Individualismo
Jorge Callau (@JorgeCallau )//
El otro día estaba en una comida familiar cuando, de repente, un titular en la televisión captó mi atención: “el paro juvenil en España roza el 28%, la tasa más alta de los países europeos”. Decidí dejar de lado por unos minutos la conversación para buscar más información sobre el tema. Poco tardé en encontrar unas cifras que me dejaron atónito.
Pese a ser la tasa de desempleo juvenil más alta de Europa, era la más baja en España en los últimos 10 años. Para hacernos una idea, en 2020 rozó el 40%, y en 2013, superó el 60%. Devastador, no podía creérmelo. De forma inevitable, una reflexión apareció en mi cabeza: ¿Cómo podía no haberme enterado antes de este gran problema nacional? Esto aún era más grave, ya que soy estudiante de Periodismo y, en teoría, debo conocer los temas actuales.
En el postre esta pregunta me perseguía. Tenía que haber alguna razón para tal desinterés por mi parte. De repente di con la tecla. La respuesta era mucho más sencilla de lo que parecía. Me quedaban cuatro meses para finalizar la carrera y lanzarme, casi a ciegas, al temido mundo laboral. Años atrás, al estar todavía estudiando, veía muy lejos el momento de dar este paso y, de forma inconsciente, omitía toda noticia sobre desempleo juvenil. ¿La razón? No me afectaba. En pocas palabras, el egoísmo era la causa de mi indiferencia. Esto llevó a otro hecho que también había pasado desapercibido. Cada día que pasa, mis padres hablan más del mercado laboral y de las oportunidades que brinda. Nunca antes les había visto preocuparse tanto por este tema. Qué casualidad, cuando faltaban cuatro meses para que su hijo mayor termine la carrera…
Si miramos a nuestro alrededor, mi caso no es aislado. Ocurre día tras día en muchos otros ámbitos y refleja un acentuado problema de la sociedad actual. La población establece sus prioridades de forma individualista porque está liderada por un egoísmo que no le permite mirar más allá de sus propios horizontes. En otras palabras, lo que en filosofía se definiría como el “yo” por delante del “nosotros”. Muchos de los problemas no se afrontan de manera colectiva y se enquistan con el paso del tiempo. Somos los primeros en quejarnos y criticar un hecho injusto o una mala organización social, pero solo cuando consideramos que nos afecta de manera directa. Mientras, somos capaces de hacer oídos sordos y obviar un problema que “le toca” al de al lado. Inmovilismo como respuesta a un egoísmo cada día más grande.
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