El desafío de la inclusión laboral en Teruel
Mariangel Barra Navas // Instagram: @elmuseodemari y @mar_463
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La inserción laboral de personas con discapacidad muestra qué tan inclusiva es nuestra sociedad. La falta de oportunidades se debe a los múltiples problemas de empleo que encontramos en nuestro país, sumado al rechazo social que estas personas sufren, a la falta de adaptabilidad en su lugar de trabajo e incluso a los programas de empleo poco especializados.
En el caso de Aragón, el Instituto Nacional de Estadística registró en 2023 que 41.200 personas con discapacidad están en edad de trabajar: es decir, el 4,9% de la población. Solo el 34,7% de estas personas tiene actividad laboral, mientras que se alcanza el 80% entre la población sin discapacidad.
Estas cifras demuestran que, aunque no son equivalentes, las personas con discapacidad tienen una cierta representación laboral en nuestra Comunidad Autónoma. En el ámbito local, las personas en riesgo de exclusión se apoyan en asociaciones como ATADI para encontrar empleo, la cual coordina centros de día y ocupacionales para este sector de la población en la provincia de Teruel.
Entrada de ATADI Teruel / Mariangel Barra
El valor de la diversidad
“Se pensó en centros ocupacionales para personas con discapacidad intelectual porque, al final, lo que queremos todos en nuestra vida es tener un trabajo para sentirnos plenos”, afirma la directora del centro de Teruel capital, Irene Arroyas, quien también explica cómo funciona este servicio: “En las horas de centro ocupacional se realiza esa parte productiva, en la que se tiene contacto con empresas de Teruel que nos facilitan trabajos que podemos realizar. También hacemos productos propios como nuestra fábrica de juguetes de plástico”.
Usuaria de ATADI / Mariangel Barra
La colaboración e interés del sector empresarial turolense es vital para las oportunidades que se les ofrecen a los usuarios de ATADI. Entre ellas se encuentran una empresa de piezas fluorescentes en Calatayud, el Consejo Regulador de Denominación de Origen Jamón de Teruel y otros proyectos innovadores, como Apadrina un Olivo en Oliete. Su cofundador, Alberto Alfonso, señala que uno de sus objetivos fundamentales es proporcionar empleo a personas en riesgo de exclusión: “Son una parte muy importante, son socios de nuestro proyecto y colaboramos muchas veces. Nos gustaría hacerlo más, pero están muy demandados. Tienen muchísimas empresas que los solicitan y a veces no es fácil encontrar un hueco en su agenda”.
Cuando logran colaborar, los usuarios de ATADI van acompañados de un monitor para realizar todo tipo de trabajos: poda, limpieza, recuperación de muros de piedra seca y colaborar en voluntariados. “Cuando juntamos a los empleados de Apadrina un Olivo con los chicos de ATADI, con los voluntarios del proyecto, con las madrinas y padrinos… cada uno se empodera trabajando en equipo con otras personas”.
Oportunidades laborales
Estas conexiones entre empresas se dan gracias al trabajo del Centro Especial de Empleo y ATADI Innova, dirigido por Javier Cantalapiedra. “Contratamos a personas con discapacidad para que hagan trabajos de jardinería, pintura, destrucción de documentación confidencial”. Cuando les llega un aviso de vacante, el CEP saca una oferta y estudia el perfil de quienes lo solicitan: “Una vez se contrata, contamos con la unidad de apoyo, financiado en parte por el INAEM, y en la que analizamos qué aptitudes tiene la persona para reforzarlas y que puedan desempeñar su trabajo de la mejor forma posible”.
Manos de una usuaria de ATADI pintando cerámica / Mariangel Barra
Para poder asegurarse de que todas las personas con discapacidad intelectual de la provincia pueden contar con oportunidades de trabajo, ATADI se encuentra en varias localidades turolenses, una de ellas con su propio centro ocupacional: Andorra. Su directora, Almudena Amador, afirma que una de las formas que tienen de facilitar el acceso a la asociación es con transporte propio: “Nosotros vamos a buscar a los usuarios a sus pueblos”. Al mismo tiempo, es una de las mayores complicaciones del mundo rural para las personas que necesitan transporte para acceder a estas oportunidades: “El transporte tiene un coste muy elevado que asume la entidad. Vienen usuarios desde Híjar, Ariño, Gargallo…”, explica Amador, quien, a su vez, afirma que uno de los beneficios para estas personas es la red de apoyo y servicios que tienen: “Yo creo que la diversidad en la sociedad enriquece a todos”.
Dos usuarias de ATADI dándose un abrazo / Mariangel Barra
Más allá del trabajo: las amistades
Juan Antonio Marcen es usuario de ATADI desde hace 28 años. Cuenta con poco más del 30% de discapacidad intelectual y ha realizado todo tipo de trabajos: juguetería, piezas de mosquiteras, planchas de madera. Además, suele participar en las actividades que realiza ATADI fuera de lo laboral: “Hace tiempo hacía fútbol, baloncesto, atletismo… También hacemos actividades de teatro, hemos hecho coros de música, villancicos e incluso nos reunimos y hacemos viajes”. Para él, iniciativas como ATADI son muy importantes. Al colaborar con otras entidades, pueden tener socialización con otros usuarios y sus monitores: “Hay tanta sociabilidad que, cuando hay un cumpleaños de alguno de ellos, hasta nos invitan a tomar algo”.
Juan Antonio Marcen trabajando en el taller ocupacional / Mariangel Barra
Una de esas monitoras es Vicenta Cejudo, quien los acompaña en el taller del centro ocupacional mientras hacen cerámica, envuelven objetos o separan piezas: “Cada uno según su nivel hace una cosa diferente. Notas que avanzan en los cortes de las piezas, las pulen más… Él –apunta a uno de los usuarios– empezó sin poder hacer ninguna figura y ahora está haciendo maravillas”. La relación entre los monitores y los usuarios es fundamental para el ambiente de trabajo. Con el tiempo, aclara Cejudo, se dan cuenta del valor de trabajar con diversidades funcionales: “Son muy cariñosos. Son personas, no van a malas, y la verdad es que eso se valora mucho”.
Usuario de ATADI y su obra de arte / Mariangel Barra
Fuera de los talleres, no todos los usuarios de ATADI pueden optar por el servicio de centro ocupacional: para ello deben contar con un nivel de discapacidad intelectual medio o bajo. Los usuarios que no cumplen este requerimiento pueden asistir al centro de día en su lugar. Carlos Alfonso, un usuario con más del 85% de discapacidad y dependencia al 100%, pudo optar por este centro tras acabar su plazo en La Arboleda, uno de los colegios de educación especial por excelencia en la provincia de Teruel. Su madre, Haznel Navas, confiesa que uno de los mayores beneficios para la coordinación de su vida cotidiana es el horario que ofrecen, que incluye los meses de verano, y los servicios como el comedor. Agradece que su hijo pueda mantener una vida social activa: “Lo positivo es que interactúa con personas mayores que él y eso lo ha ayudado a madurar”.
Fotos de usuarios de ATADI / Mariangel Barra
Innovación en el territorio turolense
Sumado a los centros ocupacionales, los centros de día, el comedor o las actividades de ocio, ATADI ha innovado en la provincia por su nuevo servicio de viviendas tuteladas: “Hay dos tipos: en unas residen personas que son muy autónomas y que solo necesitan supervisión en ciertos momentos del día para asegurarse que todo va bien. En estas viviendas tuteladas ellos hacen su compra, la comida, entran y salen cuando lo necesitan, ya que son de vida autónoma independiente; y otras en donde hay personas más dependientes que sí que tienen supervisión las 24 horas del día y en donde conviven hasta cuatro personas con sus monitores en la mañana, tarde y noche”, explica Arroyas.
En la provincia de Teruel no solo existe ATADI, también hay otras asociaciones como ATADES, que se especializa en encontrar empleo para personas con discapacidad intelectual en Aragón. Esto puede ser de mucha ayuda al momento de cubrir la demanda. Yarisa Expósito, Técnico de Servicios de Inserción Laboral de ATADES Teruel, explica que en la asociación cuentan con una agencia de colocación que proporciona orientación y apoyo en la búsqueda de empleo para estas personas, además de programas de inserción laboral como PRO-IN Discapacidad, PROA o UPCIL, financiados por el INAEM: “Trabajamos con un total de 74 personas que forman parte de colectivos vulnerables, incluyendo personas con diferentes tipos de discapacidad. Nos aseguramos de ofrecer un apoyo integral y personalizado, adaptado a las necesidades de cada individuo, para facilitar su inclusión y empleabilidad”.
Nuevos proyectos
Una de las iniciativas más destacadas es la implantación de la UPCIL (Unidad para la Promoción de las Competencias en la Inserción Laboral), que este año se ha desarrollado por primera vez en la provincia de Teruel. Es un proyecto orientado a mejorar la empleabilidad y la inclusión social de personas con capacidad intelectual límite, con itinerarios formativos y laborales individualizados. El objetivo es reducir su riesgo de exclusión y favorecer su incorporación plena a la sociedad. Además del trabajo con las personas participantes, también se ofrece orientación a las familias, fomentando un papel activo en el proceso de empoderamiento y autonomía: “Los resultados obtenidos en otras localidades como Zaragoza, Tarazona o Jaca-Sabiñánigo han sido muy positivos, alcanzando tasas de empleabilidad de hasta el 80%. En Teruel, la acogida está siendo muy buena, y esperamos poder consolidar el programa como una herramienta clave para la inclusión laboral en la provincia”, explica Expósito.
Usuaria de ATADI trabajando / Mariangel Barra
La creación de iniciativas como ATADI y ATADES en provincias como Teruel generan un impacto profundamente positivo en su población. Permiten la posibilidad de que las personas con discapacidad encuentren empleo. Con todo, la tasa de actividad laboral (34.7%) sigue siendo menor que en la población general (80%), estos programas proporcionan oportunidades de trabajo, socialización y autonomía que mejoran significativamente la calidad de vida, mostrándole a la sociedad turolense lo necesarios que son para la provincia.
Este reportaje forma parte del Proyecto de Innovación Docente de la Universidad de Zaragoza (PIIDUZ_2 Consolidados), Comunicar buenas prácticas de desarrollo territorial en la Unión Europea en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Cuarta edición) con “Ellas son campo”.



