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Del siempre a tu lado de Hachiko, a los perrhijos en bolsos de marca

Lucía Padilla Gracia //

Hoy en día, cualquier persona con perro se define como amante de los animales, este cariño se ha extendido hasta el punto de considerarlos como hijos e, incluso, exponer su amor por ellos: un saludo con un – notable – cambio agudo en la voz, seguido de una caricia y un par de halagos. Sin embargo, ¿la sociedad ama a los perros o cada individuo – en particular-  ama a su perro?

“El perro es el mejor amigo del hombre”, una de las expresiones más comunes para referirse a esta vinculación milenaria. El término ha evolucionado, antes su función era acompañar, ahora reciben halagos por ladrar, obsequios en forma de tarta ya sea sabor ternera, pollo o pescado para conmemorar cada año que pasan a nuestro lado; y acumulan millones de seguidores en redes sociales. De ahí nacen los perrhijos y las dog mum. 

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Imagen perrhijo – archivo 

La humanización de los perros siempre ha estado presente en nuestro vocabulario: “perro rastrero”, “como el perro y el gato”, “perro ladrador, poco mordedor”, “ a otro perro con ese hueso”. En estos momentos, esta personificación del animal se ha magnificado: los perros desprenden fragancias elegantes a su paso por el parque, se les peina con coletas, los visten con disfraces… accesorios que marcan su distinción. 

Bienvenida

La llegada de un nuevo integrante a la familia suele vivirse como un momento de felicidad y continuidad generacional. No obstante, la concepción de hogar ha cambiado y esa puerta que se abría para recibir a un hijo ahora también la cruzan las mascotas. A 1 de julio, fueron 9.3 millones los ladridos que, sin distinciones de raza, tamaño o color avisaron de cada nueva entrada a su morada. 

Ante estos datos, es inequívoco que la sociedad se pregunte por qué los hogares aumentan en número de mascotas, pero no lo hacen en número de niños. 

El coste económico de mantener un animal frente a un bebé de pocos meses de vida, puede condicionar a la hora de tomar una decisión. Hagamos una aproximación de los gastos mensuales que se pueden aplicar a cada uno. 

En el primer supuesto tenemos a Draco, un pitbull de 8 años que no presenta ninguna enfermedad ni gasto ocasional extra. Draco recibe una alimentación equilibrada: pienso de marca estándar que combina con verduras, proteínas y premios por su buen comportamiento. Su coste mensual en comidas varía, pero lo podemos situar en torno a los 40€ de media. 

Al ser considerado PPP necesita una licencia y un seguro obligatorio; además, el dueño potencial tiene que realizarse un certificado médico. La suma de los trámites ronda los 60€, entre el reconocimiento y el seguro anual; ya que en algunas ciudades, como Zaragoza, la licencia es gratuita, un incentivo para promover la adopción de estas razas. 

Además, hay que sumar una consulta veterinaria regular que costaría 25€. En el caso de Draco, un plan que cubre las necesidades básicas sin imprevistos asciende a 125€.

Como segundo ejemplo, tenemos a María, una bebé de 3 años. María está sana y acaba de comenzar su etapa preescolar. Sus padres tuvieron que decidir entre apuntarla a un colegio público, privado o concertado. Tanto la cuota del privado como del concertado se situaba en torno a 100€ mensuales. Después de evaluar las opciones han decidido inscribirla en un colegio público cuya mensualidad es gratuita. 

Sin embargo, la niña come en el colegio, por lo que sus padres pagan unos 86€ de comedor. Además, al inicio del curso tuvieron que comprar el material escolar, que fueron 100€ más. No gastan en ropa nueva todos los meses, pero ese vacío lo ocupan las clases particulares de inglés a las que asiste cada lunes y miércoles, que suman 20€ a la semana. Con estos datos, un mes puede ascender a 266€, sin contar con gastos extra.

Los dos supuestos requieren de una inversión económica elevada. Antes de abrir la puerta de nuestros hogares debemos conocer estas cifras y establecer el trato que queremos brindar a nuestros nuevos compañeros de vida. 

Perro o Perrhijo

Si hablamos de los perrhijos, nos sorprendería el elevado nivel de gasto que se asocia a estos animales. Las marcas se han informado de la tendencia alcista sobre el consumismo en mascotas y, en respuesta, elaboran productos específicos destinados a los perros y perrhijos. 

Algunos como los collares con localizador son un gran avance para evitar pérdidas, un aparato que vela por la seguridad de los perros. Otros prefieren alternativas para transmitir elegancia a través de sus compañeros.  Marcas como Hermés, diseñan artículos exclusivos con precios elevados que no dejan indiferente a nadie. Si su cometido es reflejar un estatus a través del can, este se cumple con creces. Ahora bien, ¿preferimos las tendencias a la seguridad?

Al coste económico del que hemos hablado, también se suma el compromiso diario que las dos especies requieren; aunque el resultado persigue el mismo cometido. 

Ante la llegada de cualquier ser vivo a un hogar, el deber de su tutor,  dueño, dueña, padre o madre siempre será asumir la responsabilidad que este conlleva y velar por su bienestar y cuidado. A simple vista, parece un juramento exagerado, pero hablamos de vidas, vidas que sienten.

Mientras para la especie humana un animal puede desempeñar el papel de un complemento, para ese animal, el humano es su vida entera.

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Imagen película – Siempre a tu lado Hachiko

Hachiko, no tuvo dudas, para este Akita japonés pocas cosas eran más importantes que el acompañamiento diario, de casa al trabajo y del trabajo a casa a su fiel amigo. Una rutina que cumplió hasta el último de sus días. Su dueño sufrió un infarto y falleció, pero el can acudió a su cita diaria por años. Lasse Hallstrom quiso plasmar la historia real de este animal que demuestra el verdadero significado de la palabra lealtad. 

Pet Parenting

Millennial y generación Z son grupos que participan en este fenómeno del Pet Parenting y consideran a sus mascotas uno más de la familia – incluso el miembro más importante –  

Esta cuestión queda reflejada en el estudio A Better World for Pets: Radiografía de las mascotas en España, elaborado por Mars Iberia en 2024.

Esta afirmación puede parecer inofensiva – incluso tierna -. ¿Qué mal puede ocasionar tratar a una mascota como un hijo? Pues bien, la verdad es que cada persona es dueña de sus acciones, siempre y cuando no atenten contra las libertades o los derechos de los que le rodean.

Los canes han ascendido hasta una posición social de éxito y sus dueños compiten por demostrar ante miles de personas que su perro es el más rápido, el más elegante, el más listo o incluso el más famoso. Desde los chiguaguas de Paris Hilton o el Yorkshire de Sharpay Evans, hasta Vidu o Canela, dos pomerania de los reconocidos influencers españoles Pelayo Díaz y Violeta Mangriñán.

En el caso de Vidu, el pomerania del diseñador e influencer Pelayo Díaz, 132 mil personas  lo siguen en su cuenta de instagram. Un perfil dedicado en exclusiva a mostrar y vender la vida del can. Así lo determina en su biografía, donde lo presenta como un rey. Y no es para menos:  Vidu pasea por las calles de Madrid pero no lo hace caminando, sino en su Birkin – un bolso de lujo que alcanza los 10.000€- , o en su propio Mercedes teledirigido; una marca que combina con los lujos a los que este perro acostumbra. 

  

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Fotografías Vidu perro influencer – cuenta instagram

 

Excentricidades aparte, resulta muy común ver perros que llevan vidas de humanos y humanos que llevan una vida de perros. 

Compañeros

Los papeles se han invertido en un momento en el que la individualidad y la soledad parecen rondarnos como si de una pesadilla se tratase. Los psicólogos renuevan agendas, ya no les quedan páginas para anotar sus citas. El filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky enunció en su texto La era del vacío el paso que las sociedades han marcado hasta alcanzar, según él, la llamada revolución individualista ¿Hobbes estaba en lo cierto cuando propuso que el hombre es un lobo para el hombre?

Nos cuesta relacionarnos, la llamada ansiedad social o quizás solo somos selectivos. Muchas veces, encontrar un círculo seguro que nos brinde comodidad resulta complicado en un mundo en el que cada individuo piensa en sí mismo y en sus propios intereses. 

Puede que, por esa razón, los humanos prefiramos la compañía de una mascota, un compañero fiel que te espera a la llegada del trabajo o a la salida del colegio, te consuela – muchas veces sin saberlo- cuando tienes un mal momento y consigue regalarte un motivo por el que levantarte cada día. Sin juicios, ni reproches, un amor puro y necesario.

Una verdad que sitúa a las mascotas como compañeros, amigos e incluso hijos. 

Un amor incondicional que siempre está a tu lado. 

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