Música, amor y dinero: ¿Quién da más?
Pilara Subías // @Pilara__
Si pregunto cómo ha afectado el capitalismo a tu entorno enumerarás una lista de cuestiones relacionadas con lo económico: trabajo, dinero, compras… Pero nunca pensarías en un tema de C. Tangana o en el porqué de tu último idilio fallido. El sistema no se limita únicamente a determinar el ritmo del mercado, sino que también influye en la forma en la que nos relacionamos. Quizá suene descabellado que a través de la música se pueda demostrar esta hipótesis. No obstante, tengo la certeza de que en algún momento has sentido la necesidad de repetir una canción que parecía describir tu vida a la perfección. Los artistas se nutren de sus experiencias para crear las letras, y esas vivencias se desarrollan dentro de un marco capitalista que condiciona a todos los individuos. En otras palabras, que compartas anécdotas con Bad Gyal es mucho más que una simple coincidencia.
Crisis de estabilidad
Uno de los temas típicos dentro de la producción musical es el amor, o mejor dicho, el desamor. ¿Por qué cada vez es más común experimentar una mala racha amorosa? Según la socióloga Eva Illouz el individualismo propio del capitalismo nos ha dado alas para abandonar las relaciones cuando nos plazca. El más mínimo inconveniente puede llegar a justificar una ruptura de los lazos sociales. Por otra parte, ya no tenemos la obligación de dejar claras nuestras intenciones a la hora de crear un vínculo con una persona. Illouz plantea que de esta combinación surge la pérdida de certeza en una relación, y sin certeza se genera una crisis de estabilidad. Quien también plasma bien esta idea es C. Tangana.
“Tú me dejaste de querer cuando menos lo esperaba
Cuando más te quería
Se te fueron las ganas”
Fragmento de Tú me dejaste de querer, C. Tangana (2020).
Existen relaciones cimentadas en un amor intermitente, dónde una de las partes no tiene claro lo que quiere y parece que juega con los sentimientos de la otra. De aquí viene el cuándo más te quería, se te fueron las ganas. Lo que antes eran nexos potentes entre las personas, ahora se han convertido en uniones provisionales y frágiles. Sin embargo, esto no es solamente consecuencia del individualismo.
Incompatibilidad de ideas
¿Qué ocurre en la actualidad? Vivimos en un sistema capitalista tecnológico donde se producen cambios de manera constante, lo que nos provoca una falta de seguridad al no poder dar nada por sentado. En nuestro entorno todo puede ser sustituido: trabajo, estudios, amistades, gustos, pareja, casa, piso, coche… De hecho, el capitalismo nos lleva a buscar estos cambios. Nos crea la necesidad de encontrar estímulos que nos produzcan nuevas sensaciones para validar así aquello que tenemos. Bauman ya habló de esto con la sociedad líquida. Una sociedad en la que la incertidumbre por la rapidez de las cosas ha debilitado los vínculos humanos. Ya no existen estructuras rígidas en las que ampararnos porque se han convertido en algo líquido. Si a esto le añadimos los males económicos que trae consigo el capital: bajos sueldos, imposibilidad de acceso a la vivienda, disminución del nivel de vida, se crea la unión perfecta para atentar contra los lazos sociales.
“Es que se ha confundido
La felicidad con dinero en exceso
Mientras la vida se escapa sin retroceso
[…]
Si lo estudiamos notamos que el amor es segundo plano
Excepto el amor por lo que tengamos, claro
Como el carro, la casa y toda esa paja
Que no nos podremos llevar cuando durmamos en la caja”
Fragmento de Y la felicidad qué, Canserbero (2010).
A raíz de esta letra de Canserbero comprendemos que hay dos cuestiones importantes: lo material y el amor. Pero con un pequeño matiz, ambas ideas parecen disonantes.
“Si hablamos del futuro, peleamos por las cosas más sencillas
Pero es que no entiendes que lo que hago también es por ti
Siempre que conducimos sin tener destino y se nos hace tarde
Encuentras el momento, el solo que tenemos, para reprocharme
Que mis planes y prioridades son los únicos motivos
Que me separan de ti”
Fragmento de Te enamoraste de un G, Cruz Cafuné (2018).
“Si hablamos del futuro, peleamos por las cosas más sencillas”. La industria de la cultura a través de las películas, series o libros nos ha mostrado una vida en pareja idílica. En muchas ocasiones moldeamos nuestras expectativas según lo que consumimos de esta cultura. Por ello, cuando la realidad se aleja de nuestras convicciones -aunque sean ilusorias- las interacciones acaban perdiendo su encanto. “Para reprocharme que mis planes y prioridades son los únicos motivos que me separan de ti”. Paradójicamente es el propio sistema quién nos vende un ideario de vida que dadas las circunstancias es imposible de alcanzar. Por un lado, se da una corriente materialista que nos enseña que no importa todo lo que sacrifiques para conseguir dinero. Por otra parte, tenemos una industria que nos hace creer que quien te quiere, hará todo por ti. Al coincidir ambas nociones, se crea en los sujetos una incertidumbre sentimental.
“Estoy fuera tratando de hacer mi historia
Y solo sé de mis hermanos si suben historias
No me incomoda el riesgo
Pero temo hacer sacrificios
Que esto salga y celebrar yo solo la victoria”
Fragmento de Lejos, Delaossa y Cruz Cafuné (2020).
“Temo hacer sacrificios, que esto salga y celebrar yo solo la victoria” en esta frase se hace muy evidente la incompatibilidad de ideas: si decides trabajar en tus ambiciones lo haces sabiendo que tus relaciones peligran y viceversa. Por otro lado, “solo sé de mis hermanos si suben historias” se trata de un claro ejemplo de la era tecnológica en la que vivimos.
Digitalización de las relaciones
La tecnología nos permite conectar con gente sin la necesidad de estar presentes en el mismo espacio físico. El capitalismo descubrió en esto un nicho de mercado al unir tecnología y sentimientos. Con la llegada de las redes sociales y las aplicaciones de citas, la posibilidad de crear interacciones ha crecido exponencialmente. Hasta el punto de que gran parte de nuestras relaciones se sostienen gracias al mundo digital.
“Tú, que te viste tan malo, tan solo por miedo a caer
Ven y dejemos de lado el presente, el pasado y así
Si te encuentras conmigo, cosemos los rotos,
Es muy triste que sepa de ti por las fotos”
Fragmento de Te acuerdas que, Daniela Gersal y Juancho Marqués (2020).
“No me has llamado
Van dos semanas fuera y ni te has molestado
Todo lo que sé de ti es lo que sale en las redes si escribo tu nombre”
Fragmento de Nunca estoy, C. Tangana (2020).
Las relaciones en red se describen como algo mucho más frío y distante que el acto de presencia. “Es muy triste que sepa de ti por las fotos” o “Todo lo que sé de ti es lo que sale en las redes si escribo tu nombre”. Quedamos relegados a vernos desde una pantalla.
Según la escritora argentina Tamara Tenenbaum en El fin del amor: Querer y coger en el siglo XXI, el hecho de estar conectados en la red y descubrir gente que sin la tecnología serían completos desconocidos para nosotros, ha creado la falsa ilusión de que podríamos salir con cualquier persona del mundo en cualquier momento. Además, Tenenbaum defiende que se ha frivolizado el hecho de conocerse desde la llegada de Internet. Lo digital nos da la opción de elegir aquellos perfiles que nos interesan y descartar los que no. Al igual que ocurre con los productos cuando vamos a un supermercado.
“Y hace tiempo que sé que tú estás intentándolo
Te tengo en espera por si luego me arrepiento
Sé que en el amor tu especialidad es hacer daño”
Fragmento de Alocao, Omar Montes y Bad Gyal (2019).
“Te tengo en espera por si luego me arrepiento”, es decir, dejar en stand by a alguien hasta que aquello que nos ofrece nos parezca interesante. En el mundo real nos resultaría difícil decirle esto a alguien a la cara, pero las redes nos dan un espacio en el que podemos hacerlo sin preocuparnos por deshumanizar a la otra persona.
“Ya, baby a todo estoy abierta
Todos los manes se acercan
Les miento, da igual que me mientan
Ahora me toca a mí disfrutar”
Fragmento de la canción Perdió este culo de Bad Gyal (2024).
La falta de sentimientos queda reflejada en los últimos versos: le da igual mentir o que le mientan, solo quiere disfrutar. Se suple una carencia emocional con un acercamiento efímero y banal, características clave de las interacciones digitales.
All you need is love
Es difícil aceptar que el amor pueda verse limitado por una doctrina económica. Pero el acto de amar es uno de los muchos que se incluyen dentro de un sistema, una cultura y unos valores. Por lo que es imposible que pueda escapar con plenitud de las consecuencias capitalistas. Nuestro reto ahora es paliar la mercadería de los sentimientos, ya que son una de las pocas cosas que nos hacen humanos.

