Retratar la huida

Sandra Lario //

La cooperativa MeMo, formada por cinco fotoperiodistas freelancers, nos permite conocer la realidad migrante mediante su plataforma digital y sus exposiciones físicas. Ahora, 50 fotografías a través de las que mirar de cerca a los ojos del éxodo se alojan en Zaragoza, a la espera de un ejercicio reflexivo crítico de la ciudadanía.

Un joven con capucha grita eufórico desde la azotea de un edificio tras saltar la valla que separa Marruecos del enclave español. Un poco más allá, otro es arrestado por la policía. Un chico marroquí se despierta sobre un colchón raído en el puerto de Melilla. Una niña iraquí desplazada por escapar del DAESH nos da la espalda en el campamento de refugiados de Dibaga. Varios adolescentes se cortan el pelo junto a un centro de estancia temporal de inmigrantes. Una familia se difumina mientras camina por la costa de Lesbos. Trescientas familias refugiadas ocupan un centro comercial a las afueras de Trípoli. Chabolas, cigarrillos, zumo de piña, un oso de peluche. Todas ellas huyen. Valiente y desesperadamente.

Un joven guineano muestra sus heridas tras escalar la valla que separa Marruecos y Melilla; tiene 23 años y viste una elegante camisa a rayas salpicada por su propia sangre. Alguien camina por lo que antes fue su hogar y ahora es una montaña de escombros tras el paso de Boko Haram. Un enfermo mental tira con fuerza de sus cadenas en un rincón oscuro de Afganistán. En una playa turca, una mujer espera envuelta en un velo negro. Kurdos armados. Kurdos llorando. Un grupo de sirios rescata a una persona de entre los escombros de la mezquita Nur Shuhada, destruida por un bombardeo aéreo de las fuerzas leales al presidente Bashar al Assad en Alepo. No todas ellas culminan la huida.

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José Colón, Fabio Bucciarelli, Manu Brabo, Diego Ibarra y Guillem Valle retratan esa huida. Ellos son parte de la comunidad de profesionales que contribuye en mayor medida a que podamos mirar a los ojos al drama de las personas migrantes: los fotoperiodistas freelancers.

Estos cinco fotógrafos, que conforman la cooperativa MeMo, nos acercan la trágica realidad de los éxodos en el Mediterráneo a través de la exposición Mare Nostrum en el IAACC Pablo Serrano de Zaragoza, compuesta por un total de 50 fotografías y dos vídeos documentales: Grand Refugee Hotel —realizado y filmado por Eduardo Matas y Fabio Bucciarelli en Turquía en el 2014— y Neither Here nor there —realizado y filmado por José Colón, Joan Roig y Guillem Valle en Marruecos en el 2015—, además de un mapa de las rutas del éxodo.

De freelancers y para freelancers

La cooperativa MeMo —Memory in Motion—, que fue fundada por estos cinco fotoperiodistas en 2014 tras una exitosa campaña de micromecenazgo, nace con un propósito claro: la idea de cambio.

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Además del respaldo popular en esa campaña, en la que se recaudaron 22.058 euros para poner en marcha este proyecto,  todos sus integrantes contaban con una destacada trayectoria profesional antes de iniciarlo. Entre ellos, Manu Brabo recibió el Pulitzer en 2013, Fabio Bucciarelli cuenta con la Robert Capa Gold Medal y el World Press Photo entre sus reconocimientos, éste último también entre los de Guillem Valle. Así, tanto los trabajos individuales de los cinco fotógrafos como la potencia y el apoyo de la idea, propiciaron el nacimiento de MeMo, que se empezó a gestar ya en 2011 tras un encuentro de sus miembros en Barcelona.

Por un lado, su plataforma, MeMo Magazine, utiliza la fuerza de la tecnología digital para crear un espacio periodístico multimedia que combina fotografía, vídeo, texto, infografía y animación 3D. “Es una forma de contar historias aprovechando el beneficio de las herramientas tecnológicas pero siempre basándonos en un periodismo honesto y de profundidad, en lo que debería ser el periodismo: investigación y seguimiento de trabajos a largo plazo”, explica José Colón.

Por otro lado, cuentan con MeMo Factory, un espacio físico —situado en Turín, Italia—dedicado a la producción de exposiciones, web docs y documentales y a la formación de otros freelancers, entre otras actividades didácticas. “Es el cuartel general de MeMo”, lo bautiza Fabio Bucciarelli. Allí se ofrecen desde enseñanzas fotográficas hasta clases de primeros auxilios en zonas de guerra. “Queremos ofrecer esta clase de talleres a los freelancers para que sean capaces de intervenir en esas situaciones. Para según que trabajos fotográficos en estas zonas te piden conocimientos certificados de este tipo”, explican José y Fabio.

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En el futuro, cuentan ambos fotógrafos, MeMo ambiciona ser una plataforma que dé cohesión a todos los freelancers, que dé cobertura a temas como su seguridad, sus ayudas o su formación, en ámbitos que pueden abarcar desde cómo conseguir un chaleco antibalas hasta dónde buscar fixers —personas locales contratadas por periodistas extranjeros en una zona conflictiva para ayudarles en diversas tareas como la traducción, la guía, la creación de vínculos con personas del territorio o el acceso a zonas restringidas para personas foráneas— pasando por el asunto fundamental de tener una plataforma de visualización.  “Trabajamos como freelancers para y por los freelancers”, zanja José.

“La diferencia con las agencias es que no tenemos una estructura piramidal sino horizontal, donde los fotógrafos somos los dueños de nuestro trabajo, donde decidimos nuestro trabajo”, destaca Fabio en su español casi fluido con marcado acento italiano. “Ese cambio en las relaciones es muy importante: la pertenencia a una comunidad en lugar de ser parte de una agencia es un paso que creemos fundamental para volver a sentir cohesión, para autogestionarnos. Queremos ayudar a los freelancers a gestionarse”, añade.

MeMo quiere hacer aquello para lo que el periodismo nació: contar historias. Y lo hace desde la ventana al mundo que supone la fotografía, adaptándola a nuestro tiempo, traspasando lo plano para dar dimensión y profundidad a la realidad. Quiere relanzar la imagen como elemento narrativo, con la fuerza de todas las herramientas que aporta a la información la era digital nacida en los noventa, una década que pareció dejar obsoleta a la imagen plana y aislada.

La mirada consciente del éxodo

“Mare Nostrum” es la suma de cinco miradas sobre una misma realidad: las migraciones. Es el trabajo personal e individual de los cinco fotógrafos integrado en una exposición en la que diferentes países y millones de personas se dan la mano por una misma causa, la de salvar lo único que les queda tras las guerras, la pobreza, las catástrofes y los conflictos sociales: la vida.

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En 2015 hemos asistido al nacimiento de un nuevo pueblo: el pueblo de migrantes. Esto es algo que lleva ocurriendo años pero en 2015 los números se incrementaron hasta situarse en los más altos por detrás de la Segunda Guerra Mundial”, reflexiona Fabio. “Por eso, ahora hemos decidido juntar nuestras miradas, nuestros caminos profesionales, para tener un punto de vista de 360 grados sobre el éxodo y la crisis de los refugiados y migrantes”, explica.

Fabio Bucciarelli —Torino, Italia, 1980— lleva trabajando 5 años en su proyecto The Dream, en once países distintos como Libia, Siria, Irak, Francia, España o Turquía, con el objetivo de poder salir al exterior para retratar la visión del migrante e “intentar hablar del sueño de esa gente en lugar de considerarle alguien que cruza la frontera o alguien que escapa de las cargas policiales y bélicas”. Fabio persigue la mirada humana y empática que inmortalice a los migrantes como personas “al mismo nivel que cualquiera de nosotros”.

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A José Colón —Sevilla, 1975—, en cambio, no le hace falta irse lejos para darse de bruces con esta realidad: la tenemos a las puertas del país. Su trabajo se centra en España, en torno a las fronteras del norte marroquí, como Tarifa Melilla, Tánger y Ceuta. “Mi punto de vista sobre la temática migratoria es hallar a los más desfavorecidos e invisibles de todas las fronteras: los más pequeños, los más jóvenes, los denominados MENA —Menores Extranjeros No Acompañados—. Casi todos eran magrebís hasta la llegada del 2014, cuando Melilla toma relevancia a nivel internacional a causa del salto de la valla en Ceuta y Melilla, sobre todo en esta última población, un hecho que ocurre desde más o menos el 2000 pero que antes no era tan oído puesto que no había una valla como tal”. Antes había una valla similar a la del cercado de animales, de no más de un metro, según recuerda el fotógrafo.

El trabajo de José es un recordatorio ante la hipocresía de quien lamenta la crisis de los refugiados con la facilidad con la que se mira a los problemas ajenos y distantes, olvidando que también el propio Gobierno español hace de los migrantes próximos un drama silencioso. “España es un enclave que inicia los flujos migratorios en el Mediterráneo y que a su vez es campo de investigación sobre nuevas formas y tácticas de tratar las migraciones, como es el caso de los muros. Las vallas de Ceuta y Melilla son un ejemplo de ello de cara a Europa”, explica.

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– ¿Qué opináis de la gestión de esta situación por parte de los países a los que llegan flujos migratorios?

– ¿Qué gestión? — ironiza José Colón

– ¿Cuál es su tratamiento, entonces, hacia las personas migrantes?

– Son una moneda de cambio, al menos en el caso que yo conozco, el de España — sentencia el fotoperiodista desde su experiencia—. La migración se utiliza para conseguir dinero europeo por parte y presión de Marruecos, y España cede y se lo da. Y lo mismo sucede de Alemania a Hungría, Italia, Libia o Turquía. Es una estrategia habitual: quitarse el problema del medio pagando, utilizarlo para ganar dinero.

– El problema es que la comunidad europea, los países mediterráneos, considera que el éxodo migrante es una emergencia, algo urgente. — interviene Fabio.— Considerándolo una emergencia, los fondos económicos europeos e internacionales son diferentes que entendiéndolo como un problema estructural. Lo intentan parchear como si fuera un problema puntual cuando es una parte de la realidad que hay que tratar. Si lo consideramos siempre una emergencia, no se le podrá poner una solución real.

Y en la concienciación sobre este problema estructural, el trabajo periodístico es decisivo. “Piensa, por ejemplo, en la guerra en Siria. Ya sabemos poco, apenas nada, sobre ella. Si no hubiera periodistas y fotógrafos sabríamos todavía menos”, afirma Fabio, que ha contribuido a esa causa de hacer visible en conflicto sirio. “Desde que un documento se difunde hasta que suceden cambios sociales y políticos, pasa mucho tiempo. Pero tenemos responsabilidad sobre la capacidad de estos cambios y esta influencia, y si no ocurren o lo hacen menos o de forma diferente, habrá que cuestionarse en qué lenguaje, a través de qué medios y qué plataformas hacerlo y a qué audiencia dirigirnos”.

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En el proceso de concienciación y en el trabajo crítico individual al recibir la información, uno de los problemas es, irónicamente, el desarrollo digital y la masificación de información, características de nuestro tiempo que suponen un arma de doble filo y que hacen que gran parte del material periodístico, en especial audiovisual, se pierda en la infinidad causando un impacto mínimo en las conciencias. “Lo digital ha propiciado que veamos imágenes mucho más a menudo hasta llegar al punto en el que las imágenes no llegan a tocar el corazón ni a explicar la realidad. Ahora, tantas fotografías no quieren decir tanta información, más bien se traducen como saturación y apatía de la persona receptora”, opina Fabio.

Pilar Irala-Hortal, comisaria de la exposición, es de la misma opinión a la hora de argumentar sus motivos para acoger esta muestra fotoperiodística en el IAACC Pablo Serrano de Zaragoza: “Es necesario mostrar públicamente imágenes honestas, veraces y de calidad, que la mirada de la gente encuentre una propuesta crítica”, explica. “Con esta exposición se intenta presentar el tema migratorio de forma narrativa y crítica para que suscite una reflexión en el espectador, para que el ciudadano se pare y haga un ejercicio de conciencia real, siendo consciente de la situación. La sociedad tiene que estar preparada para pensar autónoma y críticamente, y son las instituciones las que tienen que poner medios para ello y educar en esta tarea”.

Cicatrices

No salir ileso es algo inmanente a documentar los puntos ciegos del mundo. Tras las  fotografías de esta exposición residen el secuestro de 43 días de Manu Brabo a manos del ejército de Gadafi, la violencia contra Guillem Valle, las denuncias a José Colón y el riesgo de muerte de Fabio Bucciarelli, Diego Ibarra, Brabo y Valle al trabajar en mitad de los conflictos bélicos más calientes del planeta. Y con ello los impedimentos correspondientes a desarrollar su oficio en ambientes de guerra y conflicto.

“En mi caso, los mayores obstáculos que he encontrado en mi trabajo han sido siempre los mismos: la Guardia Civil y la Policía fronteriza marroquí. La manera de actuar de esta última es reprimir a los migrantes para que ellos mismos no te dejen ir a contar sus historias. Van al monte, hacen fuego para quemar sus campamentos, les pegan… Y no lo hacen para que ellos no vuelvan sino para que no lo hagamos los periodistas, para que no podamos ir porque los migrantes tengan miedo de las represalias. La actuación de la Guardia Civil española es no dejarte acercarte y ponerte multas”, relata José Colón. “En Melilla y en Marruecos no hay traficantes [de personas], la propia policía lo es”.

A José le mueve lo cercano, opina que no siempre hace falta irse lejos para poder mostrar. “Me impacta mucho más lo que ocurre en esta supuesta burbuja de bienestar que es Europa, en la que está incluida España. Tratamos mal a nuestros propios vecinos”, se lamenta.

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Fabio cambia las tornas de la cuestión de los impedimentos y obstáculos en su trabajo y plantea un matiz intrínseco al oficio:

– ¿Obstáculos a nivel logístico o a nivel emocional? Porque cambia mucho — y al instante prosigue inclinándose por lo más trivial—. Yo voy a países en guerra, por lo que todo son impedimentos a la hora de trabajar: el peligro, las armas, que el gobierno no funcione de manera habitual o, directamente, no exista y cueste mucho entrar y salir de los países debido a esa compleja burocracia de guerra. Son los obstáculos logísticos temporales que conlleva trabajar en una zona de conflicto. En Libia, por ejemplo, tuve que estar diez días esperando los permisos necesarios para hacer fotos.

Este fotoperiodista italiano está hecho, como él mismo afirma, de todos los países que ha fotografiado, de todas las experiencias que ha ido teniendo a lo largo de su trayectoria. “Mis experiencias van formando mi personalidad, influyen directa y profundamente sobre mi persona. Eres lo que conoces, lo que vives, lo que compartes, la empatía que sientes antes el dolor… Todo eso es lo que te va construyendo”, afirma. Por eso, aunque hay guerras más violentas y dolorosas que le han marcado más, como la de Siria, todas residen en lo que es hoy en día.

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Vuelve a hacer una larga pausa y finalmente se aproxima a la cuestión emocional que él mismo ha mencionado antes:

– El tema es cómo aguantas ese dolor en tu vida cotidiana… Pero no voy a contestar a esa pregunta—, dice riendo cuando aún no he articulado palabra.

– Generalicemos, pues. ¿Qué es lo que mueve a un fotoperiodista que va a una guerra sabiendo que saldrá marcado emocionalmente de ella? ¿Qué es lo que le hace anteponer al dolor la decisión de ir y contarlo?

– Te voy a contestar diplomáticamente— advierte.

– Prefiero la respuesta no diplomática, pero adelante.

– Es un tema muy complejo, lo hablo muchas veces con mis compañeros. Depende de en qué punto de tu carrera estés, de tus ambiciones y tus intereses, de tu responsabilidad periodística, de tu trabajo… Hay muchas variables.

– Entonces, piensa en tus variables personales actuales…

– La respuesta es que aún estoy intentando comprender cuáles son esas razones — revela finalmente, levantando la vista del suelo.

Ficha técnica de la exposición

– Título: Mare Nostrum: Guerra y éxodo en el Mediterráneo
– Autoría: Cooperativa MeMo. José Colón, Fabio Bucciarelli, Manu Brabo, Diego Ibarra y Guillem Sánchez.
– Lugar: IAACC Pablo Serrano, Zaragoza
– Fecha: del 2 de diciembre de 2016 al 12 de marzo de 2017
– Comisaria: Pilar Irala-Hortal
– Entidades organizadora: Departamento de Cultura del Gobierno de Aragón y Grupo San Valero.
– Colaboran: OXFAM, Orix y Addretouch
– Dirección web: http://marenostrum-memo.com/

Autora:
Sandra Lario foto Sandra lario nombre

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Llevo 22 años en el mundo. Desde hace unos cuantos lo capturo a través de fotos y palabras para mostrar el alma y el rostro de nosotros mismos. He estudiado periodismo y fotografía y defiendo la poesía como primer y último recurso.

Twitter Blanca Uson


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