CrónicasDESTACADOSSENTIDOS

“Sonámbulos Anónimos”, un corto gamberro sobre un terapia postapocalíptica 

“Grupos psicoterapéuticos. Ministerio de Salud y Bienestar Social. Juntos despertamos”. Es el mensaje gubernamental del mundo de Sonámbulos Anónimos, un cortometraje dirigido por Iván López y Rubén Siso. La producción sigue una sesión de terapia tras un apocalipsis zombi en el que los infectados mantienen sus recuerdos. Pese a esta premisa dramática, es un corto rebosante de humor que sigue el formato de falso documental

Victoria Cazcarro Forcadell//

El Colegio Mayor Pedro Cerbuna acogió la proyección del corto en Zaragoza el pasado 14 de noviembre. Las luces se apagaron para proyectar el corto ante un público expectante. Algunas personas ya lo habían visto en el Cine Maravillas de Teruel, donde se proyectó por primera vez. Después de media hora y muchas risas, sus directores, Iván y Siso, se levantaron de las butacas y subieron al escenario para hablar del proceso creativo del corto. 

Iván cuenta que soñó que era un zombi que se comía a personas y él era un espectador en la matanza, sin control alguno de lo que hacía. Le dio vueltas al sueño hasta que un día quedó con unos amigos para jugar Dragones y Mazmorras y, comiendo en un bar, les comentó la idea. Iván contó: “Empezamos a hacer coñas como que uno llevara un pañal de metal porque un zombi le había comido el culo”. 

En un primer momento, Iván tenía la idea de realizar algo del género de thriller con mayor intensidad y suspense, aunque la idea fue descartada. La intención inicial se refleja en el monólogo inicial de Patricia —una narración desgarradora sobre el asesinato de su familia— que da el pistoletazo de salida al humor que caracteriza al cortometraje.

Iván hablando en el coloquio del corto junto con Siso | Fuente: Neo Escuder (@neofades)
Iván hablando en el coloquio del corto junto con Siso | Fuente: Neo Escuder (@neofades)

El presupuesto ha sido limitado. Iván explicó: “Nos hemos rascado los bolsillos. Realmente sí sale caro porque queríamos hacerlo bien. Entre comprar el maquillaje, el atrezo, el catering…” “¡Un pedazo de bocadillo de jamón!”, añadió Siso divertido. Este destacó el trabajo del equipo para maquillar de verde a Alejandro, el actor que interpreta a Gustavo. “Lo que tuvieron que sufrir los pobres, que luego la pintura no se iba, se quedaron amarillos”, concluyo Siso. Tras unos comentario más, le preguntó a Iván:

—¿Algo más?

—Sí, pero me estoy guardando cosas para que pregunte la gente.

—Ah, ¡es verdad! ¿Alguna pregunta?

Inaugurado así el coloquio, el público se animó a hacer sus preguntas pasándose el micrófono. Iván explicó que los limitados recursos hicieron que se decantaran por el formato de falso documental: “Necesitábamos que saliera lo más fácil y natural posible. No podíamos ponernos a buscar planos porque no teníamos ni el tiempo, ni el espacio, ni la iluminación”. Durante el corto, los personajes interactúan con la cámara y se sinceran en sus confesionarios personales, al estilo de The Office

Primeros segundos de la proyección del corto | Fuente: Neo Escuder (@neofades)
Primeros segundos de la proyección del corto | Fuente: Neo Escuder (@neofades)

Javier Macipe, aunque él lo desconozca, jugó un papel importante en la historia. El director de La Estrella Azul dio un coloquio en Teruel, al que Iván y Siso acudieron. Una vez acabada la charla, todos iban a pedirle una foto, pero ellos —que querían impresionarle— le dijeron que no querían foto. “Le dijimos que nos había gustado mucho su película, que estábamos encantados de conocerle y que estábamos haciendo un corto”, contó Iván. Macipe compartió el correo de su productora y acordaron que le mandarían el corto después de su proyección.

La conversación con Macipe supuso un punto de inflexión para llevar a cabo el proyecto. “Cuando le dijimos que teníamos un corto entre manos, solo teníamos una conversación en un bar. Fue un poco la motivación para hacerlo de verdad”, reconoció Siso. Cuando empezaron a planificarlo, se dieron cuenta del poco tiempo que tenían para grabarlo. Al buscar un espacio para grabar el corto, como en el resto del proceso creativo, hubo algún desacuerdo.

—Miramos de grabarlo en un centro social que hay en Teruel…

—Que a mí me encantó, pero a Siso no le gustaba. 

—Coño, ¡es que nos cobraban! Al final grabamos en la universidad porque salía gratis y no teníamos un duro.

Independientemente del presupuesto, quisieron hacer un casting profesional. “Vino mucha más gente de la que esperábamos”, comentó Siso. Juntaron a los aspirantes en un círculo, les dieron el guion y les dejaron improvisar. “Hubo muchas sorpresas, como Alba, la que hace de Patricia Salas. Nos impactó mucho cómo se puso a llorar delante de nosotros, ahí, sin vaselina”, confesó Iván. En los castings, nadie hizo al personaje de Colgao como tenían en mente, así que Siso fue el que acabó interpretando. “No quería actuar, quería estar detrás con Iván, pero al final me lo pasé muy bien”, reconoce.

Publicación promocional del corto de Siso y Carlos | Fuente: @sonámbulos.anonimos
Publicación promocional del corto de Siso y Carlos | Fuente: @sonámbulos.anonimos

 Después del casting, acabaron con el reparto de actores que se ve en el corto: Alba, Asier, Alejandro, Carles, Carlos, Lorién, Irene y Siso. “No hemos pagado a nadie, ni vamos a hacerlo”, aclaró Siso, seguido de las risas de la audiencia. Explicó cómo tuvieron que hacer un papeleo peculiar: “Para que la Seguridad Social no nos metiera un puro por tener a gente trabajando gratis, les hicimos firmar un documento que decía que estaban trabajando por amistad”.

A la hora de grabar, procuraron que el guion no cortara las alas a los actores. “Les dijimos que hicieran lo que creyeran que harían sus personajes —contó Siso—. Algunas escenas salieron a raíz de lo que hacían”. Los directores les dieron un amplio margen de improvisación. ¿El resultado? Cinco horas de metraje, del cual han seleccionado cerca de media hora.

Los tres días de rodaje fueron exigentes. Siso relató: “Estábamos grabando de nueve de la mañana a ocho de la tarde”. Una vez acabada la jornada, cada uno se iba a su casa; pero, como los directores eran compañeros de piso, seguían hablando sobre lo que querían hacer al día siguiente. “Acabamos durmiendo tres horas al día, muy poquito, pero ¡todo sea por el cine!”, exclamó Iván provocando más risas entre el público.

Iván y Siso configurando los micrófonos, de izquierda a derecha | Fuente: Neo Escuder (@neofades)
Iván y Siso configurando los micrófonos, de izquierda a derecha | Fuente: Neo Escuder (@neofades)

Los directores se pusieron manos a la obra a editar gran parte del metraje en Semana Santa. Siso explicó: “En vez de Iván irse a Puerto Sagunto y yo a Zaragoza; fuimos a Teruel, cogimos el ordenador y nos pusimos a currar toda la Semana Santa”. Una vez terminado el metraje, Álvaro y Víctor, miembros del equipo técnico, editaron el sonido. “Se han pegado todo el verano. Hay que decir que se lo han tomado con calma…” bromeó Siso. Ambos agradecieron el trabajo de Luis, Julia, Iciar, y Carla que trabajaron detrás de cámara para realizar el corto. 

Se dieron varias circunstancias para poder sacar el proyecto adelante. “Si lo hubiéramos dejado para después del verano que cada uno hubiera dejado Teruel, creo que no lo hubiéramos conseguido —reconoció Siso—. También aprovechamos el impulso que nos dio el ver que Macipe nos había hecho un poco de caso”. La octava mención del director hizo que el técnico de sonido enseñara desde el palco unos carteles con su cara. Siso pedía desde el escenario:

—¡Tira alguno, tira alguno!

—Lo he pensado antes, pero me parecía mal. ¡Va!

¡Está cayendo Macipe! ¡Macipe está volando!

El público con los carteles de la cara de Macipe
El público con los carteles de la cara de Macipe

Los carteles gigantes con la cara de Macipe planeaban por la sala, mientras el público intentaba cogerlos en el aire. Después, Iván leyó una frase que escribieron en el correo que mandaron al director: “Estamos muy emocionados con este proyecto que, aunque sea muy amateur, lo sentimos muy nuestro”. Unas palabras sentidas sobre un proyecto gamberro. Iván reconocía el contraste: “Macipe va a pensar que es algo bonito, va a ver la paja del Schrödinger y se le va a quedar una cara…”, comentario que hizo que el público estallara de risa.

Los directores, finalmente, animaron al público a dejar una aportación económica al salir para poder costearse la inscripción a festivales: “Ahora la idea es llevarlo a festivales, a ver si suena la flauta”, comentó Siso. El coloquio acabó con una última ronda de aplausos por parte del público, mientras el resto del equipo subía al escenario junto a Iván y Siso para hacerse una foto de grupo. 

Foto grupal del equipo completo | Fuente: Neo Escuder (@neofades)
Foto grupal del equipo completo | Fuente: Neo Escuder (@neofades)


Si te has quedado con ganas de más, echa un ojo a nuestra sección Crónicas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *