Raúl de Jesús, creador de Paturros: “La unión del traje regional con el patito de goma funciona”

Jesús Ángel Polo Fernández //

Aunque no era su juguete favorito cuando era niño, los patitos de goma se han convertido en el trabajo de Raúl de Jesús (Zaragoza, 1977). Apasionado también por la ciudad que le vio nacer, quiere que sea conocida gracias a una interesante web turística, ZaragozaGo, de la que es responsable.

El padre de los Paturros –patitos de goma vestidos de baturros– apuesta por ellos como uno de los souvenir referencia de Aragón: “Es algo que a todo el mundo le recuerda a su infancia. A todos nos parece algo divertido, nos saca una sonrisa”, asegura.

Cuando era pequeño, Raúl de Jesús quería ser astronauta. Aunque confiesa que el de los astros es un mundo que le apasiona, no es a lo que se dedica ahora: “Estoy muy enganchado al tema del espacio, sigo a la NASA y a empresas aeronáuticas. Pero, evidentemente, no soy astronauta”. 

Raúl no es astronauta pero vende patitos de goma customizados precisamente de eso. Pero también de: futbolista, flamenca, enfermera, Superman, Mona Lisa y hasta de la mismísima Madonna. Así, hasta un total de 900 modelos que pueden encontrarse en su tienda, ubicada en la céntrica calle Don Jaime

Paturros

Fue allá por 2018 cuando la corriente de los patitos llegó a su mente: “Yo veía que en diferentes ciudades de Europa había patitos representativos de ellas”. En ese momento, Raúl estaba desarrollando su otro negocio, ZaragozaGo (https://www.zaragozago.com), una página web de información turística. Fue entonces cuando pensó que ambos proyectos podían complementarse: “Se me ocurrió crear patitos de goma baturros como un souvenir que, además, también podría llegar a la gente de aquí. Me parecía algo diferente y empecé a investigar… Todo comenzó así: medio broma, medio en serio… y, al final, me lancé”. 

Desde ese momento, el de Zaragoza se puso manos a la obra: “Empecé a investigar la normativa porque, aunque no se usan como tal, no dejan de ser juguetes. Busqué fabricantes, hice diseños, encargué la producción…”. 

Un año más tarde, en octubre de 2019, los Paturros comenzaron su travesía. En aquel momento, solo en la red y ataviados con el traje de baturro. Faltaba una semana para que empezaran las fiestas del Pilar y Raúl aprovechó la oportunidad para promocionar su creación. “Antes de hacer publicidad, monté un escaparate en la cafetería Marianela. Hicimos una recreación de la Plaza del Pilar el día de la ofrenda. Fue una pasada porque en el momento en que empezamos a poner los patos, se empezó a parar toda la gente preguntando que dónde se podían comprar”, recuerda. 

La acogida fue extraordinaria: “Pienso que para la gente que es de aquí, la unión del traje regional con el patito de goma, que a todo el mundo le saca una sonrisa, es lo que ha hecho que funcione”. 

Paturros

A quien parece que no le convenció mucho la idea en un primer momento fue a sus familiares y amigos. “Cuando les dije que quería hacer patos de goma vestidos de baturro me decían que estaba loco y que a dónde iba con eso”, confiesa. Sin embargo, él asegura que tenía todo “muy bien estructurado” en su cabeza. “En cuanto empezaron a ver diseños del proyecto, dijeron: ‘¡Ostras, qué guay!’”. 

Antes de adentrarse en el mundo de los patos y del turismo, este maño enamorado de Zaragoza estaba asentado en Barcelona. Allí trabajaba en un portal web que, asegura, le “vino muy bien” para conocer el funcionamiento de un comercio online. 

Tras una década en la capital barcelonesa, decidió que quería volver a su ciudad natal: “Yo me fui porque quería avanzar y allí había más oportunidades de lo que yo había estudiado —Raúl estudió un grado superior de informática y programación y un curso de SEO unos años más tarde—. Me dije ‘Hasta aquí he llegado´ y quise volver para montar mi propio negocio”. 

Raúl dejó todo y volvió a su casa, Zaragoza. Su intención inicial era trabajar solamente en su otro negocio, la página web. Los patos, por aquel entonces, no estaban ni siquiera en estado de incubación. “Paturros no estaba en mi mente. Yo vine con la idea de la web de turismo y lo otro se me ocurrió un poco de causalidad”, confiesa. 

El zaragozano empezó a vender los muñecos de forma oficial en noviembre de 2019. Cuatro meses después llegó la pandemia. “Los mercadillos se cortaron y dije ‘Tengo que hacer algo porque no puedo vivir solamente de la venta online´. Cuando pasó ese verano, vi que era una buena oportunidad abrir una tienda porque habían bajado los alquileres de los locales”.

Paturros 

La primera casa de los Paturros se encontraba en la calle Espoz y Mina; sin embargo, de Jesús creía que “una tienda únicamente de patos vestidos de baturro no era sostenible, necesitaba tener más modelos”. El de Goya y el de la Guardia Civil fueron los primeros. Después, vinieron todos lo que se puedan imaginar: el de Papá Noel, una pareja nupcial, el de león, los de Star Wars, de Elvis y Marilyn, el de la estatua de la libertad… 

  • “¿Y de peluquera tenéis?”, pregunta una clienta que viene buscando un regalo para su amiga. “
  • “Sí, aquí está”, responde Raúl guiándole hasta la estantería en la que se encuentran.

El producto más caro de la tienda se vende por 120 euros. Se trata de un enorme pato del Señor de los anillos. El resto, ronda los 10 euros. Y, aunque son diseñados en Aragón por el propio Raúl, la fabricación se realiza fuera de España, en países como Alemania o Marruecos. A pesar de no tener alas para volar, los Paturros han recorrido todo el mundo. “Por la página web solo vendemos dentro de España, pero a mí me han mandado fotos con los paturros desde Japón”, cuenta el zaragozano. 

Los muñecos no tienen un cliente prototípico: “Los pueden comprar los abuelos o los padres para el niño; personas de cualquier edad para regalar, para quedárselo o como suvenir de la ciudad. Es un producto que le puede gustar tanto a gente de clase alta, de clase media, baja… El recuerdo de infancia del patito de goma es común para todo el mundo”. 

Paturros

El zaragozano echa la vista atrás y hace una valoración positiva del camino que ha recorrido. “En 2020 empecé vendiendo online, ha habido una pandemia de por medio, y ahora tengo una tienda al lado de la Plaza del Pilar con 900 referencias. Cuando empecé para nada imaginé que tres años después estaría viviendo de esto”. 

Destino o casualidad, los patitos de goma se han convertido en compañeros y herramienta de trabajo de Raúl de Jesús. Los Paturros nadan con él para hacerse un hueco entre los suvenires de Aragón. De momento, parece que llevan la corriente a favor. 

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