Carta a Patti Smith
Querida Patti,
Te escribo desde Zaragoza, una ciudad del noroeste de España, el país donde se te ha concedido el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026, el galardón nacional de mayor prestigio y también uno de los mayores a nivel internacional. Quiero que sepas que somos muchos los que estamos inmensamente felices por tu reconocimiento, y a la vez orgullosos de nuestro país y de sus instituciones por haber decidido que lo mereces.
Álex Garber// @soy_alexgarber
Fotografía: Valeria Portinary
Porque somos muchos los que conocemos tu historia vital, así como tu larga trayectoria como estandarte de la música y las letras universales, que desde los años 70 del pasado siglo has sublimado y elevado a la categoría de arte. Porque si hay dos figuras que consiguieron inocular a las letras de las canciones un valor poético esas sois Bob Dylan y tú. Y no, no hay que obviar que tú eres una mujer, y que lo habrás tenido el doble de difícil. Porque me imagino cómo debió ser abrirse paso en el Nueva York musical y artístico de comienzos de los 70 para una chica recién llegada de un pueblo perdido del interior de los Estados Unidos, pobre, escuálida, insegura y con todos los miedos atávicos de tu género a cuestas. No hace falta imaginarlo, porque nos lo explicaste en forma de novela en Éramos unos niños (Random House, 2010), tu retrato fiel de aquel tiempo y aquel lugar. Esa novela bien valdría, por sí sola, esta distinción que ahora se te concede, pero es solo la punta de lanza de una carrera inabarcable que no solamente comprende narrativa, poesía, libros ilustrados o fotografía, sino que hay que sumarle nada menos que 11 álbumes de estudio llenos de canciones que ya pertenecen al imaginario popular de varias generaciones, entre los que se encuentra el incunable Horses (Arista Records, 1975).
¡Ay, Patti!, qué bien nos viene ahora a todos este honor a tu figura, cuánta falta nos hace poder hablar de ti, que se te vea, que se te oiga, que los medios te nombren, que se te reconozca. Como mujer y como artista. Como transgresora. Como disidente que no ha dado su brazo a torcer en 80 años. Porque estamos amenazados Patti, tú lo sabes bien. Transitamos una época lúgubre, donde la brecha es cada vez más grande: por un lado están la cultura, el arte, el conocimiento, la empatía, la templanza de las gentes que estiran y ensanchan los límites de la sociedad hacia un lugar mejor; por otro la tiranía, el culto a la estupidez, la mediocridad, el insulto, el acoso, el todo-por-dinero y la desmesura de aquellos que achican esos mismos límites, y que en lugar de mirar arriba –orgullosa y valiente– como haces tú en la foto que adjunto en esta carta, miran abajo y se achantan frente a los amos del mundo.
Felicidades señora Smith, tu premio es el premio a toda la cultura. A los que se dejan la vida por ella. Un reconocimiento que sienten muchos como propio y que les hace hinchar su pecho y coger aire. Porque hoy más que nunca nos hace falta ese oxígeno para mantener con vida la utopía, esa que es como el horizonte y que –como decía Eduardo Galeano– nunca se alcanza, pero sirve para seguir caminando.


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