La diáspora femenina jamás contada

Patricia Alcusón//

Nacida en Bergara (Guipúzcoa) en 1972, Celia Santos ha dedicado la mayor parte de su vida a la literatura. Durante siete años dirigió tanto la sección de recomendaciones literarias en Tele Taxi Tv como la web literaria Más que palabras. Cursó Estudios de Narrativa en el Ateneo de Barcelona, ciudad en la que reside en la actualidad.

Tras una larga trayectoria en lo que respecta a la literatura infantil, Celia Santos arriesga esta vez con su primera novela de adultos. La maleta de Ana pone el foco en la vida de las mujeres españolas que emigraron a Alemania en las décadas de los 60 y 70 para ayudar económicamente a sus familias.

El relato se construye a lo largo de la vida de Ana, una joven que en 1962 decide irse de su pueblo natal en Ávila para trabajar en una fábrica en Colonia. Allí conoce a distintas mujeres que la acompañarán en esta nueva aventura no exenta de obstáculos, pero también acompañada de nuevas amistades e, incluso, un gran amor. Juntas vivirán en primera persona las luchas obreras y las desigualdades sociales.

Simultáneamente, una parte del relato transcurre en el presente. Ana, ya anciana y con los primeros síntomas de Alzheimer, le cuenta su historia a Cora, una joven que conoce en un bar de la costa de Gerona. Las dos mujeres crearán un lazo especial en un momento complicado para ambas.

La novela se desarrolla en una época de inestabilidad económica marcada por las políticas autárquicas e intervencionistas de Franco. Esto llevó a que muchas personas emigrasen a países del norte de Europa en busca de trabajo. Santos aprovecha su relato para destacar la labor de las miles de mujeres que se fueron únicamente con una maleta de cartón a un país parcialmente arrasado para enviar dinero a sus familias.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Alemania quedó devastada e impulsó a mediados del siglo XX políticas de empleo con países extranjeros para reconstruir el país. En diciembre de 1955, la República Federal Alemana cerró el primer acuerdo de contratación de trabajadores extranjeros con Italia, al que le siguieron otros con Grecia, Turquía, Portugal y España.

De esta forma, Alemania abría sus puertas a los llamados “Gastarbeiter”, trabajadores que viajaban al país durante un periodo de tiempo hasta haber ahorrado lo suficiente como para pagar las deudas que tenían en España. Todas las semanas entre 1960 y 1973 alrededor de 800 españoles viajaban a Alemania con un contrato bajo el brazo. Llegaban a la “Hauptbahnhof” correspondiente y les colocaban un cartel numerado en el cuello como si de ganado se tratara. En total, unos 600.000 españoles emigraron al país germano para trabajar, sobre todo, en la industria del metal o en el sector textil.

Fuente: Twitter de Celia Santos
Fuente: Twitter de Celia Santos

La novela no solo refleja a la perfección los imprevistos y las penurias que pasaron las mujeres que emigraron al país teutón, sino que también supone un retrato sociológico y económico de la España y la Alemania de los años 60. Evidentemente, existían claras diferencias en lo que a políticas económicas se refiere. Mientras en España intentábamos abrirnos camino internacionalmente después de una etapa marcada por la autarquía y la recesión económica, Alemania concentró todos sus esfuerzos en reconstruir el país y fomentar el desarrollo económico.

A lo largo de toda la novela, los lectores experimentan una extraña sensación de cercanía; en mi caso, incluso la historia me ha resultado familiar. Esto se debe no solo a las similitudes que se dan entre la historia de Ana y mi reciente llegada a Colonia para trabajar, sino también a los paralelismos que todavía existen entre los emigrantes de hace 50 años y los de ahora, a pesar de que ambos países hayan evolucionado económicamente. Salvando las diferencias entre la España de entonces y la de ahora, miles de jóvenes han huido de la precariedad laboral en busca de un futuro mejor en el norte de Europa.

Si nos remitimos a los datos, más de 100.000 españoles han emigrado a Alemania para trabajar a raíz de la crisis económica de 2008. Como dice la autora, Celia Santos, al final de su libro:

“Hoy, como ayer, tampoco deja de sorprender que una nueva generación de españoles (la mejor formada académicamente) se vea forzada a salir de España y volver a algunos de los países que recibieron a sus abuelos. También ellos encontrarán un hueco en el mundo, aunque a veces el pesimismo y el desapego les haga sentirse vidas con minúsculas. Ojalá que nunca olviden las lecciones de dignidad y valor de aquellas mujeres de los años 60.”

Con estas palabras finaliza la escritora su nota personal y pone fin a una historia de valentía, obstáculos, pero también superación, en la que, por primera vez, las mujeres son las protagonistas del episodio migratorio que se produjo durante la última etapa de la España franquista. Sin duda, una novela emocionante que plasma a la perfección los entresijos de una nueva Europa en proceso que todavía tambalea en cuanto derechos laborales se refiere y que, poco a poco, está devolviendo a las mujeres lo que les pertenece. Aunque no nos apresuremos, todavía nos queda un largo camino.

Ficha técnica:

La maleta de Ana de Celia Santos

Ediciones B. Rodesa Villatuerta: 2018. 334 páginas.

Patricia Alcusón

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