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Después de la línea: San Diego Zoo (Parte 2)

Fernando Domínguez Pozos//

Después de la línea la vida cotidiana parece cambiar sus dimensiones. Las avenidas se convierten en free ways con innumerables carriles para los automovilistas; las plazas y locales comerciales se convierten en malls con una amplia oferta de diseñadores y productos de marcas globales; los parques públicos se transforman en epicentros del multiculturalismo con museos, artistas, músicos y decenas de espacios que son apropiados por la sociedad para expresar y manifestar distintas ideologías. Asimismo, los lugares de esparcimiento familiar son visitados no sólo por locales y nacionales de los países de ambos lados de la frontera, sino por turistas asiáticos y europeos que reconocen en la ciudad de San Diego, una de las urbes de mayor desarrollo del sureste norteamericano. 

Grupos de turistas asiáticos son altamente identificables por las playeras y gorras del equipo de baseball de los Dodgers de los Ángeles, y particularmente por su nuevo jugador estrella Shohei Ohtani, quien en la última temporada de ligas mayores estableciera el récord 50/50 —primer jugador en la historia con 50 jonrones y 50 bases robadas—. Este grupo de turistas interactúan con más visitantes que utilizan el amplio y -aparentemente- interminable parking del Zoológico de San Diego, donde los lugares están asignados por filas para autos eléctricos y otras para autos que -aún- utilizan diésel.

El primer grupo de autos, además de aparcar, mientras sus usuarios recorren el zoológico quedan conectados a fuentes de abastecimiento que cada vez son más recurrentes en los espacios públicos de la vida de San Diego, tal como en Wall.e, los asistentes tecnológicos o la denominada IA —Inteligencia Artificial— es el actual intermediario de quienes recorren una de las ciudades más inteligentes de la unión americana. 

El acceso al Zoológico de San Diego o San Diego Zoo, nuevamente resalta por la amplitud en sus dimensiones. En su mayoría los visitantes han adquirido digitalmente sus accesos o en ese momento en una taquilla automática compran de último momento sus tickets, para quienes prefieren el contacto humano aún quedan un par de taquillas donde manualmente un empleado te vende los accesos; sin embargo, el proceso de digitalización y automatización cada vez es más frecuente en la vida después de la línea, por lo que el uso de smartphone, apps, google maps y otros recursos digitales se vuelven indispensables para la experiencia turística.

Al ingresar al zoológico nuevamente la dualidad entre lo análogo y lo digital se presenta, ya que el camino es marcado con el auxilio de un mapa impreso que es entregado al inicio o bien por la app del zoológico que registra tu ingreso y con un geolocalizador en tiempo real te indica tu ubicación y el recorrido que realizas, al tiempo que otra aplicación de tu dispositivo indica el número de pasos y distancia recorrida, es decir, la visita se convierte en una experiencia online  y offline

San Diego Zoo

Desde 1915 y a la fecha el San Diego Zoo se ha convertido en uno de los zoológicos más importantes no sólo del sureste de los Estados Unidos, sino del mundo. En promedio 8 mil ejemplares de 800 diferentes especies se encuentran distribuidos en decenas de hectáreas que convierten este espacio en un sitio lleno de colores, sonidos, olores, experiencias y ante todo contacto con lo esplendoroso de la naturaleza. Las estrellas de este lugar son majestuosas y se encuentran estratégicamente distribuidas en los distintos entornos que el zoológico ha establecido: northern frontier, lost forest, reptile walk, urban jungle, elephant odyssey, africa rocks y wildlife explorers basecamp

Por dónde comenzar es parte de la experiencia de recorrer un lugar como el zoológico de San Diego. En la experiencia de este cronista, la decisión fue tomar el Skysafari, auspiciado por Alaska Airlines, donde pequeñas cabinas para cuatro personas te trasladan a través del extenso espacio del San Diego Zoo hasta la parte más alta del mismo, otorgándote dos oportunidades vivenciales en un mismo momento: la vista panorámica del zoológico y sus habitantes, así como un paneo de los rascacielos, grandes árboles y aviones que retratan en una postal en movimiento el dinamismo de la ciudad de San Diego.

Un promedio de 5 minutos toma el ascenso hasta la northern frontier, donde un oso polar espera a visitantes a su gélido hábitat, al tiempo que los turistas más pequeños interactúan con los múltiples espacios lúdicos de este sitio. El camino entre cada uno de los espacios donde cohabitan los centenares de especies que residen en el zoológico resaltan por su limpieza. El trayecto que cada persona toma obedece a sus intereses y conocimientos; sin embargo, el visitante común puede elegir la ruta Madagascar —León, Cebra, Hipopótamo y Jirafa—, más en este caso a una de las estrellas invitadas que será el oso panda. 

Jirafas San Diego Zoo

Con esta hoja de ruta y, a través de paisajes que te indican en que zona te encuentras, el recorrido se convierte en algo formidable; primero, las estrellas invitadas, los pandas Xin Bao y Yun Chuan, quienes recientemente llegaron al San Diego Zoo, convirtiéndose en una de las principales atracciones de lugar, el entorno repleto de bambú, un silencio que es recordado por los cuidadores a la voz de “whisper”, porque estos gigantes pero tímidos animales suelen alterarse por los ruidos fuertes. La visita es fugaz ante el deseo de centenas de conocerlos, el momento es distinto para cada visitante, ya que si te toca la hora de siesta sólo admiras su cuerpo en relajación; sin embargo, también puedes tener la suerte de observar su caminar y peculiar alimentación; cruzando un breve camino del hábitat del panda, se encuentra un sendero aparentemente desolado que lleva al caminante a una de las áreas más felices del zoológico.

De golpe, el espacio verde, adquiere un reflejo de agua, una enorme fosa y las expresiones de asombro como “amazing”, “beautiful” son el preludio de la aparición de dos enormes y amigables hipopótamos que asoman sus pequeños y contratantes ojos al tiempo que nadan de manera rítmica ante el asombro de las personas. El espectáculo de los hipopótamos parece tener un público en particular, el de niños y niñas, quienes al acercarse al cristal que los divide de estos espectaculares animales reciben un guiño y una presentación que es captada por videos y fotografías que padres y madres toman de sus pequeños. El baile acuático de los hipopótamos es algo que sólo un zoológico como el de San Diego ofrece, un espectáculo natural donde pequeños y grandes sonríen ante la belleza de la naturaleza.

Hipopótamos San Diego Zoo

Para el momento de haber recorrido este trayecto, han pasado en promedio tres o cuatro horas, otras especies como leopardos, oso hormiguero, oso grizzli, koalas, rinocerontes, flamingos, diversas especies de monos y una diversidad más de animales han sido parte del recorrido. El camino continúa y para dirigirse a elephant odyssey, es necesario tomar nuevamente un atajo por vía de un elevador, la salida te lleva a un puente desde el cual la vista del panda continúa, las canastas de Alaska Airline continúan sus trayectos y, el escenario es idóneo para fotografías del recuerdo. A lo lejos un sonido que seguramente todos hemos escuchado en el cine o televisión se vuelve perceptible sólo que esta vez, es en vivo, es natural y aún más impactante, se trata del rugido del león, quien da la bienvenida al área de sábana, con elefantes, cebras y unos pequeños amigos de nombre capibaras, que resultan ser las favoritas de pequeñas y pequeños, por su ternura, su tranquilidad y obviamente su popularidad en redes sociales

El espacio de la sábana o elephant odyssey, es retirado por su extensión, es cálido y de grandes dimensiones por las especies que ahí se encuentran. Llegar hasta la sábana ha conllevado un trayecto -en promedio- de una hora más. Para este momento los lugares de alimentos están concurridos, los viajes y paseos en autobuses no se detienen, los viajes en el aire continúan, los pies de visitantes comienzan a resentir los miles de pasos marcados por sus apps, los souvenirs se acumulan, ya que cada espacio tiene su propio sitio de marketing. La decisión del trayecto final antes de abandonar un paseo que ha tomado la mañana y parte de la tarde es tema de diálogos familiares, de grupos o parejas. El atardecer del otoño en California es sumamente agradable para aprovechar hasta el último rayo de sol, la ruta continúa, el récord de pasos de visitantes es superado al alcanzar siete o más kilómetros recorridos. 

El atardecer anuncia su llegada, los rostros de visitantes al salir dibujan sonrisas. Algunos portan gorras, playeras, termos o algún otro recuerdo con el rostro de las estrellas que recién han visto. La imagen de los pandas gigantes Xin Bao y Yun Chuan, de los hipopótamos danzantes, de koalas, capibaras y leones van acompañando el retorno a los vehículos de visitantes. Los autos eléctricos han recargado, los turistas buscan la salida para disfrutar el resto de esa tarde en algún otro espacio de la ciudad de San Diego. Las playeras con el nombre de Ohtani en la espalda se alejan del zoológico mientras los más pequeños de las familias entrecierran sus ojos para tomar una siesta durante el trayecto que los lleve de vuelta a su hogar, antes o después de la línea. 


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