Los mares de Jack London están cubiertos de derrota

Paz Pérez//

Entre islas y tierras incógnitas, traficantes de esclavos e indígenas, los personajes de Relatos de los mares del sur de Jack London, viven un viaje interior que comienza cuando sus deseos son enfrentados con las normas impuestas por los hombres. Un viaje en el que se enfrentan a un destino impasible donde la victoria nunca será de los ideales, sino de la violencia de los hombres y de la crueldad de la naturaleza.

Relatos de los mares del sur fue escrito por London en un viaje que realizó a la Polinesia a principios del siglo XX, en el que se adentró en los espacios de dolor provocados por el blanco y en la lucha contra la naturaleza invencible. London construye a sus personajes blancos como conquistadores que desprecian a los habitantes de sus islas, que persiguen a los que se rebelan y esquilman los recursos naturales. En definitiva, como un invasor que se niega a entender la complejidad de la cultura nativa y que se empeña en imponer su ignorancia occidental sobre otras razas.

“El blanco que desee ser inevitable no sólo debe despreciar las razas inferiores y creerse superior a todas ellas, sino que ha de carecer también de excesiva imaginación. No debe entender demasiado ni los instintos, ni las costumbres, ni los procesos mentales de los negros cobrizos o amarillos, porque no es así como la raza blanca se ha abierto camino por el mundo

Esta idea se construye muchas veces con ironía, como cuando deja entrever una hipócrita preocupación por salvar las almas de los nativos. En este sentido, uno de los nativos del libro les describirá como “los hombres que predicaban la palabra de Dios y los hombres que predicaban la palabra del ron decidieron traer este mal”.

Sin embargo, London 12512120_10207289691853668_830990313_ncastiga en sus relatos la soberbia y el poderío de estos hombres, quienes no podrán utilizarlas contra algo mayor, como es la naturaleza. En Las perlas de Perlay, los huracanes y tormentas en el mar nos describen la angustia e impotencia de un capitán de barco que se volverá insignificante bajo la fuerza de los elementos. El hombre blanco, a pesar de su fortaleza, perece ante los mismos elementos que el indígena resuelve con mayor destreza.

Por otro lado, los indígenas se presentan como los derrotados porque han renunciado a luchar ante la cruel violencia con la que fueron reprimidos cuando se rebelaron. Hasta tal punto que en varias ocasiones serán los que repriman a otros nativos que se resistan a hacerlo. Por ejemplo, en el primer relato del libro, Koolau el leproso, los propios indígenas traicionan al protagonista, el único que consigue mantener a raya a los blancos porque considera que prefiere morir enfrentándose a ellos que siendo su esclavo. Sin embargo, la resignación viene de la mano de la nostalgia impotente de una libertad que contemplan como una utopía. La nostalgia teñida de cobardía.

En cualquier caso, los mares del sur de Jack London están cubiertos por una capa de derrota, que parece presentarse como inevitable. Relatos de los mares del sur nos deja ver, de nuevo, el profundo mundo de London en el que sus historias siempre nos dejan un regusto amargo de un mundo hostil en el que hay que luchar por la vida. En la que el hombre se mantiene en su máxima de destrucción. Una excelente antología que nos permite viajar más de un siglo atrás en el tiempo, a una época en la cual todavía existían lugares remotos y ajenos, casi por completo, a la “civilizadora” influencia del hombre occidental. Los que ya conozcan las grandes obras del autor, como Colmillo Blanco, tendrán, probablemente, la oportunidad de conocer una narrativa más ligera y con una crítica más directa. Y los que nunca hayan leído a London podrán descubrirle en su faceta más irónica. En cualquier caso, se trata de un libro que permite disfrutar de una serie de emocionantes aventuras que vienen, eso sí, acompañadas de derrotas.

Autora:

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Periodista, poeta y viajera. No sé si por ese orden. Estudié periodismo para dedicarme a descubrir, comprender y cuestionar un mundo que me apasiona y decepciona al mismo tiempo. Soy la contradicción hecha persona. Un manojo de dudas existenciales que suelo resolver escribiendo en hojas sueltas planes que nunca sigo.

Twitter Blanca Uson


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