarte por completo. Pero después merece la pena”, comenta.

Le vuelven a llamar al móvil. Son las 21.30h. Ni la noche de un sábado se desconecta de una labor como esta. Me despido de David. Se queda al teléfono. La gente se marcha al grito de “hasta luego”. A la mañana siguiente vuelven a disputarse casi una decena de partidos. El deporte base no descansa nunca.

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