Desde el Otro México: Puerto Nuevo
Fernando Domínguez Pozos//
En la península bajacaliforniana, a pesar de lo extenso de su longitud territorial, únicamente se reconocen de manera geopolítica a 12 municipios o ayuntamientos; siete pertenecientes a Baja California y otros cinco que conforman a Baja California Sur; sin embargo, lo extenso de estas localidades resguarda a delegaciones o poblados que ofrecen experiencias únicas a sus visitantes. Puerto Nuevo, es uno de estos sitios, donde nacionales y extranjeros que tienen oportunidad se acercan a conocer y, sobre todo a vivir, la experiencia de disfrutar uno de los platillos más icónicos del Pacífico y Baja California: la Langosta, estilo Puerto Nuevo.
Puerto Nuevo, se encuentra dentro del municipio de Rosarito, ayuntamiento reconocido por su oferta gastronómica y atención al visitante. En Rosarito, se desarrolla una de las actividades musicales más reconocidas entre la población juvenil, el denominado Baja Beach Fest, que cada año es escenario para artistas que son parte de la cultura mainstream, y que son reconocidos por miles de jóvenes mexicanos y estadounidenses, que encuentran en este municipio, un espacio geográficamente idóneo para converger al ritmo de letras de hip-hop, reggaetón o la reciente incursión de la denominada música tumbada.
Retomando a la estrella de esta entrega, la Langosta estilo Puerto Nuevo; llevaremos la experiencia desde la llegada a esta pequeña región del noroeste, donde apenas tres a cuatro cuadras separan al visitante, de una vista espectacular del Pacífico, acompañada de una propuesta gastronómica tan simple como auténtica, que se integra por elementos característicos de este y el Otro México. Tortilla de harina, salsa, arroz (casero) y frijoles, son los complementos para acompañar una langosta de una o más libras que aderezadas con limón y mantequilla se entregan a comensales que han viajado kilómetros para experimentar un sabor clásico de la región.
De entre la diversidad de opciones gastronómicas que convergen en este pequeño poblado, este cronista ingresó a uno de los más concurridos y reconocidos, “Restaurante Villa Ortega”, cuya ubicación y dimensión representa un espacio idóneo para quienes se aventuran a conocer la famosa Langosta de Puerto Nuevo. El trayecto a este sitio, comienza en la carretera Transpeninsular, ya sea a 65 kilómetros de Ensenada o a 30 kilómetros, de Tijuana; una vez que se ha llegado al municipio de Rosarito, se debe salir de Transpeninsular y, tomar la carretera libre que une a Tijuana con Ensenada, y a 15 kilómetros de Rosarito se encuentra un par de arcos que dan la bienvenida al pintoresco pueblo de Puerto Nuevo.
El ingreso al poblado de Puerto Nuevo, es como adentrarse en un micro universo, donde el bullicio, el folklore, la música, la artesanía, la gastronomía e incluso la congestión vehicular, contrastan con la solitaria carretera transpeninsular y, los bajos índices de población de esta región de México. Restaurante Villa Ortega, es el último lugar, antes de llegar a los acantilados de Rosarito; en la entrada, el logotipo de una langosta que acompaña el nombre del lugar, indica que se ha llegado; un equipo de ballet parking, te invita a orillarte, para permitir el avance del numeroso grupo de automóviles que transitan por las estrechas calles de una localidad donde coexisten un poco más de veinte opciones gastronómicas; música de banda y regional mexicano, se escuchan en las calles y terrazas de restaurantes; voces que hablan en español e inglés, ingresan a un espacio amplio, donde una serie de imágenes fotográficas resaltan por las figuras del mundo artístico, deportivo y político que han visitado a este tradicional lugar, donde la estrella y motivo de visita es representada en cada rincón, la langosta.
El interior del restaurante, nuevamente ofrece un espacio con poca gente, lo que de momento suele ser inquietante para quien por primera vez ha ingresado; sin embargo, la verdadera esencia se encuentra en sus terrazas, que son la antesala a una vista inigualable del Océano Pacífico, mientras que en cada mesa las charolas, platos y demás suplementos ya contienen el elemento central del lugar, la Langosta, estilo Puerto Nuevo. Una cerveza, una limonada o la bebida predilecta, son la única duda en cuanto a lo que del menú se pedirá, ya que el resto es una decisión que finaliza con la medida o el acompañamiento de tu langosta.
Como antesala del platillo principal, Villa Ortegas, te regala un caldo, con auténtico sabor de cantina, un poco enchiloso, con un toque aromático e ideal para abrir paladar; minutos después, llega hacia tu mesa el pedido que parece atender a una comanda de cuatro o más personas, pero que en realidad es el equivalente al acompañamiento de una Langosta, de una libra, que viene con frijoles, arroz, salsa, mantequilla, limón y, una tortilla; así es, una sola tortilla, ya que se trata de una auténtica tortilla sobaquera, cuyo tamaño, es superior al del rostro del visitante, y de la cual se desprenden partes que se convertirán en tacos o burritos de langosta, según tu predilección.
En un pedazo de la tortilla sobaquera, se coloca una cama de frijoles, para posteriormente hacer una segunda cama, esta vez, de arroz; después, colocamos mantequilla por encima de la langosta y, se toman porciones para colocarlas en las camas que se han alistado; un poco de salsa bandera (jitomate, cebolla y chile serrano), un toque de limón y se cierra la tortilla en forma de burrito, para finalmente probar esa langosta en Puerto Nuevo. La acción se repite, hasta que la tortilla se acaba, la langosta se finaliza o el comensal queda satisfecho.
Mientras el atardecer llega a Puerto Nuevo, los visitantes emprenden su salida, ¿qué más hacer en este lugar?, auténticamente la parada es para una sola acción, degustar y disfrutar la langosta y el marisco de la región y de ahí, ir al norte a donde la patria comienza: Tijuana o, bajar al sur, para disfrutar de un vino o una cerveza artesanal, en la Cenicienta del Pacífico: Ensenada.









