Felisa Ferraz, la fénix de la ceniza verde

Alba Ortubia//

La docente zaragozana ha creado Pirineo Literario, un proyecto innovador que señala las rutas literarias presentes a lo largo y ancho de las montañas altoaragonesas.

“Caminante son tus huellas / el camino y nada más”. Felisa Ferraz se ha ganado a pulso la licencia de citar a Machado. Sus pisadas han lacrado la cordillera pirenaica desde su niñez y a través de la lectura ha contemplado los paisajes a los que sus pasos aún no la han llevado. Hace cinco años decidió plasmar sus andaduras en Pirineo Literario, un proyecto que aúna sus dos pasiones, los libros y el monte, y que reúne tanto a letraheridos como a montañeros. 

Felisa nació en 1967 en Zaragoza, aunque siempre escapaba a la montaña cuando la urbe le abrumaba. La familia de su padre, oriunda de Benasque, le enseñó a encontrar en la naturaleza un remanso de paz desde su niñez. Sin embargo, su otro refugio predilecto no se encontraba en las grutas de los tresmiles sino entre los renglones de una novela. Quizá también por herencia paterna, pues entre sus parientes abundaban los profesores de lengua y literatura. Felisa siguió la tradición familiar docente y estudió filología hispánica. 

Tras tres décadas dedicadas a la enseñanza, empezó a sentir el reconcomer de las nuevas ideas. Confiesa que siempre le ha dado terror “la creencia de que la vida estaba hecha”. Colegio, universidad, trabajo, maternidad: Felisa quiso convertir su camino en algo más que una sucesión ineludible de etapas vitales. Para ello, rescató un proyecto que planeaba concretar tras su jubilación al darse cuenta de que, ante la incertidumbre del mañana, conviene luchar por los sueños del hoy. Pidió una excedencia por estudios en el trabajo y empezó un posgrado de filología hispánica mientras se embarcaba en la aventura de abrir una librería en Benasque. 

El Estudiet diside de los negocios típicos del pueblo, abarrotado de bares y comercios dedicados al esquí y los deportes de montaña. Pero también se diferencia de los establecimientos de su mismo gremio. Construida en lo que un día fueron unas cuadras, incita al galopar libre de la imaginación. Felisa la define como una librería sui generis porque abre sus puertas solo cuando su propietaria se encuentra en Benasque. Además, predomina su carácter de espacio cultural desde que colabora con la biblioteca municipal y la asociación Guayente. Con el tiempo, surgieron un club de lectura, tertulias, presentaciones de libros…

Felisa
El Estudiet
Doctora en literatura pirenaica

Unos cuantos giros de la vida más tarde, el camino de Felisa se orientó hacia la comunicación educativa, tema sobre el que quiso realizar un doctorado. Se define, con acierto, como “adicta a la formación”. Al comienzo de esta nueva etapa, se dirigió al departamento de información y documentación de la Universidad de Zaragoza, donde conoció a Carmen Agustín. La documentalista hizo gala de su destreza indagatoria y en su primera conversación no tardó en darse cuenta de que la literatura acaparaba el corazón y la experiencia profesional de su interlocutora.

En aquel encuentro inicial comenzaron a trazarse los mimbres de lo que terminaría siendo su tesis doctoral, un estudio de las rutas literarias del Pirineo como forma de animación a la lectura. Pero el ensayo que recoge su investigación, Del Pirineo la ceniza verde. Un viaje literario por la montaña de mar a mar, también es una iniciativa de difusión del patrimonio literario y desarrollo del territorio, que con estas prácticas culturales puede plantear un turismo alternativo.

El nacimiento de Pirineo Literario

Con las llaves de la librería en mano y la tesis terminada bajo el brazo, el siguiente paso para la mente inquieta de Felisa era buscar una aplicación práctica a los conocimientos que sus proyectos le habían brindado. Su investigación censó, tipificó y localizó las rutas literarias del Pirineo. Tras patearse la cordillera del Cantábrico al Mediterráneo, recopiló quince experiencias de lectura que clasificó como rutas, destinos y paisajes.

Dado el carácter dinámico de las indagaciones de Felisa, la idea de Pirineo Literario ya rondaba sus pensamientos cuando aún estaba redactando la tesis. Además, formaba parte de la junta directiva de la asociación Guayente, una organización que promueve proyectos culturales en el Valle de Benasque. Con su apoyo, pudo empezar a desarrollar su iniciativa nada más defender la tesis en 2018. También contó con otras ayudas del Centro para el Desarrollo  de Sobrarbe y Ribagorza, y ESNEPI, la Escuela de negocios del Pirineo.

Así nació Pirineo Literario, una plataforma que aglutina a autores e iniciativas en torno a la literatura pirenaica. De esta manera, ningún proyecto corre el riesgo de caer en el olvido por culpa de una publicidad desacertada. Felisa propone una red que conecta las propuestas literarias de la cordillera nortearagonesa con los visitantes interesados en la lectura. 

En Pirineo Literario conviven la tradición y la tecnología. El modelo digital se materializó mediante cartografías lectoras, un mapa en el que toda la información consultada por el usuario está interconectada. La web, diseñada por Barbitania, permite establecer estas conexiones a través de un relato alrededor del mapa del Pirineo, en el que el internauta puede moverse con soltura. 

Aunque la página web es el escaparate de su proyecto, Felisa no descuida el poder de la red analógica. Por este motivo, organizaron dos encuentros, uno en Aínsa y otro en Benasque, para darse a conocer y poner en contacto a todo tipo de personas vinculadas a las letras, desde el público general hasta profesionales de la cultura. 

Andar y leer, leer y andar

“Hay mucho montañero lector. La montaña se presta para el silencio, la reflexión y la meditación”, asegura Felisa. La relación entre las letras y el Pirineo ha sido explotada por autores de todas las épocas. Desde los relatos orales, la cordillera pirenaica se erigió como un escenario e inspiración idílica para los fabuladores de historias. El Pirineo también encandiló a escritores ilustrados y románticos, y esta fascinación permaneció intacta un par de siglos para seducir a Juan Ramón Jiménez, Julio Llamazares, Carmen Martín Burgos o Luz Gabás. Ante un panorama libresco tan variado, Pirineo Literario se centra en los autores del siglo XX para dar a la literatura una mirada contemporánea.

El Estudiet
Nuevos retos

Tras cinco años de recorrido y una gran acogida, Pirineo Literario no se conforma. Aunque empezaron cubriendo la actividad literaria de Sobrarbe y Ribagorza, el sueño de su creadora es abarcar todo el trazado pirenaico, del Cantábrico al Mediterráneo. Felisa entiende el Pirineo como un todo geocultural, y tanto en la parte aragonesa, como en la vasco-navarra o en la catalana existen numerosas iniciativas relacionadas con la lectura. 

Sin embargo, estos proyectos que empiezan de manera casi idealista son en ocasiones desconocidos por los habitantes de su propia región. Mejorar la promoción de los eventos culturales es el segundo desafío de Pirineo Literario, pero siempre teniendo en cuenta los condicionantes rurales. En un pueblo lo natural es que los asistentes sean escasos, porque los vecinos también lo son. A pesar de que en un contexto rural no se puede esperar un público multitudinario, parece inadmisible que las iniciativas culturales fracasen por la carencia de publicidad.

El último objetivo de Pirineo Literario es trasladar los contenidos de la web a una aplicación que no necesite internet, ya que la falta de conexión característica de la montaña puede ser un inconveniente para aquellos que sigan una ruta literaria. 

A pesar de que tantos agoreros hayan vaticinado la debacle del libro ante el auge de Internet, Felisa rechaza los augurios derrotistas y prefiere aprovecharse de sus ventajas: “Simplemente ha cambiado el medio: antes las tradiciones se difundían alrededor de la hoguera, actualmente el fuego es la red. Mantener las costumbres es una riqueza, pero la tradición del futuro la estamos construyendo ahora”.

Si la tradición no es adorar las cenizas sino transmitir el fuego, Pirineo Literario aviva la llama de la curiosidad en lectores y viajeros. El Pirineo no solo es el istmo entre dos países, sino entre lo analógico y la vanguardia: el fuego y las ascuas. Felisa se convierte en un fénix nacido de la ceniza verde y la lluvia amarilla. Aunque su historia, un cuento de inconformismo, paciencia y cierta rebeldía podría competir con las obras de Góngora o Llamazares. 


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