De bloqueo en bloqueo
Se acerca 2027, año de elecciones generales, así que se empieza a palpar la tensión en el ecosistema político español. El ‘tic-tac’ del reloj cada vez es más patente. Los principales activos políticos del país empiezan a mover ficha. Las estrategias salen a escena, y con ellas, adelantos electorales en comunidades autónomas gobernadas por la oposición —PP y Vox— para presionar al Gobierno de Pedro Sánchez. Pero… ¿funciona?
Manel Ibáñez Roca //@maneliba_
La dirección general del Partido Popular, desde su sede en la calle Génova de Madrid, ha «obligado» a algunos de sus súbditos autonómicos a avanzar elecciones con el propósito de zarandear el avispero nacional para poder gobernar en solitario en estas comunidades. Estas son Extremadura y Aragón. Ambas han servido junto a Castilla y León —en año electoral— para medir la temperatura del PSOE y su posible reacción en forma de adelanto de las elecciones generales. ¡Y aún queda Andalucía!
Sin embargo, el tiro —de momento— le ha salido un poco por la culata al PP. Hasta la fecha, se podría decir aquello de “qué bonito fue el inicio, pero qué triste fue el final”. La idea parecía brillante. Pero el PP todavía no ha conseguido una victoria “total”: hundimiento del PSOE y suficiente fuerza para formar gobierno en solitario.
Empezó en Extremadura. Una jugada muy atrevida, con el objetivo de tomar el pulso a su máximo rival y aspirando a deshacerse de Vox, pues ya fue difícil nombrar presidenta a María Guardiola en 2023. ¿El resultado? Vaso medio lleno. Un sí, pero no. El PP quería la mayoría absoluta y acabó perdiendo 8.000 votos, mientras que Vox dobló escaños, pasando de 5 a 11. Situación ideal para los de Abascal: tienen la sartén cogida por el mango y ya están poniendo muchas trabas en el proceso de investidura. El lado positivo para ellos fue el tropiezo aún mayor del PSOE, que perdió 100.000 votos y 10 escaños, haciendo saltar las alarmas en Ferraz.
Desde Génova, se quiso tapar su descalabro con el del PSOE. También quisieron vendernos que Sánchez estaba arrinconado y que la única solución era convocar elecciones. Pues bien, pasados los meses parece que los que están más cerca de convocar elecciones son los azules, otra vez en Extremadura.
Algo parecido ocurrió en el segundo asalto en Aragón. Nuevas elecciones, mismo resultado. Jorge Azcón, en busca de independencia gubernamental, perdió votos y escaños, que beneficiaron a Alejandro Nolasco, líder de Vox, verdadero ganador al duplicar escaños de 7 a 14. No obstante, el PSOE volvió a desviar la atención del patinazo del PP. Un nuevo batacazo, esta vez con Pilar Alegría, que obtuvo como resultado la pérdida de 5 escaños. Las máquinas mediáticas volvieron a echar humo, «elecciones generales» fue trending topic y la derecha batió récords de tanto repetirlo.
Mientras tanto, en Aragón, todo encallado y la gobernabilidad aún más difícil. Con unas segundas elecciones aragonesas más factibles a esas alturas que una convocatoria electoral en todo el país, que algunos tanto desean, pero que, con el paso de los días, parece que cada vez beneficiaría menos a los populares.
El último tango hasta la fecha, en Castilla y León, también ha dado mucho de sí. Ha sido más de lo mismo. La ola se ha mantenido, aunque su fuerza ha bajado considerablemente. Ha vuelto a ganar el PP (oh, sorpresa), pero tampoco es suficiente (oh, sorpresa). Esta vez no perdió escaños —ganó un par—, pero la estrategia sigue sin funcionarle. No consiguieron mayoría absoluta para gobernar en solitario, y eso que Vox solo logró un escaño. Uno de los enemigos del PP sí que pudo salir satisfecho: el PSOE sumó dos escaños más y frenó la sangría de resultados autonómicos negativos. Ni eso les sale.
Y, evidentemente, vuelta al ruedo. Negocia que negocia para desbloquear un gobierno que —a priori— es más factible que el extremeño y el aragonés. Al fin y al cabo, el obstáculo siempre es el mismo: Vox. La formación que dirige Santiago Abascal por ahora no tiene ninguna necesidad de entrar en un ejecutivo autonómico y prefiere tener notoriedad e influencia dificultando acuerdos de legislatura.
Nada es casualidad. La situación es prácticamente la misma que en 2023: protagonistas, resultados, objetivos. Entonces los resultados sí que forzaron a Pedro Sánchez a convocar elecciones generales anticipadas; el PP ganó las elecciones, pero no pudo gobernar. Sin embargo, esto no es el ciclo de la vida. Porque el mundo sigue rodando, van sucediendo cosas y los políticos actúan según la manera que les puede beneficiar o perjudicar. De momento, el PP está recibiendo la respuesta en las urnas. Los gobiernos de los populares siguen bloqueados, la cosa va para largo… ¡y ojo, que aún queda Andalucía!
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