«Un poema no resuelve tus problemas»: Pablo G. Leonart y la escritura de la Cuba actual
En la Cuba actual, la poesía no siempre se concibe como una forma de denuncia directa, sino como una manera de traducir la experiencia cotidiana desde la libertad creativa. El poeta Pablo G. Lleonart (Matanzas, 1996) reflexiona sobre la relación entre escritura y realidad, el proceso creativo y las dificultades de difusión de la literatura cubana contemporánea.
//Carmen Jiménez-García @carmen.ji
– En tu caso, ¿cómo entra la realidad cotidiana de Cuba en la escritura?
Leyendo a Goethe en una de sus sentencias se deduce que toda obra puede contener significados sociales o políticos, pero imponerlos como obligación al artista es perjudicar la obra misma. Partiendo de esta idea, la realidad cubana entra en mi escritura no por obligación sino como consecuencia natural del entorno donde me desenvuelvo. Intento con mi literatura anclar en el trópico una traducción de lo universal. Me valgo de la intertextualidad, y de múltiples referentes para realizar una lectura de la cotidianidad del cubano, siempre partiendo de mi libertad como creador a la hora de escoger cómo y de qué forma expresar lo que quiero decir.
– Cuando escribes, ¿sueles partir de experiencias personales o la poesía brota de otra forma?
El escritor tiene tres fuentes de inspiración: lo que lee, lo que le cuentan y lo que vive. De ahí nos nutrimos para conformar nuestras historias. En mi caso se da la combinación de esas tres, puedo estar caminando por la Calle del Medio en Matanzas o ir en un ómnibus en uno de esos recorridos rutinarios, o leyendo sentado en mi casa, en cualquiera de esas situaciones la musa es capaz de atraparme y, una vez que lo hace, logro esbozar un primer manuscrito que con el paso del tiempo siempre reescribo y vuelvo sobre él hasta que me convenza que tiene algún valor literario.
Como creador busco que mis historias, mis poemas sean capaces de calar en el lector, que sienta los mismos placeres que yo cuando leo a Lorca, Borges y Pessoa; creo que ese sería el sueño de cualquier escritor. Me interesa abordar lo universal desde lo cubano, ser capaz de que un verso o línea que haya escrito conecte con el otro y se sienta identificado con lo que lee.
Al mismo tiempo no pretendo ser un autor prolífero, en mi caso particular el proceso creativo funciona a partir de determinadas situaciones, cada poema parte, como me refería anteriormente, de lo que leo, escucho o vivo en persona. Determinado poema no lo puedo escribir hoy porque necesito que me ocurra algo para escribirlo y ese algo ocurrirá mañana, así que espero siempre alerta a que ese algo me zarandee, me mueva, que en definitiva me inspire a escribir.
– Leyendo tus textos, aparecen muchas imágenes de lo cotidiano ¿Hay temas o símbolos que sientas más propios en tu escritura?
La imagen de lo familiar, en especial la de mi padre y mi madre, son temas recurrentes en mis poemas. Lo que implicó para el mundo y en particular para Cuba la caída del Campo Socialista de Europa del Este y la URSS, ha sido abordado desde diversas miradas en la literatura cubana más reciente y en mi caso particular también se encuentra la mirada de un joven nacido en medio de la década más difícil de la Revolución Cubana (los años noventa).
La realidad cotidiana de Cuba está atravesada por muchos dolores, dolores que provienen de ese verso vallejiano que dice: “hay golpes tan duros en la vida”. Por eso creo que si lees mucha de la poesía cubana de las últimas décadas la imagen de Vallejo se repite constantemente.
– ¿Dirías que tu generación de poetas está marcada por el contexto actual de Cuba? ¿En qué crees que se percibe eso?
No creo que exista una generación, entendiendo el término generación tal y como nos referimos, por ejemplo, a la Generación del 27 en España o al grupo Orígenes en Cuba. Sí me siento parte de un grupo de jóvenes que compartimos una serie de intereses literarios y temáticos porque vivimos en el mismo tiempo y espacio geográfico.
La poesía cubana más reciente amerita un estudio riguroso por parte de la crítica, porque se está produciendo un fenómeno particular, posterior a la llamada Generación Cero. Los escritores de la Generación Cero, nacidos a mediados de los setenta y la década de los ochenta del siglo pasado, y por ende niños y adolescentes cuando la realidad de los noventa golpeó, comenzaron a publicar a inicios del presente siglo XXI y ellos sí abordaban de forma más marcada los problemas de la realidad cubana: escasez, crisis económica, política, energética y de identidad.
Su poesía era bastante reconocible desde el punto de vista temático y también gramatical, al ser más concisa y áspera, separada del conversacionalismo y lirismo de generaciones de los cincuenta y de grupos paradigmáticos como el ya mencionado Orígenes.
En la actualidad existe una dispersión, o para usar un término poco literario, se produce una “asamblea” donde en el ecosistema literario se reúnen todo tipo de formas expresivas y todo tipo de temática a la hora de enfrentar la creación literaria. No existe en esta “asamblea” un voto unánime.
Poetas como Reiniel Pérez Ventura, el autor más joven en ganar el Premio Fundación Loewe, posee una escritura más elegíaca y apartada de la cotidianidad cubana, y como él muchos otros de mis contemporáneos, apuestan por esta vertiente literaria. Hay escritores que mantienen un apego todavía a las formas de afrontar la literatura de la Generación Cero y otros apegados a la experimentación con el lenguaje como Ana G. Ramos y una mezcla de todo lo anterior también abunda.
En parte considero que esta “dispersión” y “diversidad” es consecuencia de una apertura hacia el exterior. Antes estábamos en una burbuja, la circulación de los textos era restringida, y en la actualidad gracias a la Internet se está en constante intercambio con lo que se escribe en cualquier parte del mundo.
– ¿Has encontrado dificultades a la hora de publicar o difundir tu obra?
Uno de los grandes problemas de la literatura cubana actual pasa por su promoción, difusión y visualización, tanto interna como externa. A veces los propios escritores no nos conocemos dentro de Cuba. Desconozco la producción literaria de los escritores de Villa Clara, Santiago de Cuba y Holguín, por mencionar solo tres provincias, y ellos desconocen la mía. ¡Imagínate entonces la situación de los lectores! Debido a las dificultades que afronta el país la producción editorial es insuficiente, y en caso hipotético de que se lograra el cumplimiento de los planes editoriales, faltaría después la distribución de esos libros que históricamente no ha sido bien ejecutada.
En el punto de vista externo, si bien el Internet ayuda a la visibilización, también crea una saturación que no beneficia a la difusión de la obra. No siempre quien más aparece en festivales, revistas y ferias del libro es a quien debería la crítica y los lectores prestar atención. Estos mecanismos funcionan con criterios alejados a lo puramente literario, y a veces la difusión de la obra en el mundo moderno se deja guiar por parámetros extraliterarios.
El poeta Víctor Rodríguez Núñez dijo una vez que el secreto mejor guardado de la poesía en español eran los jóvenes poetas cubanos. Más allá de la subjetividad de la afirmación, la misma evidencia las dificultades con respecto a otros países a la que se enfrentan los creadores en Cuba.
– En un contexto como el actual, ¿qué lugar crees que ocupa la poesía dentro de la sociedad cubana?
Responder esta pregunta en el difícil contexto cubano se responde con otra pregunta:
¿cuánto te alimenta un poema? Mientras mi mano derecha sostenía una lata de refresco de doce pesos, hace años por supuesto —cuando eso costaba una lata de refresco— y mi mano izquierda sostenía un libro de poemas, la pregunta terminó convirtiéndose en parte de un poema titulado Información Nutricional, que responde al lugar que ocupa la poesía dentro de la sociedad cubana:
Información Nutricional
¿cuánto te alimenta un poema?
una lata de refresco de doce pesos
según el Nutrition Facts
etiquetado a un costado:
-40g de azúcar
-202 kcal
-un 6% de Vitamina A, C, B5, B6, E, B3
un libro de poemas de doce pesos
-3268 palabras
– cuarenta poemas
-1077 líneas 6% intertextual de William Blake, e. e. Cummings
y Federico García Lorca
cuánto pesa el verso
en el estómago
cuánto nutre el hambre al alma
un poema no resuelve tus problemas
ni de alcoba ni oficina
un poema es 100% carne roja
la palabra prohibida
el silencio constante que te llena
brother que te llena
hasta reventar
Pablo G. Lleonart
Descubre más sobre la escritura cubana en La escritura como respuesta a la realidad: jóvenes poetas en la Cuba actual

