Lo que se anhela y se consigue en 10 años: Zero Grados

Arantza Jaso Moreno//

Hace 10 años las películas distópicas inundaban las carteleras de los cines tras un fallido fin del mundo en 2012. La primera entrega de Divergente y El Corredor del Laberinto, la segunda de The Purge (Anarchy), la tercera de Los Juegos del Hambre, la séptima de X-Men y la que se colocó como película de culto de la ciencia ficción sin objeción, Interestelar

El planeta nos avisaba de la catástrofe y, 10 años después y unos 5ºC por encima de lo normal, nos encontramos mirando hacia el pasado con ojos melancólicos por la cultura popular que fue y ya no es: el largometraje de Perdona si te llamo amor de Federico Moccia -tras el éxito nacional de ‘3MSC protagonizado por Mario Casas y María Valverde-, la trágica Bajo la misma estrella de John Green llevada a la pantalla, el noviazgo de Taylor Swift y Calvis Harris mientras en las radios sonaba Shate It Off y Summer, la última gira mundial de One Direction antes de que Zayn Malik dejase la banda… 

Estas memorias del colectivo popular han traído una avalancha de nostalgia por la década de principios de los 2000 y 2010, convirtiendo en hashtags de TikTok el añoro por una época “más fácil” (#tumblr2014 #2014 #itgirl), cuando fue Snapchat la encargada de reaprender cómo hacer contenido para las redes sociales introduciendo las “historias” y los vídeos en vertical

Y, ¿a quién podemos culpar por este ataque de histeria con el filtro del ‘perrito’ y la estética ‘emo-girl-dance-pop’? A King Kylie. Se puso una peluca el 16 de enero, posó al ritmo de What Would I Do? de Strawberry Guy y dejó que sus seguidores hicieran el resto. El resultado ha sido recuperar de los archivos de Google Imágenes las modas textiles de esas temporadas y soñar con que en las colecciones de las tiendas de segunda mano y vintage estén incluidas.

Entonces, la pregunta aquí es: ¿por qué sentimos nostalgia por una era que ya hemos vivido?

El periodista cultural Chuck Klosterman ya teorizaba en But What If We’re Wrong? que la nostalgia puede ser una respuesta al flujo constante de información y estímulos que caracteriza a los años pospandémicos (sin él saberlo). En un mundo saturado de noticias y entretenimiento, volver la mirada hacia el pasado puede suponer un respiro momentáneo, un refugio idealizado y más duradero que los challenges que nacen y mueren en la misma tarde.

La tendencia humana a repetir los errores del pasado también puede alimentar sentimientos de nostalgia, tal y como postulaba la socióloga Barbara Tuchman en su libro The March of Folly. Al revivir y reimaginar iconografía pasada, estamos participando en un acto de autoafirmación y búsqueda de nuestra identidad, queriendo mantenernos arraigados en lo conocido y lo familiar en un mundo que cambia rápidamente.

Pero no todo signo del transcurso del tiempo significa incertidumbre o inestabilidad. La permanencia temporal también es señal de progreso, innovación, mejora y constancia. Como los 10 años de paso firme de Zero Grados, que son sinónimo del cuidado y la conservación que merece la cultura del periodismo narrativo. El que se lee de principio a fin, sentado, solo haciendo scroll en páginas que sí tienen fin.

10 años como los 10 de sus géneros de escritura literaria -reportajes, crónicas, perfiles, entrevistas, ensayos, artículos, reseñas, crónicas, críticas y opinión-, que han sabido reunir en el mismo espacio a protoperiodistas, titulados y creativos asentados que han escrito todas las palabra, comas o párrafos aparte que hoy y mañana echaremos de menos. 

Si 2024 tiene que ser el nuevo 2014, que no confunda por el camino nuestra huella digital con aplicaciones y tendencias condenadas al olvido.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *