Treinteenagers, los rebeldes inmaduros del siglo XXI o cómo evitar una úlcera

María Irún //

Si eres de los que supera los treinta, estás harto de consejos vitales, psicólogos por horas que te dicen que madures y citas que te sugieren que asumas tu edad, ha llegado tu momento. Deja de sufrir en silencio, coge tu ordenador y escribe en Twitter: yo también leí Treinteenagers.

En el siglo XXI hay varias cosas que no puedes hacer si quieres seguir subido a la atalaya de la moralidad y ganar las discusiones en cualquier grupo de Whatsapp. Una es jugar a Pokemon Go, ese demonio que ha acabado con la costumbre de los jóvenes de jugar al ajedrez y leer revistas de neurología. Otra es ver Gran Hermano, eso que nadie nunca ha hecho en este país –lo mismo que nadie vota al Partido Popular–; algo equiparable, por otra parte, a ser aficionado de un equipo de fútbol: pasarás automáticamente a ser alguien incapaz de denunciar la pobreza en el mundo.

En una época en la que parece que nadie hace lo que todo el mundo hace y en la que todo el mundo parece saber lo que debes hacer y cómo debes hacerlo, hay una generación que ha sobrevivido a los mandatos de las imposiciones sociales, aunque más por resignación que por convencimiento: los treinteenagers.

Los treinteenagers son los protagonistas de la guía-manifiesto de Carlos García Miranda, ilustrada por Juan Díaz-Faes (2016), que reivindica a esos hombres/chicos y mujeres/chicas –aunque el término y el libro se ajustan más a los primeros– de los que se esperaba que, al entrar en la treintena, tuvieran una casa, un trabajo estable, quizás una familia o algo diferente a un gato, pero a los que  la coyuntura y ciertas excusas les han hecho estancarse en una etapa biológica algo anterior: la adolescencia.

Treinteenagers no es un libro profundo, así que no busques en él fragmentos para tus charlas sobre Freud o la crisis del petróleo. Encontrarás, eso sí, consuelo si no ligas ni con Tinder, si tus padres utilizan el postre para preguntarte cuándo te casas –o cuándo te vas de casa– o si notas que tu cuerpo necesita gimnasio y una máquina del tiempo.

Treinteenagers es una guía ilustrada para que los que no lo somos aprendamos a aceptarlos, y para que los que sí lo son aprendan a aceptarse. Al fin y al cabo, treinteenagers es un eufemismo. Son gente que soñaba con escribir un libro y plantar un árbol cuando eran adolescentes y ahí se han quedado: siendo adolescentes. Lo que ocurre es que, en este caso, Carlos García Miranda ha aprovechado de manera inteligente la moda de youtubers, influencers y bloggers  para maquillar lo que hasta ahora llamábamos “viejóvenes”.

Pero el libro/guía/manifiesto trata de levantar la moral, no de hundirla, por lo que incluir la palabra “viejo” no era buena idea. Los treinteenagers son, pues, gente que lleva ya unos años saltando las miradas reprobatorias de padres y amigos que sí han sucumbido a la norma. Y lo hacen gastando su inestable sueldo en alcohol –a veces caro, a veces de La Sureña, “que los jóvenes saben lo que hacen”–, deporte al aire libre –“que en los gimnasios solo pillan los tronistas”– y en el alquiler de un piso ni de estudiante, ni de marqués.

El caso es que, conforme avanzas en las páginas –mejor ilustradas, imposible–, acabas cogiéndole cariño a esa figura del treinteenager. Y lo que antes reprobarías cual madre abroncando a su hija por el Periscope, y señalarías con el dedo –riéndote, confiésalo– por su intento de disfrazar los años con deportivas y discurso de moderno… acabas por hacer como en una discoteca tras cuatro copas: “pues no está tan mal”.

Al fin y al cabo, tiene sus ventajas. Si tienes menos de treinta años y lees el libro, todavía queda esperanza: podrás seguir saliendo cualquier día de la semana, “tener primeras citas y primeros polvos, porque has tenido tantas que ya sabes qué hacer para que la cosa no sea un desastre”, y, si todo va mal, “coger el primer avión que salga y cambiar tu vida”. Si tienes treinta –o treinta y pico– aún estás a tiempo de unirte a la tribu, salirte de lo establecido y sobrellevar el alquiler, los rechazos amorosos y el trabajo precario como hace un treinteenager: con humor.

Si por el contrario eres de los que ya superan los cuarenta, o peor, de los que tienen menos en su DNI pero más en su ceño fruncido, un consejo: juega a Pokemon Go, abónate al fútbol y, sobre todo, lee Treinteenagers. Según varios estudios, una banalidad de vez en cuando reduce el riesgo de sufrir una úlcera.

Ficha técnica

Autor: Carlos García Miranda

Ilustrador: Juan Díaz-Faes

Título: Treinteenagers

Nº Páginas: 165

Editorial: Lunwerg Editores

Precio: 16,95 euros

Autora:
Maria Irun foto Maria irun nombre

linea decorativa

24 años, joven multiusos. Estudié periodismo, después aprendí a escribir. Hago fotos y busco historias. Sé menos de lo que me gustaría pero me gusta lo que sé: periodismo narrativo, bandas sonoras, guerra de Bosnia y, sobre todo, fútbol y Atleti.

Twitter Blanca Uson


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *