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El género “spicy” que ha revolucionado las redes sociales

Autora: Patricia Álvarez Zárate (@maybetoniight)

“Que solamente me quiera para él… Nada de ir con mis padres, de ir con mis amigos. No, no, no. En plan: tú conmigo, te tengo que tener vigilada”. Esto es lo que Alicia (@byhermoss) decía en su propuesta del trend viral “escuchamos pero no juzgamos” en Tiktok. El video se inundó de cientos de miles de comentarios criticando esas palabras. Alicia borró el video y días después reapareció en sus redes para echar balones fuera: Según ella, su video llegó a NPCs, ninis, boomers quienes, opina, no leen libros y esto desató la polémica de nuevo.

El dark romance es un subgénero literario del romance-erótico en el que se exploran los límites más extremos del amor, la pasión y en algunos casos, de la violencia. Estas novelas las protagonizan personajes atormentados, con pasados oscuros y cicatrices emocionales que suelen establecer relaciones intensas y conflictivas con personajes igual de inestables en entornos oscuros. Muchos de los libros de este subgénero tratan temas como la obsesión, la posesión, el peligro…

Dentro del mismo género hay mucha variedad y niveles de “intensidad”. La casa del libro recomienda en su página web “elegir el más adecuado para tu edad”. La editorial Siren Books también avisa: “Muchas de estas novelas de romance tratan algunos temas muy oscuros y no son para todos los lectores, recomendamos leer los avisos de contenido antes de proceder a la lectura.” El hashtag darkromance cuenta con más de 3 millones y medio de publicaciones en Tiktok, consiguiendo colarse en las secciones de “13-15 años” y “juvenil” de las librerías más populares de nuestro país.

Por lo general, el protagonista masculino se nos presenta como un personaje “moralmente gris” que sobrepasa de muchas maneras los límites que la protagonista femenina impone. “Lloro mientras me sujeta con más fuerza. ‘No llores, te acostumbrarás’, me susurra. Sé que debería odiarlo, pero algo dentro de mí se enciende.” (Hauting Adeline).  “Me dice que no tengo opción, que mi cuerpo es suyo. No quiero esto, pero cuando termina, me abraza y me dice que lo hizo porque me ama” (Sicko).  Estos dos fragmentos pertenecen a libros superventas del género. Estas narrativas, aunque extremas, se han vuelto cada vez más comunes. En redes sociales, su contenido explícito las hace virales ya que muchos lo encuentran adictivo e incluso deseable. Una búsqueda rápida en google sobre Haunting Adelaide demuestra una falta de conciencia y responsabilidad considerable: clasifica este libro como “novela rosa” o “literatura juvenil y erótica”. Sin embargo, la misma autora deja una nota al comienzo del libro donde advierte: “se describen situaciones delicadas que pueden provocar malestar, como consentimiento no consensuado, violencia gráfica, trata de personas y niños, acoso…”.  No es común encontrarse con advertencias en estos libros, cuando las hay podemos suponer que entre sus páginas hay un alto contenido explícito y dañino que acabará en manos de adolescentes que pueden llegar a naturalizar las actitudes abusivas y violentas. Son muchísimos los videos en internet en el que las lectoras fantasean con los protagonistas masculinos, como hacía Alicia en su video viral.

La romantización de la violencia sexual se ha vuelto famosa en redes

El dark romance ha generado una brecha en la comunidad booktoker –creadores de contenido literario en Tiktok–  entre aquellos que opinan que blanquear la violencia sexual hacia la mujer no debería permitirse y los que remarcan que solo se trata de ficción. Los del primer grupo dicen que hablar del abuso y clasificarlo como romántico debería cancelarse. También consideran que la difusión de contenido relacionado con estos libros ensucia la imagen de toda la comunidad. Los otros, argumentan que no supone un peligro siempre que uno sea consciente del componente ficticio, igual que hay historias de novela negra en las que se escribe sobre violencia y películas donde el protagonista además de ser un asesino es deseado por todos, debería respetarse el dark romance como una forma más de entretenimiento dentro de la industria. La misma Byhermoss decía en el podcast “La Influencia”: “Estamos luchando contra el maltrato y no estuvo bien que yo subiera este tipo de video. Eran gustos culposos de la lectura, de un género de libro que es dark romance. Igual que te gusta el villano de la película de vengadores. Si me pasa eso en la vida real yo lo denuncio.”

Cristina Romero (@criis_tedder__), escritora, filóloga, profesora y bookstagramer de romance y fantasía recuerda las sagas de su juventud: “Cuando tienes 14 años y lees historias de ese tipo, no te planteas que se trata de historias tóxicas, simplemente las lees y sigues avanzando en el género porque tiene algo que te engancha y te anima a continuar”. Las lectoras que ahora tienen entre 25 y 30 años crecieron leyendo historias como Crepúsculo y Pídeme lo que quieras, donde aun sin poder clasificarlas dentro del dark romance, tratan temas muy similares en entornos oscuros y con relaciones poco sanas. El fenómeno era similar, pero hemos añadido en los últimos 10 años el factor redes sociales, generando un debate inevitable y a gran escala sobre la moralidad dudosa de estas lecturas.

Distinguir la realidad de la ficción resulta fácil cuando estamos viendo en el cine a Tom Cruise en su décima entrega de Misión Imposible donde su arco narrativo consiste en matar a todos los que le han puesto un dedo encima a su amante. Pero cuando se trata de las mujeres – la mayoría del público dark romance es femenino– siempre encontramos una forma de demonizar sus hobbies y clasificar estas lecturas de macabras y “para locas”. La literatura, igual que otras formas de entretenimiento, sirve para explorar mundos desconocidos, leer sobre personajes con los que puedes o no empatizar y vivir historias que en la vida real te resultan aterradoras. Muchos de los libros que ocupan las estanterías de “los más vendidos” perpetran relatos con altos niveles de misoginia y violencia pero nadie juzga a un lector de novela negra policial. 

“Spice” sin límites

El fanatismo por la carga sexual en estos libros es tan grande que, al recomendarlos, muchos creadores de contenido sienten la necesidad de incluir su ‘nivel de spice’, reduciendo así la trama a sus escenas eróticas.. Esta polémica rodeó al anuncio de la publicación de “Wings of starlight” de Alison Saft. Este libro narra la historia de amor entre dos personajes de la película infantil de Disney Campanilla y el Secreto de las Hadas. La expectación entre la Generación Z fue enorme, y en redes sociales se publicaron numerosas teorías sobre la trama. Sin embargo, una de las preguntas más recurrentes era si el libro tendría ‘spice’, evidenciando la obsesión por este tipo de contenido. De hecho, la clasificación de novelas según su carga erótica ha llegado a tal extremo que, en algunas plataformas de lectura, se han creado sistemas de puntuación basados exclusivamente en su nivel de escenas sexuales.

El dark romance nació para quedarse y el debate sobre su legitimidad también. Mientras algunos lo defienden como una forma más de entretenimiento, otros advierten sobre los riesgos de romantizar la violencia y el abuso.  La clave, más allá de la censura o la cancelación, está en la responsabilidad: tanto de los creadores de contenido al difundirlo, como de las editoriales al clasificarlo y, sobre todo, de los lectores al consumirlo con criterio. La ficción puede explorar los temas más oscuros y las fantasías más extravagantes, pero no debería nublar nuestra percepción de la realidad.

 

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