María Llopis te puede convencer de que ser madre mola

Alba Vera//

Me acuerdo perfectamente: una niña pequeña arropada en la cama hasta mitad de la cara. Su padre le había acompañado a su habitación porque le daba miedo subir sola las escaleras. Me acuerdo del momento, pero no tanto de cómo surgió la conversación.

-¿Qué los niños salen… por ahí? ¡NUNCA VOY A TENER HIJOS!

Y así lo decidí. Con siete años decidí que no quería hijos y hasta mis veintiuno lo vengo manteniendo. Mi decisión de no criar se sustenta en un puñado de argumentos, digamos “razonables”, que he ido descubriendo. Ya no me asusto por la idea de convertirme en algún tipo de cañón mágico creador de un proyectil de vida. Pero como dice KlauKinki–performer, activista e investigadora feminista-en una de las entrevistas del libro Maternidades Subversivas, de María Llopis: “[…] estoy muy verde en maternidades, por no decir conscientemente estéril.”

Cómo parir un libro excepcional

María Llopis (Valencia, 1975) es activista feminista y madre a jornada completa. Licenciada en artes, performer, artista multidisciplinar, creadora –junto a Águeda Bañó– del grupo feminista sobre porno Girlswholikeporno(2004-2007), escritora de El postporno era eso (2010) y autora de la exposición Genealogías feministas en el arte español:1960-2010. Llopis ha vivido y viajado por el mundo impartiendo talleres y conferencias. Su arte ha sido expuesto en galerías de Londres, Canadá, Bombay o San Francisco. Pero es en Benicassim donde asienta su base de operaciones en los últimos años, que comparte con su hijo Roc de 2 años.

María Llopis
María Llopis y su hijo Roc. Fotografía: María Llopis

Y precisamente es la experiencia de tener un hijo la que, después de años trabajando sobre sexo, lleva a María a lanzar el proyecto de Maternidades Subversivas. Para ello, utiliza la plataforma española de mecenazgo Verkami, un sistema en el que el creativo presenta una idea y dispone de 40 días para reunir el apoyo económico suficiente para llevarla a cabo. Llopis consigue –sobradamente- alcanzar el mínimo para la creación del libro: gastos editoriales, de maquetación, impresión, gastos de Hacienda, comisiones de Paypal, canguro mientras la autora viaja y se ocupa de las entrevistas… El proyecto se cierra un 7 de junio de 2014 con un total de 6.814€ de los 4.900€ necesarios. Finalizado y aceptado, los participantes reciben sus libros y recompensas -que dependen de la aportación económica con la que han participado-; posteriormente, el título se lanza a las librerías.

No son “súper-mamás”. Son mujeres, luchadoras y madres

Llopis ha logrado crear un relato polifónico y con multitud de perspectivas de la maternidad activa, además de la subversión de la mujer como creadora y primer eslabón de la sociedad patriarcal actual. Maternidades Subversivas se compone de 18 entrevistas a diferentes personas que han tratado o tratan en su vida con la maternidad de una forma no canónica. Lo importante de los entrevistados no es si son hombres o mujeres, con o sin hijos, sino el reconocimiento de sus testimonios en la lucha contra un modelo de maternidad impuesto, ayudado y perpetuado por el Estado. El libro pone de manifiesto que todo aquel que camine por los márgenes se verá corregido a palos: desde estigmatizar el acto natural de la lactancia en público –derecho por el que lucha desde hace años una de las ramas más actuales del feminismo- hasta un sinfín de tabúes, como puede ser hablar de partos orgásmicos/extáticos o gozosos.

El libro de Llopis trata de casos reales, opiniones diferentes que buscan revertir y cambiar las injusticias que se cometen todos los días hacia los que viven la maternidad de cerca. En las entrevistas podemos leer sobre paternidad trans, familias queer, partería tradicional, transhackfeminismo y muchos otros términos que a priori tal vez nos chirríen y asusten, pero que vale la pena conocer y tener en cuenta.

Maternidades Subversivas hay que leerlo sin prejuicios ni recelos. Solo en ese caso podremos sacar de entre sus páginas verdadero conocimiento cimentado en la experiencia. Un racimo de ejemplos heterogéneos explotará en tu cabeza haciéndote cuestionar la idea de maternidad que te han hecho creer desde siempre.

Leerás sobre historia, sobre ciencia, sobre rituales. Sobre cómo los primeros dibujos médicos uterinos –Anatomiauterihumanigraviditabulisillustrata de William Hunter- se cimentaron en asesinatos de mujeres embarazadas, o sobre cómo dos o tres siglos de estudios médicos han borrado de un escobazo toda una tradición milenaria de autoconocimiento e instintos del cuerpo femenino y ha implantado un sistema patriarcal de violencia obstétrica hacia la mujer grávida. Entre todo este exceso lacerante de intento de humanización de los rasgos animales más básicos que poseemos –somos mamíferos, no la Virgen María-, Llopis se opone y ruge como una leona. No se trata de hacer del momento del parto un circo entre delfines, se trata de hacer las paces con nuestro cuerpo, admitir lo que somos, nuestra verdadera naturaleza y de dónde venimos -y vendrán nuestros hijos-.

Hay que dejar de pensar en el embarazo como en un estado indispuesto y enfermizo lleno de citas médicas, fechas de revisiones y pruebas. La autora nos propone algo diferente: vivirlo de una forma más calmada, disfrutando cada estadio, pudiendo coronar el final con la probabilidad de experimentar un parto gozoso. No da plena garantía, pero sí que afirma que siempre y cuando nos mantengamos lejos de la saturación de exámenes médicos y nos centremos más en los cambios que se producen en nuestro cuerpo y en el del bebé, el embarazo y la maternidad se tornarán una experiencia renovadora y reveladora de nuevos sentimientos y emociones.

María Llopis Maternidades Subversivas

Las mujeres tienen el poder de crear, pero también deben reclamar el de criar. El control total del estado gestacional, los insulsos talleres de preparación al parto, la situación legal de las amas de casa –situación que la feminista Alicia Murillo compara con la de las prostitutas, puesto que trabajan y ejercen un oficio pero no está reconocido ni retribuido legalmente-, la concesión de bajas por maternidad de ridícula duración… Todo ello son razones por las que una mujer puede no querer tener hijos. O no criarlos. Y aquí es cuando entra la importancia de la cría, de la concienciación en educar al nuevo ser como ser independiente, con capacidad de pensar y cuestionar, y no de obedecer mecánicamente. Llopis, siguiendo a otras grandes pensadoras como Silvia Federici, señala al capitalismo como deshumanizador y subyugador de la mujer a simple máquina reproductiva -el concepto de Federici de “trabajo reproductivo” como la capacidad de reproducción, que Marx no incluyó en su obra-. Después, la institucionalización de la maternidad se ocuparía de arrebatar el poder que posee la madre de criar a su hijo, para así racionar posteriormente la educación a través de un modelo conforme al sistema capitalista, perpetuándolo generación tras generación. La maternidad activa y subversiva se presenta como un machete cortante de este hilo sucesorio.

Mi niña interior ya no se siente extraña ante la idea de la maternidad. Ahora la comprende. Y aunque no me apuntaría al carro de ser madre, sí respeto y admiro profundamente la opción libre de todas las personas que han dejado testimonio en el libro de Llopis y son ejemplo de maternidad.

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